10 dic. 2014

Los huesos del infinito.

Qué, si la vida es prisionera del tiempo, y la muerte no.

Qué, si nuestras pesadillas son el miedo a lo que no podemos ser. Las ilusiones, malgastadas en la niñez, nos avasallan cuando crecemos. En el tiempo, en la escala incontrolable del tiempo. Crecemos, y nos perdemos en la existencia. La existencia de la nula inconsistencia que nos rodea; en la incertidumbre constante, interminable, de no saber si existimos, o si somos la conciencia fútil de la nada.

Qué, si nuestro nacer es renacer, y no encontramos lugar alguno en ese espacio que queremos ocupar. Sin remedio, si somos conciencia navegante en el infinito. Si somos parte de las estrellas que algún día nos quemarán, o nos quemaron para ser lo que somos.

Son livianas, las cargas de la conciencia, cuando todo es infinito en la falta de sentir; cuando nos convertimos en frutos del malcriado universo, cuando pretendemos humanizar el oscuro cielo a nuestro antojo y tan sólo encontramos un viaje sin vuelta atrás.

Si de donde partimos no hay bien ni mal, no hay leyes, no hay dictámenes de ningún tipo.

Si el amor muere con el ser humano, y la arena no, entonces estamos dejados a la deriva. Si no tenemos nada mejor que ofrecer, más allá de nuestra material vida. Lo que trasciende, lo que perdura, es indescifrable, y con ello hemos de contar. La conciencia muere o resucita, permanece o desaparece, aprendemos o nos agotamos.

De las paredes de una jaula, los barrotes tienen piel humana. El infinito, siempre más allá, se hace en nuestros huesos, sin rostro; se hace sombra.


6 dic. 2014

Te he.

Te he querido lejos,
de mí,
de todo mi mundo.

Caderas.
Sin labios. Atrofiados.
Esperas. Milagros.
Estados.

No llegan.
Esperas. Caderas.
Estados. Sin labios.
Prohibidos.

Te he odiado lejos,
de mí,
de todo mi mundo.

Tan seguro
y tan atado,
tan sumido
y tan hastiado.

Te he escrito
sin versos.
A miradas,
callado.

Caderas.
Estados. Esperas.
Son labios. Milagros.
Grabados.

Esperas.
Sin labios. Prohibidos.
Atrofiados. Callados.
El silencio.

25 sept. 2014

Ensayos de vagón.

Que no quiero compañeros de viaje —debí repetirlo varias veces antes de poder cerrar la puerta tras de mí.

Por suerte o desgracia todos somos ignorantes a lo largo y ancho de nuestra vida, pero no podemos evitar tener delirios de grandeza, de esos que despertaban al pequeño Hércules y no le dejaban apenas echar una cabezada; de esos.

Una vez que estuve lejos pude respirar profundamente. La liviana compañía de un libro es suficiente; pero de un libro vivo, porque yo lo que busco en él es vida. Mira que repetían una y otra vez esas voces andantes aquello de "viajar y ver mundo solo es una locura", pero al torpe éste le ha salido bien la jugada.

Al principio era como hacer malabarismos con globos, no sé si puedes entenderlo. Esperas que todo sea plácido, cuando en absoluto lo es. La fragilidad no está en los sucesos irrefrenables de la vida que vienen de frente, puede que esté en el viento y sus embestidas. Un día estás en el sur y al siguiente de un tropiezo estás un poco más al oeste, para darte cuenta cuando has vuelto al norte.

Porque hemos convertido Rayuela en un juego de mesa, tirando los dados por turnos, en la cama mientras tú bebías y yo miraba, o quizás al revés, y es que todo estaba del revés. Ahora todo nos parece insuficiente para continuar. Si te entiendo, pero resulta que entenderte no resuelve ningún problema. Cuando nos volvamos a encontrar no recordarás que preferías las faldas y no sé cómo vas a explicar tal olvido.

Siempre nos quedará el ajedrez, piénsalo: el rey que se deja acorralar cuando todo parecía ganado.


21 sept. 2014

Lo insostenible del rombo.

Lo mejor de despedirse antes de viajar lejos es la sinceridad que pueda quedar en las miradas. En aquella oxidadas pupilas que chocan y muestran debilidades. Tras tantos años siendo partícipe de la misma situación, una y otra vez, hay miradas tan complejas como el laberinto de la vida.

Aún pierdo las fuerzas al pensar que algún día me despediré de ti, y no alcanzo a asimilar que esa despedida ya tuvo lugar hace tiempo. El amor y el desamor importan poco al borde de la cama, donde basta el espejo, basta tu reflejo.

Lo peor de las venas es llevar en ellas los recuerdos, a trozos, firmados por uno mismo; cuando no hay posibilidad de retractarse. Apenas puedo recordar las épocas en que unas palabras abrían las puertas de una distancia ensordecedora.

Vivo de distancias, de tantas que el miedo abarca más que el cielo, y sólo hay nubes donde las dudas se pierden en cruces.

Sin embargo las distancias y las reminiscencias no son un buen cóctel; el cristal de las botellas dispara a quemarropa cuando te dejas llevar.

20 sept. 2014

Viajar como parte de la historia.

Escribir para uno mismo es como aprender a mentir, hay que sacar todas las verdades que no tengan cabida. Pero las palabras siempre son mentiras, de la misma forma que los escalones no son más que suelo donde apoyarte para llegar hacia algún lugar.

La vida no enseña nada, ella está escrita y dudo que se moleste en doctrinar a nadie. Aquello de esperar acontecimientos con el bolígrafo en la mano sólo es presumible en poetas adolescentes. Donde verdaderamente he aprendido es en el vagón bar de un tren que estaba apunto de llevarme muy lejos. Hablamos de recuerdos y esperanzas, pero también de desconocidos que una vez lo fueron todo, y ahora son eso: vagones distantes.

Incluso estuve en un lugar al que entre ella y yo, hacíamos llamar Plutón, y allí el alcohol no era de cualquier tipo, no, hablamos de hacer cada momento más inalcanzable que el anterior.

Sin embargo, creo de verdad que todo está dicho ya. En algún lugar, si no este, otro. 

La gente me dice que leer libros de ajedrez es aburrido. Yo les digo que leer es aburrido, lo divertido es entenderlo.

11 sept. 2014

Quisieras o padecieras.


Era la balada de las horas perdidas
pensando en parches impuestos,
que sin brillo alguno, tiemblan,
tiemblan recordando estar de duelo.

Eran horas,
son las fuerzas
que destrozan
que no llegan.

Es la cerveza rubia entre su iris,
eran cartas sin mandar
una infinidad de noches en silencio,
en silencio y sin volar.

Eran días,
son relojes
que hastían
que no corren.

Será el tiempo que no perdona
las baldosas que se han roto
de tanto bailar sobre ellas
de tanto hacer destrozos.

Eran meses,
son los ríos
que separan
que desdibujan.


3 sept. 2014

Tus piernas y sus fronteras.

¿Sabes que estaba buscando las palabras para aligerar la despedida? En su lugar iré a Francia, tal y como planeamos, pero yo solo. Me gustan los lugares que digo odiar, porque las distancias me enervan. Teníamos tantos planes que no merece la pena escribir canciones a modo de consuelo; mejor escribimos historias de ficción con lo que pudo ser, igualmente nadie saldrá contento.

Se dice que cada uno recibe lo que se merece, sin embargo es difícil de creer mirando cómo funciona este mundo. La suerte crece allá donde no hay buena voluntad. No podemos tener con esta edad la sabiduría suficiente para abrir puertas que cambien nuestra visión de las cosas, tan sólo tenemos el discutir antes de dormir.

Deja que se canse la ausencia, con el tiempo mirando y esperando, deja que se canse de atarnos. Si de momento vas a buscar algún lugar frío, como ciudades de humo, yo estaré donde se pueda respirar; no esperando, porque eso no lo sé hacer ya.

Algunas palabras quedan tatuadas, otras dejan un destrozo en la piel.

26 ago. 2014

Sus miradas en escala de adiós.

No estoy seguro de cómo esta juventud nos permitía no adolecer los frágiles nervios de un anciano, pero así ha sido todo este tiempo. Mientras duraba el crucero era impensable lanzarse al vacío, supongo. No eras lo suficientemente francesa para ese gusto que me pierde, como la buena bebida me perdía bañando tu piel. 

Que no es cuestión de una banderas, quiero decir, sino de la forma en que movías los labios para negar, y hacia dónde iban tus ojos cuando buscabas nuevas respuestas.

Pero las palabras están demasiado llenas de nada, de pura nada. Sabes que lo bueno de ser músico es poder crear un mundo sin tener que usar palabras. Lo malo es que nadie entienda tu idioma. Comparadas con la música, las palabras están casi vacías de significado. Ahora también sabes que no volverás a tener aquel piano abriendo sus entrañas para ti. 

Qué decir, si en las carencias de un adiós tiendes la mano a una vida de aprendizaje.

Cuando la sombra de tus caderas me persiga, mis venas volverán a escribirte en mi música.

1 jul. 2014

Ser y caer.

Si caes, despiertas, pero no olvidas;
recuerdas, no vives del rencor,
pero tampoco de las heridas.

Si caes, recompones la vida,
tropiezas, maltrechos los pies,
pero siempre caminas.

El ser es cuestión de uno, y más allá, todo te deshace. Desde el primer hasta el último amor, no hay ninguno que no te destroce en mil pedazos, dejando un puzzle interminable, sin principio ni fin.

29 jun. 2014

De leer y escuchar.

Aun con la soledad que podamos tener, y hayamos vivido más o menos situaciones en la vida, todo eso no importa. A fin de cuentas, tan sólo importa las veces que la vida nos haya puesto contra las cuerdas a lo largo del tiempo, y si hemos tendido que sobrevivir en soledad o no.

La vida es individual, quieras compartirla o no; debes dejar de engañarte: la vida es por y para cada uno. El amor es algo mucho más profundo que estar emparejado con alguien simplemente, no es compartir, es sumar.

Si todo sigue el mismo curso que hasta ahora, no creo que siga demasiado tiempo molestando en este mundo. Probablemente el día menos esperado me vea obligado a dejarlo, con todas sus consecuencias; quién sabe. No todos hemos tomado las mejores decisiones en esta vida, y toca admitirlo. Unas convienen más, otras son más difíciles. 

También he de admitir que yo sólo he venido a este mundo a querer dejar huella, y ello me va a costar la vida tarde o temprano, porque no soy nadie perfecto, y consiga mi objetivo o no, terminaré dando todo por ello.

Terminemos cuando sea, pero con una sonrisa, ¿no os parece? 
Ojalá estuviera hablando de una sonrisa compartida para todos vosotros, pero no se me permite ese privilegio. Por lo tanto, hasta más ver.

28 jun. 2014

Érase entre dos.


Ahora, bajo nieve y bajo el sol, 
entre niebla y con distancia,
sin sentido y con razón;
quiera el tiempo 
quieran los motivos,
queramos nosotros,
arremeta el viento;
pues no hay destino, 
no otro,
salvo imaginar contigo.

Éramos, somos y seremos; 
quiebre el tiempo, quiebren promesas.

No hay límites ni pasadas eras.


23 jun. 2014

Enteros.

Si cuando callaras te rompieras, sin esconderte, puede que hubieras sido más que versos, más que recuerdos; pero la motivación es el desconcierto, y no los sueños. Ya no somos niños, supongo.

Echo de menos todo, pero a menudo los sacrificios duelen toda la vida. Dame de tu voz por una última vez, quizás así pueda terminar con esto. Quizás. 

19 jun. 2014

Sin cielo no eres.

No hay trato con las estrellas, si el cielo se niega; no sé cómo pretendes crear todo de la nada tan fácilmente. Nunca se te dio tan bien desdibujar como a mí, sin embargo, esta vez tengo que reconocer una derrota.

A quien ha escrito sus demonios, no puedes pedirle que hable de ellos, no sin derrumbarse. Entonces, como deberías suponer, no estoy aquí por haber perdido, sino porque bajo estos hilos hace falta más humildad. No es de ser humano creer que se tiene la facultad de entender a los demás, mucho menos de saber qué están sintiendo. El decaer de hoy no es más que tus errores del ayer, que yo no puedo enmendar por ti; junto a mis tropiezos pensando que tú me ayudarías a acertar.

Ninguno hemos caminado por donde se debía, y si el cielo se niega, si no está por la labor, aquí nadie va a ver luz alguna.

6 jun. 2014

Transversal la lanza a los corazones.

Qué envidia de la imaginación el pasado, o qué tiene presente, en el momento de elegir.

Fracciones de segundo para escoger un camino; se hacen los días y las horas, los momentos que comienzan a no definirse en el tiempo. Tienes ante ti una imagen, en tus ojos, recreada por tu querer, y la desfiguras al instante por miedo a ceder. Eres feliz —o eras— piensas en cuándo y cómo fue todo camino del olvido aun a pesar de que nunca llegaría a él. No puedes olvidar murallas que han sido alzadas por encima de las nubes, quieres pensar que sí, y ahora te estremeces acunado en tus esperanzas.

No puedes llegar al verdadero camino sin desviarte varias veces, sin complicarte el trayecto forma que las facilidades sean nulas.

Nadie ha tenido tesoros en sus brazos sin sufrir para mantenerlos. Nadie ha estado en la sombra sin querer salir de ella. Con hilos de vida, rozamos el mantener unidos los tiempos vividos.

Alma, crea en tu cuerpo lo que en el mío no tiene lugar; tan sólo porque el tiempo no es capaz de apilar las piezas tal como debe.

Creamos un castillo para terminar observándolo desde la comodidad de la lejanía.

Quizás. Siempre quizás.

O por seguro querer, ansiar.

1 jun. 2014

Efeméride del día a día.

Hace tiempo que las raíces comenzaron a sangrar, nos dimos cuenta e incluso así pensábamos simplemente en dejar correr el tiempo y encontrar una respuesta en el futuro.

El futuro no siempre existe, y el presente sí, a cada momento. Pero no siempre queremos pensar en él, no siempre tenemos el valor necesario; es entonces cuando huimos a otro tiempo.

De tantear mueres, y de tantear vives; es todo lo mismo, si llegas al final sin la sensación de haber gritado un orgasmo diferente en cada instante.

29 may. 2014

Descendiendo en ascensión.

Siempre estás en ese lugar donde nadie está. Creciendo, esperando, aprendiendo del aire cuando se deshace en pedazos frente a la pared; tendiendo la mano a una supuesta clarividencia.

Pero no somos más que la carne en la que habitamos, con un alma impura que nos da oportunidades, pero no vías de escape.

Entonces unas grietas en los barrotes más nos vale apreciar, si no queremos quedarnos tras ellos el resto de nuestra vida.

Una vida que somos nosotros, y nada más. 

21 may. 2014

Entre cabales.

Palidece con tan sólo pensar en cómo destruyeron todo lo que había construido durante tanto tiempo. Quién sabe si ansiando venganza; quién sabe si por culpa de la desesperanza.

Entre personas normales, cabe destacar cómo arruinó su temperamento la simple codicia de aspirar a algo que no estaba hecho para él. Acaricias la piel de una pieza a cazar, y no es suficiente, has de probar el sabor de la gloria que tanto anhelas.

Con o sin colchón donde caer, no te queda otra que seguir hacia donde los pasos te han llevado desde entonces.

Aquel entonces, porque sigues recordándolo. Eras una pieza joven en todo el tablero, eras apenas aquella por desarrollar, en comparación con tu posición en batalla ahora mismo. Estás al borde de caer junto a todo lo que has arriesgado, y aún así persistes en no dejarte llevar por todo cuanto te ha querido.

Atiendes a aquello que no te ha abierto una herida, como si fuera mejor que el pasado. A pesar de las enseñanzas que éste da. 

18 may. 2014

Siempre y cuando tenga voluntad.

Quizás arden los ojos por no estar mirándola; como si dejara que la observasen en vano. La brisa, como el agua, arremete siempre y cuando tenga voluntad.

Poco tiempo puede ser un amplio letargo para corazones en el olvido, o para piezas de una guerra congeladas en el abismo de la indecisión.

Esto es un juego de miradas arrastrándose por las esquinas, y no hay lugar para rescatar a las conciencias cuando todo lo que quedaba para ensalzar de nosotros ha quedado repudiado a una simple vía de escape.


13 may. 2014

El ocaso no tiende la mano al pájaro herido.

Ya que escribes, vacíame de ti, ya que caminas, procura no esterilizar el jardín.

Adolece una plenitud intangible para honrar al vacío de tu esfuerzo.

El ocaso no tiende la mano al pájaro herido aun mostrando éste el ala sesgada por una nube.

7 may. 2014

Clavos y caminar.

El encuadre es el mismo de siempre. Disparar es innecesario. Nos vamos de la escena. No hay crimen.

No hay de qué arrepentirse.

Si hubiera luz, si hubiera otra vía de escape, quizás no fuera necesario buscar a tientas las heridas. De brazos abiertos, recibiendo la sangre que llega tras caer en los errores, tras caer en el oscilar de la depravación.
Piensas una vida, la dejas crecer, y cuando quieres recoger el fruto, el suelo no te deja alzar tu determinación.

Cuando te das cuenta de que una mirada está formada por cristal, carne y olvido, sostienes las venas de tu corazón más fuerte que nunca, casi abrazándolas. Al borde de una tempestad todos somos el mismo liviano viento.

En términos de elección a vida o muerte, nadie puede negar el derecho a vacilar.

4 may. 2014

La media sonrisa que a veces se entrevé.

Inquietas las manos, se impacientan bajo la mirada inquisitiva de su amo. Éste clava las uñas en la espalda y lame el cuello justo cayendo por el hueco que deja la escalera al terminar. Los escalones de su cuerpo, rozando el techo donde se derrite su ansiedad.

Trae la calma consigo y desaparece entre pestañeos. Apenas pueden percibirse si estás pensando en sus caderas. Es fácil perderse con el balanceo de la mirada, es tentador callar cuando en realidad quisieras abrir la garganta para exclamar cómo has podido llegar a esa situación. Por no decir cómo has podido perderla, esa y las posibles futuras. Así sea dicho el testamento de lo que nunca fue, que no por ello no será.

El postre en esas noches no corre a cargo de los leones.

30 abr. 2014

Adhiere al dormir, desprende al despertar.

Apenas una decena de veranos a sus espaldas y ya teniendo que contar los cristales que pisa al volver a su habitación a oscuras.

Él, que solía escribir sobre otras personas, termina con su costumbre a golpe de mirar por la ventana hacia lugares vacíos. Da las buenas noches a su almohada sin tener la más remota idea de qué hora es, y tiende su cuerpo herido a ras de suelo.

Por más que trató de olvidar que sus pasos fallidos eran para siempre, el reloj es la conciencia —llegada a destiempo— de cada paso que hacía crujir los escalones.

Él, que no era sino otra persona distinta a la que sostenía en sus manos cada madrugada, se encontró con sus huellas más accidentadas entre los dedos. Sin poder escribir por haber despertado.

29 abr. 2014

Trata de ser la piel.

No puedes creer en la muralla sólo por tener los ladrillos necesarios para levantarla. No todas las aves deben intentar volar.

Crías un veneno en el pecho, con el tiempo se desprende de ti y busca un nuevo hogar. Para entonces ya tiene destruida buena parte de tu consistencia, y persiste, en la lejanía, irremediablemente mostrando su hedor.

Tiene celdas suficientes para dar cobijo a cientos de noches. Él no recuerda su miedo a las llaves y las busca en los lugares más recónditos, como si las hubiera perdido, sin atreverse a meter la mano en el bolsillo.

Que si los barrotes fueran espejos, vería todo cuanto quisiera, salvo su reflejo. 

12 abr. 2014

De guiones.

Tanto laberinto para terminar confundido, quién lo diría en un principio.

Uno, llegado a este punto, no sabe si quemar la parafernalia.

Todo esto, con el payaso de la obra perdido ya en la sombra de alguna remota esquina.

Pero la comedia nunca termina.

10 abr. 2014

Armonías III.

Eres como una escala incesante, como el vals de Doisneau,
 en sus grises, arañando ápices de encanto a cada mirada.

Con frío nace todo, mas ardiendo termina,
pero en cauce tranquilo crece, y se pierde en caminos.

 Los pasos siempre traicionan,
cuando se trata de averiguar destinos. 

Las hojas no caen solas,
por el invierno mueren
junto a la deshonra
de perecer sin crecer.

No pierde la noche las horas
del amanecer a cada día,
sin saber que destroza
y quiebra su valía.



3 abr. 2014

En cuestiones de la vida.

Con condescendencia, pero sólo así, encontraba el redimir de sus pecados tras cada jornada.
Qué querrás —le preguntaba a su destino—, qué esperarás de mí, si tanto te desconciertas cuando trato de reescribir mi futuro.

Palideciendo el umbral del destierro, una y otra vez. Ser abandonado por una condición de vida acomodada en los placeres de la seguridad emocional, no es fácil para ningún ser humano.

Arrastrando cadenas que dejaron el funeral de lo intangible, porque no sólo nosotros morimos.


«Ti voglio bene assai,
ma tanto tanto... bene asai.»

31 mar. 2014

No creo sino en vencer al tiempo.

Entiendes con el tiempo que lo importante no es quien lea tus creaciones, sino quien destruya las falsas ideas. Es cuestión de amar a esa segunda persona, es cuestión de atormentar los ideales que usan la máscara de seducción que no nos corresponde usar como mortales.

No somos perfectos, así que es obligatorio asumir las carencias tarde o temprano, y que asaltarán a nuestra vanidad, esa que todos tenemos por mucho que queramos aparentar ser ejemplares.

Somos responsables de que los errores pasados no sean un impedimento para conseguir lo que siempre quisimos tener a nuestro lado. Nos abren los ojos a base de desgarrar cicatrices, pero no nos gusta ver si incluye dolor.

Es labor del tiempo que todos terminemos en nuestro lugar. En ése, cualquiera que sea, dependiendo de nuestros pasos o de si sabemos volver en ellos y tratar los pasos en falso.

Si alguna vez me gustó que jugáramos al ajedrez es porque nos hacía llegar a un mismo destino con distintos movimientos.

29 mar. 2014

El salón de espejos.

El juego consiste en reflejar los sentimientos de un lado a otro, deformándose entre los cristales.

Te he querido, me he querido, te he olvidado, me quiero, te quiero, me he olvidado de mí, y poco importa todo esto. El mero intento de usar las palabras para llegar a ese "más allá" donde llegan las sensaciones que crea un recuerdo o una realidad presente, es imposible. Es por eso que uso espejos, hasta que se rompen.

Cada uno trata de elaborar sus decisiones de la forma más acertada posible. No me importa tener que recorrer un mundo entero para escoger lo que es debido. A veces tenemos las opciones pero no queremos correr el riesgo.

Al menos, sé que en una espiral de colores los diferentes grises son siempre de fiar.

No me lo tengáis en cuenta, hay que intentar ser íntimo por y para uno mismo.

28 mar. 2014

La Hidra de las cuestiones.


Se entiende que por sus propias palabras sólo emanan preguntas, como si de una hiena se tratara; una con varias conciencias, pues éstas se erosionan a base de miradas esquivas.

Hay confianza en uno mismo donde hay luz en los escalones, el problema está en si basta caminar para subirlos o es tiempo de escalar. No puedes confiar en una razón que te habla desde infinidad de cabezas todas provenientes de una misma herida.

Crees que tienes el derecho a juzgar las decisiones de otros, hasta que caen rocas delante de tu camino sin tu consentimiento. Es entonces cuando tus preguntas y tus respuestas tratan sobre ti, exclusiva y únicamente sobre ti.

No está mal tener en ocasiones la voluntad de atracar a mano armada, siempre y cuando sea al coraje y al valor, para que otorguen una pizca del honor y la lealtad que tanto escasea en estos días. No porque algo sea intangible deja de tener valor. El tratar con humanos nos ha deshumanizado.

Demasiado afirmar para tanta duda.

26 mar. 2014

Aunque no se rompa el silencio.

La música es.

Es junto a ella, quizás al dormir juntos con música de piano de fondo, pero sólo quizás. Hay cosas que van unidas a pesar de los pesares.

Mis oídos son la parte más imperfecta de mí, sin embargo son al mismo tiempo lo más preciado y necesario, lo que más quiero de mí. Puede que para ella lo más imperfecto sea yo, en sí, y le ocurra lo mismo. O debiera, no lo sé; es algo que no hay que preguntar.

Cuando tiemblan las piernas, se rompe el silencio. Es decir, cuando de verdad necesitamos respuestas para las preguntas que nos hacemos, necesitamos preguntar a vida o muerte. Ocurre muchas veces en la vida y es completamente normal.

Ahora con suerte nos enfrentaremos de nuevo a más tempestades. Me recuerda a El viejo y el mar, de Hemingway, aunque no tenga nada que ver.

25 mar. 2014

Entonces.

Sus brazos tienden a arropar todo su cuerpo cuando duerme junto a él; las noches son muy diferentes a cualquier otro momento. Los dos pueden recordar cada momento si así lo desean; el desear es un gran problema, incluso lo más cotidiano.

Cuando la brisa es leve recuerda el rozar de sus dedos por la espalda, como la primera vez, descendiendo y ascendiendo inocentemente pero quemando la piel.

El espejo del futuro todavía está expectante para poder ver qué ocurre con sus cadenas perdidas, pero sabe que dolerá mirar a través de él. No en vano sus sueños le traicionan.

Cuando dormir es cosa de dos como si fueran uno, entonces tiene sentido cualquier distancia y tormenta.


24 mar. 2014

Qué quieres que te escriba.

Pensando en los últimos días que nos queden, cuando el tiempo haya pasado durante años y años, no puedo evitar pensar qué opinaremos de lo que hemos hecho ahora; acerca de todo.

Tiramos a la fuerza de un destino que no quiso ser como es. Parece que lo logramos, vencimos a lo que parecía algo escrito, y a base de borrones improvisados trazamos otros caminos menos agradables y menos fáciles quizás, pero creímos en ellos. En qué desembocarán, ¿verdad?

El verdadero problema de la vida es que se basa en decisiones. De no ser así, a nadie le importaría qué hacer con su tiempo, simplemente se dejaría llevar. Frecuentemente optamos por las decisiones que traen un futuro mas llevadero, más fácil, pero desconocemos cómo será el futuro a largo plazo. Es ahí donde quiero llegar.

No estoy haciendo ningún gran descubrimiento, puede que escriba esto con la poca experiencia de mi edad, o puede que lo escriba desde las olas que embisten de vez en cuando mi fortaleza.

No en vano todos daríamos lo que fuera por poder descubrir qué hay en la mente de la otra persona.

No puedo adivinar qué querrías que te hubiera escrito.

21 mar. 2014

Minerva y el piano.

Era demasiado mayor y sus manos apenas podían contrarrestar la resistencia de las teclas del piano. Sus ojos cansados desplomaban una mirada aún inquieta sobre los sonidos que revoloteaban dentro de su imaginación. Si no podía escuchar una melodía, él sería, él se escucharía a sí mismo.

El hombre mayor pudo sentir todavía la brisa llegar. Junto a ella, unas manos que abrazaban sus ojos. De ver a sentir, ver por sentir. Creía que volvía a dirigir la antigua orquesta de nuevo, como cuando era joven, cuando podía escuchar. Le temblaban las manos frente al piano.

Nadie tiene el derecho de evadir la edad como intentó hacer él. Llegado el momento, sólo quedaba tratar de vivir los sonidos que vivían en su interior y jamás saldrían de no ser por el instrumento. Sonidos que jamás llegarían a él por una vía natural, pero aún así, existirían más allá de sus sueños.

Condenado a tejer nota a nota el silencio.

17 mar. 2014

La claridad de la cadencia.

Sólo hay un ángel si es a la deriva, la tuya. Son el resto de tus alas al volar las que forman la sombra de mis sueños. Tan frágiles, tan distantes en ocasiones. Sin embargo no encuentro un solo rincón de la noche que no te pertenezca.

En la noche soy yo y eres tú, no es nadie salvo nosotros. Leer estas palabras es una cuenta atrás en sí misma, para erradicar cualquier fantasía que no sea aquí y ahora, en un siempre escrito en la piel.

Se presta en ocasiones, el temperamento suave de un mezzopiano trastocar a la indiferencia que germina en la distancia. Son tus oscuros ojos buscando la claridad de la cadencia.

La honestidad no puede tener pilares vacíos si no quiere desmoronarse, lo que hace necesario el arder del olvido y la furia del recuerdo. Piedra a piedra, siempre, las murallas se alzan y se derrumban.

Qué son los labios de una musa, sino la tentación del imaginar.

14 mar. 2014

La sensibilidad de aquel entonces.

No escribo a la tristeza por miedo a que te reclame, junto a la ventisca que se lo llevó todo.

Ven y entrégate por una última vez, no niegues que lo estás deseando. Como probar el veneno que está cada día en tu mesa de noche; pasa el tiempo y cuando lo hagas ya no habrá cura. Ahora sí, quizás mañana también. Quizás, como tantas cosas en la vida.

He tocado demasiado el piano con tu piel aún entre los dedos, con tu sabor en mis labios. El tiempo no detiene lo que lleva toda la vida queriendo eclosionar.

Me debo al destino en ciertas ocasiones. Tú eres una de ellas.

Escribo al futuro, no al pasado.

11 mar. 2014

Tratado.

Todos sabemos que la vida no es justa. Todos creemos saberlo. Hasta que muere alguien que no se lo merecía, que conocemos, y nos produce una sublevación interior incapaz de solucionar nada.

Puedes derrumbarte, dará igual. No hay de qué avergonzarse, pues es algo lógico. Pasan los días arrastrados por la vida, y todo termina de una forma u otra. Llegamos a sentirnos afortunados por poder elegir de qué manera terminan las cosas, y nada más.

A veces damos algo por imposible, por terminado; realmente lo consideramos así. Sin embargo cuando la vida decide que de verdad ha terminado, y estamos enterrando a la persona que dábamos por perdida, es entonces cuando nos damos cuenta de que no podemos decidir el fin de las cosas con tanta facilidad.

Se nos da muy bien dar algo por ganado, por conseguido, pero cuando lo perdemos queremos creer que no es nuestra culpa y simplemente era cosa del destino. Pero cuando éste pone las cartas sobre la mesa, nuestra palabra tiene poco valor.

Tratad de recuperar todo lo que habéis dado por perdido y así quizás cuando la vida decida arrebatarlo sin remedio, podréis de verdad decir que no tenéis culpa alguna, que disteis todo y ya el destino hizo su sucio trabajo.

No es sólo aprovechar el momento. Aprovechadlo con las personas adecuadas, de la forma idónea.




V23I13.

10 mar. 2014

Diario de Ixión: duodécima parte.

 Trato de respetar las ocasiones que los dados presentan frente a mí, pero no es fácil cuando una carga de heridas caen sobre las decisiones.

Sin embargo, ya de pequeño aprendí a encontrar el lugar adecuado donde esconderme hasta que pase la tempestad. Puede que por mucho tiempo que pase, sigamos necesitando de aquel niño. Personalmente, he tenido que recurrir a él; no quiero decir que haya sido él por un tiempo.

Mas si no fuera por determinadas palabras al oído, podría haber terminado de alguna forma cuanto menos repudiable. No ha sido fácil evadir el agujero negro que deja una soledad no bienvenida. 

Sin olvidar al alevosía del pasado, todos debemos seguir hacia delante. Recordar no significa dejar de ser quienes hemos sido siempre.



PD: Gracias, tú.

9 mar. 2014

La traición de Cerbero a Tifón y Equidna.


Por escribir las palabras de desaliento que confirman la pérdida de Olimpo, comenzaron a destruirse entre sus dientes las vestiduras de una ilusión pasada. No todo era guardar la puerta a la insurrección.

Entendieron que el trabajo de guardar la sublevación del corazón era demasiado para determinar la valía de sus acciones. Pues uno no puede ser perfecto en algo tan complicado y valioso. Es por ello que en las llamas se destripó la conciencia del ayer. Día a día, suspiro a suspiro, los hechos caminaron frente al juez.

Ser guardián conlleva unas responsabilidades no remuneradas, y el tiempo lo dictó así. Soportar diluvios a cambio de morir ahogado. Con todo ello, aún así, no podía permitirse olvidar lo único que podría sostener su existencia en aquel momento.

Era morir, era caer
en la sombra que su piel dibujaría.

8 mar. 2014

Aquí, o a la deriva.


Algunos bien saben que mi mayor meta era sostener el tiempo con mis manos, y poder retratar así las cicatrices. Con calma, como todo lo que el viento ha traído a mí. He escrito sobre la vida, y acerca de sus grietas, pero jamás sobre el cielo que custodia toda ella.

He perdido el tiempo con escritores que parecían ofrecer nuevos caminos, pero me encuentro en los mismos de siempre. Las palabras, duela o no, son arañazos que tratan de abrir puertas ardiendo. Tus fuerzas sucumben en el preciso momento de tener un horizonte nuevo frente a ti. Los días de la vida no están hechos para nacer demasiadas veces.

Incluso con los intentos necesarios, todo termina en el mismo lugar, que es una y otra vez el comienzo. No trato de explicar cómo es el proceso de vivir en una línea constante, pero sí el oscilar de la tormenta que es vivir.

No quisiera cerrar los ojos sin antes soñar contigo. Rozar tu piel es algo que puede morir aquí o a la deriva.

5 mar. 2014

Diario de Ixión: el borrador.

De escribir, a 12 de Febrero del año pasado, a estas fechas, nadie puede imaginarse salvo yo la anidad de borradores que hay aquí escritos y que jamás verán la luz. Ideas, confesiones, deseos, sentimientos y hasta relatos de puro amor.

Ésto es una carta a la desidia, que dejará de ser mi compañera de viaje.

Si por aquel entonces mi cielo se iluminaba con aquella lejana luz, hoy día se ilumina con una mayor. Todo ha sido por alcanzar metas impensables. Incluso puedo decir que ahora el límite está escrito en los sueños. 

Si algún día lees lo que aquí dejo, quiero que recuerdes cómo el destino juega buenas y malas cartas. Pero en ningún caso el azar es puro malentendido. 

Ahora me tiene en sus brazos una fuerza inmensamente mayor.



VVI9                    La palabra clave es y será Magnolia.

28 feb. 2014

De la cuerda al labio.

Creo que te construiré un castillo justo donde pueda verlo todo el mundo. Al cuerno aquellos tiempos, ¿recuerdas? Tú parecías sacada de una comedia romántica y yo de un maldito cuento de hadas donde los tipos suelen estar apenas de adorno.

Si no tengo la menor idea de cómo pueden acabar las cosas así, visto desde la perspectiva que nos presta el futuro, imagínate en aquel entonces.

Quería darte un regalo, pero he llegado a la conclusión de que deterioran el valor de las cosas. Entiéndeme, he hecho demasiados y recibido escasos. He dado demasiadas vueltas a esta cabeza que pide un descanso, y no se lo pienso dar. 

Aquello de disfrutar del momento seguro que se lo inventó alguien que apenas podía sentir nostalgia por lo pasado. Maldita sea, creo que voy a recordar todas mis promesas, y sabes lo que eso significa. Pero dejemos a un lado las largas historias. Estamos aquí por nosotros, lo demás es pasajero. 

Siéntate, no me he comprado un violín para malgastar mis cuerdas vocales. Dicen que puede sustituir a la voz, así que veamos hasta donde puede llegar. Muy pronto.

21 feb. 2014

Diario de Ixión: firma y seña.

Llevaba muchísimo tiempo esperando la más mínima oportunidad para jugármelo todo a una carta, como cuando estás en un casino y apenas te queda para una última jugada. Tengo recuerdos vagos de "El jugador" de Dostoievski, pero algo me dice que revivo aquellos momentos de lectura con tales sensaciones. Como cuando viajaba en calidad de turista a la ciudad donde vivo ahora mismo, y me parecía motivo de fascinación. Son recuerdos que siempre estarán ahí, y se harán trizas hasta quedar meros resquicios. Otro ejemplo es de hace no mucho, cuando he viajado al norte; dentro de unos años quién sabe qué recordaré y qué no.

Creo firmemente que el principal motivo de leer historias que no tienen nada que ver con el transcurso de nuestras vidas, está relacionado íntimamente con las carencias de las mismas. Nos fascina aquello que nos atrae pero nunca hemos sentido. Y no quiero hacer referencias a las fanáticas de "Cincuenta sombras de Grey", pero sería un ejemplo oportuno donde los haya.

No pienso seguir escribiendo acerca de imposibles y rebanarme los sesos buscando metáforas recónditas como hacía antaño. Ya no estoy viviendo en el sur, ni estoy lejos de cualquier ser querido; no me encuentro como antes, lejano a cualquier lugar añorado. Ahora este lugar es parte de lo que considero hogar.

Y para quienes esperan algún enrevesado simbolismo: nos concierne una época de trasfondos que no ciegan sino a la esperanza.

A mí me resulta extraño que alguien no pueda entender cosas tan sencillas.

30 ene. 2014

Del transcribir.

Con las manos acariciando la piel todo es más fácil. La espalda, descendiendo, y definitivamente todo se deja a la suerte del momento. Demasiado imaginar la sensación, para que un simple roce desencadene todo un océano de sensaciones. Creía haberlo olvidado.

No hay nieve de por medio, no aún, pero tampoco la despedida de cartón junto a sonrisas frágiles.

Simplemente necesitabas una pequeña dosis de incentivos para revertir todo desvío durante las últimas estaciones. Eso era. Un infravalorado 'te quiero' esperando, y unas noches esperanzadoras jugando a transcribir mensajes en las estrellas, a traición, dulce ella.

Sal.

Frío.

De fugaces recuerdos inmortales omnipresentes, y juegos de palabras, o letras, que no llevan a ninguna parte.

Al calor, del guión continuo que escriben tus miradas, cuando no despiertan los párpados. Que ésta tierra no cese de crecer, ahora que el viento es un arma más en la lucha contra las noches que abatían el pensamiento solitario de la tempestad. Una y otra vez, una vez más, decían, rompe el hielo con apatía. De cristales que tiene el reloj fabricado, y aún así cree vencer al tiempo con mentiras. Si trasluce su rostro, batiéndose en duelo sin garantía, ni de derrota ni de vida.

Pero en una pausa escribe sus pecados, los retoma para sí, y quizás vuelva a soñarlos, como si tuviera opción de reescribir.

Eran muy pocas señales para avisar de un final tan repentino. Y un leve frío, casi apagado, terminó con la comedia.


*Texto escrito hace meses, unos dos o tres. Publicado tras leves retoques.

22 ene. 2014

Porque siempre empiezas la tormenta.

Es mi especialidad tramar literatura vana con los delirios de tu ausencia. Matar el tiempo con tu cuerpo hecho sábanas, esa espera que merece cualquier tipo de silencio en armonía con el futuro.

Entiendes que yo trazaba en mis ideales el sueño de una vida vacía de calor, pero no pudo ser así por tu culpa. No pudo, dicho desde cuando será. Con las piernas formando un lazo alrededor de un trono de madera, velando por desmoronar cada pieza del muro que tanto costó construir.

De verdad, adoraba cuando perdía vidas en París, por el simple hecho de que sabía que encontraría una inspiración después. Pero de tan simple tal inspiración, comparada con la que nos concierne, no perdono a mi asombro resguardarse de la tormenta, del trueno que desencaja la calma.

Nada de esconderse ante un vendaval tan gris; tenemos tanto apenas en cimientos.

Podría decir que el lado bueno de los errores es que no caminan hacia el frente. Con toda una vida a medio escribir, y obligados a terminar la obra, para qué perder el tiempo desgastando las mismas páginas. Si una vez fue nieve y hoy es tormenta.