12 abr. 2015

La inconsistencia de los temores.

Respira la arena, cayendo entre sus dedos.

Retumba, retumba el segundero tensando su caja torácica.

No muestra el gato sus heridas, escondido tras la esquina, lamiendo sus manchas negras. Con el látigo de la piedad el maestro hace postrarse al mensajero. Maúlla el felino a través del pozo.

Resuenan, resuenan los cortes en su amnesia.

Ahora nuestro sombrío se afila las garras. Se prepara con minuciosidad para el momento. El placer de una columna vertebral descomponiéndose en pequeños trozos que repoblarán los estragos de la tormenta.

Retumba, retumba el último trueno antes de que la noche caiga, en su último instante, sobre lo imborrable.