29 nov. 2013

G/21131325.

Deja de mirarme así, con tus caderas, tan fijamente, de esa forma tan cruel, que me destroza sin remedio.

Era viernes, creo, cercano a una fecha concreta, y tan difícil de imaginar que debía desvanecerse una vez más en todo aquello que atormenta sus delirios, que no sabía si realmente dormir era la solución a descansar.

—Qué más da —piensa el búho, petrificado en la compostura, sediento de nuestra desesperación.

En cualquier otra persona, apenas habría significado algo tan lejano, tan perdido entre la niebla.

Espero que no te confundas, y aciertes, al descifrar el muro que se estampa contra la conciencia, se deshace, y arde día tras día.

Ten el álbum ligado a la Magnolia, aún hecho cenizas, no importa cómo, siempre que el tiempo pertenezca a la vida, y la vida a cada uno de nosotros. No se pueden olvidar los ojos de la perdición cuando uno no se encuentra,

Me odio cuando digo que sus alas me enseñaron a vivir, me odio porque sus alas y las mías deberían ser las mismas.

Ten la cruz y ten el altar, que te quiera no es un consuelo cuando cruzas miradas al infinito en mi ausencia. 

—Hubo decaer de los dioses menos devastadores que el sufrir la sequía de tus labios —diría, de ser parte únicamente del pasado.


24 nov. 2013

La odisea del aquí y nunca.


Sé que el mejor lugar para bailar son tus labios. Quizás no me haya dado cuenta con el tiempo y sus estragos, pero te tengo sin encontrarte, te hallo y me alejas. Te pierdes en los eufemismos de la razón y las metáforas sin cuerpo. Eres el mar hecho añicos, que una vez fue océano, y no reconoces tus huellas.

Dices que mis palabras están vacías, pero vacío encuentro el sonido de la puerta al cerrarse, como si fuera tras de ti.

Que lo diseccionado no sirve, han aducido como razón en el paraíso de los sueños.

Con los trozos del corazón más gris se han levantado grandes murallas. Sosteniéndose con promesas a escribir; renglones torcidos de Némesis. Aprendiendo a vivir la vida que construyeron mundos antes.

Desgarra mis entrañas con tu palpitar, y dale cuerda al derrumbarse. Dame vida, como Shostakovich dio vida a Leningrado, envolviéndome en la muda sinfonía que dibujan tus pasos, lejanos ellos, desdibujados en mi mente.

Lejana en el tiempo, sonríe la devastación de mundos idílicos. Que no existen tales, que pertenecen más al mundo de la imaginación compartida por caricias. De ensueño, la piel rompiéndose en dos frente al mar meciendo inconscientemente aquel mensaje guardado en la botella que guardaba delirios sin contar.

Que sea todo lo aquí presente para tenderme en tu cama, difuminada por el ayer, y sea ésta la última vez que deshojo pianos entre teclas de te quiero y no te quiero.

Te desvaneces cual adagio, resuenas como una endemoniada tempestad.

Magnolia como contrafuerte indeseado.

16 nov. 2013

El azul grisáceo de un leve aleteo.

Se abre el cielo, y mis pulmones se congelan. Se tuercen las palabras como niebla en el silencio, muere el pájaro azul grisáceo que apenas alcanzaba a aletear. No entorpece el devenir escrito, a la suma de tantas incoherencias, como tiene en sus manos la compostura del escribir. De nuestras vidas, de un destino recién adscrito a la naturaleza del mal.

Mírame, que hace demasiado tiempo que apartas la mirada, y quisiera sincerar destierros. Qué sabrá el frío desolador, pura piel de la penumbra, que alberga la calle solitaria en pleno día. Qué sabrá, que no tiene abrigo para sus espinas.

Disecciona corazones, el desvanecerse. Alza el río, tornar en claroscuro.

Dime, luna entre estrellas, cómo encontrar el sol cuando la noche es parte de mis entrañas.
Con la marea apunto de enterrar miserias, y el cielo desgarrando pulmones congelados.


13 nov. 2013

Ánima y candor.

Suelo sentirme incapaz y cansado, en los brazos del viento. Ese que mece la impaciencia, el desconocimiento, y el opaco rojo de la sangre que circula por la sangre. De sus venas, las del tiempo. Las mismas que descienden del altar que gobierna nuestros tropiezos.

Vuelve a postrarse sin dueño el decaer, que adormece la virtud en ojos de quien mira.

Síntomas de arremeter, buscando el desgarrar de la brisa.

1 nov. 2013

Anestesia.

Qué siente,
que enmudece,
cuando pierde
el norte.

Le dice la herida
a los labios.