18 sept. 2013

Apasionada y en silencio.

Cómo no iba a querer aquella vida, repleta de preciosismo. El problema residía en el plástico que comenzaba a degustarse en el sabor de lo labios que una vez fueron todo carne en busca de pasión, de morder el frío.

Si decidió dejar resbalar los dedos que apenas sujetaban su colgante figura del precipicio de la desventura, no era por otro motivo que la búsqueda incansable de un cielo de nuevo estrellado.

Autodestrucción conoció a un pedazo de sí misma cuando la noche comenzó a tornarse gris, por más que escondiera su corazón debajo de la cama, por más que dejara la luz de la esperanza encendida para dormir. 

Con el paso de los años, ese tenue e incansable paso, el rostro de la equivocación comienza a añorar contar historias, viejas e inútiles, hasta postrarse ante el espejo que ha de romperse en pedazos y servir de hogar. 

A través de los vacíos, es fácil darse cuenta de que no siempre se encuentra finalmente una razón.

O sí, pero hay que tratarla con delicadeza, con calma. Una vida, miles de decisiones, un acierto. 

13 sept. 2013

Confesiones: agotamiento.

No me apetecía en absoluto intentar escribir pensado demasiado, así es que únicamente me estoy centrando en escribir. Ahora, que estoy cansado como pocas veces, y aún así no puedo dormir, o no quiero, no estoy seguro, sé que me acabo de levantar de la cama tras largo rato.

Sigo queriendo a una persona que hace tiempo debería haber dejado de querer, no porque no se lo merezca, sino más bien porque no va a reportarme nada bueno, que yo sepa. La cuestión es que me cuesta demasiado, y que no soy capaz de dejar de sentir lo que ya siento, o lo que he sentido desde hace tiempo, aún buscando razones para dejar de hacerlo, es inútil, sigue y sigue la misma sensación. No me lo explico, o sí, pero no quiero explicármelo porque eso no serviría de nada, no serviría para que dejara de doler

Y cada vez estoy más solo conmigo mismo junto a ese sentimiento, cada vez más desarmado, y el tiempo corre, y las horas no volverán. Juro que quiero salir como sea de esto, lo juro, no he decidido estar así, no se puede decidir algo así.

Para colmo sé que de vez en cuando hago daño a esa persona en concreto, porque soy así de imbécil, porque cuando hay amor de por medio no hay indiferencia, y si no te dejan amar, generas frustración, luego odio, no es agradable, y no sabes cómo sentirte ante la impotencia del momento.

De hecho ni siquiera sé si quiero que esa persona pueda leer esto, es mi enésima imbecilidad desde que estoy así, y creo que la estoy cometiendo porque estoy tremendamente desgastado psicológicamente, como nunca antes. Normalmente he soportado grandes problemas sin recurrir a nadie, absolutamente a nadie, este comienza a sobrepasarme y hago de todo menos solucionarlo, no tengo idea de si me está destruyendo o qué narices me está pasando, solo sé que está ahí, permanece.

Amar a alguien que no te ama ni amará ya más, y pagarlo con esa misma persona porque la mente y el corazón en ocasiones son demasiado estúpidos. Necesito hibernar sin apenas haber llegado el otoño.

11 sept. 2013

De espacios cerrados.

Recuerdo que el pobre ave aún podía volar renqueante, estaba pidiendo ayuda y yo no era quién para prestársela. Ojalá no fuera así. Llevaba allí tanto tiempo que comenzaba a pensar en marcharme sin el abrazo de despedida prometido. Tendían las horas a hacer la oscuridad, y no sobra decir que yo estaba soñando una vez más.

Pero me aliviaba despertar en aquella esquina tirado, con la conciencia tranquila, ya que las cicatrices se habían fundido con alcohol bastante bien la noche anterior. Solo tenía que seguir como cada día el reflejo de la costa en el envejecido asfalto, llevándome, arrastrándome consigo, al desalentador recuerdo de aquellos golpes contra la pared.

Frustración, reina del caos, aquí no encontrarás más sangre.

9 sept. 2013

Si calor fuera tu recuerdo.

No conozco tu perseverancia por el dolor, por besar dulcemente la herida que traspasa la frontera que nos separa. Te lo agradezco, de verdad, que no dejes morir aquello que tiene metros de tierra cohibiendo su respirar.

Tranquila, no hay remedio que nos destruya a los dos. Noche tras noche mi despertar arrulla los temores, cosidos en pieles de caza, tendidas como placebo ante tanta falsa esperanza.

Te desvaneces con tus propias ilusiones desfiguradas. Eran tiempos mejores cuando las agujas del reloj marcaban tu cuerpo desnudo y más vivo que nunca.

Y amanecerá como arde el desierto en los ojos cuando miro tus recuerdos, a golpe de no querer despertar.

Me dijo una vez el miedo que no decayera en las mentiras preciosas, pero no cómo salir de la verdad más preciosa que el mundo ha podido conocer.

Aún guardo aquel acristalado pequeño trozo de amor.

Empiezo a compartir la cama con la sombra de su adiós.