6 nov. 2012

Vivir y amar, por y para ti.

Lloro tu ausencia, nota a nota del piano. De las teclas que desahogan una vida por llenar, renace el calor que se alejó.

Y se aleja, sin perderse, nunca perdiéndose. Entre los matices de su luz, de su esperanza, su vida y su estrella; pasos de ángel que prescriben una danza del destino, de un amor y su principio. De un amor sin final, con su álbum de caricias apenas por empezar. Te quiero y te querré, no sólo por enseñarme a amar, sino por enseñarme a vivir amando, sentirme amado como nadie, y amarte para vivir.

Acristala las heridas del corazón la sed de su aterciopelada piel. Arropa su recuerdo y brota el frío de su ausencia.

La ausencia misma que llora el piano, porque yo me muero en las lágrimas; su no estar presente en cuerpo, pero siempre en corazón, lo llora mi alma sin cesar.

Pero del miedo a no poder rozar su piel, pervive su sonrisa, como una ola que arrastra al mar y su más pura esencia hasta el fin del mundo, allá donde la felicidad es posible, y real, absolutamente real. Y el mar acaba formando el océano de ilusión más grande jamás imaginado.

De su sonrisa a sus besos, y de su tacto a su voz, se aúnan las maravillas de este mundo. Toda tú, y solo tú; más de lo que nunca pude creer que existiera, menos aún mereciera. 

De cada segundo contigo, a cada segundo sin ti, no hay instante sin amar más, ni mundo suficiente para no estar cerca de ti. 

Siempre tuyo, y de ti por siempre, Gema.