8 dic. 2011

Estoy aquí.

No me importa qué es de mi; si me miras mientras buscas en el horizonte, qué más dará cuán alto pueda gritar...

Buscas y buscas, me pierdo y me pierdes. Ni siquiera puedes mentirte, porque no hay verdad que transgredir, que romper. Donde estará aquello que buscas, ese milagro, ese imposible, ese amor de fatídico ensueño. Un servidor hace tiempo que no sabe qué es, o puede llegar a ser, amar; no recordaría tal impotencia si no fuera por vuestro embriagador silencio.

Como un otoño presenciado desde la ventana; he escrito mil versos para ella antes de dormir, pero desperté y solo quedaban las cenizas.

Estoy aquí, ya sea en cenizas, ya sea a corazón abierto.
Para ti.
Desde hace tiempo, desde que no me dejas estar en mi sano juicio.

Estoy aquí, ceniza a ceniza, beso a beso, de adiós a adiós, de te quiero a te quiero.

26 nov. 2011

Odio o amor.


Era su última noche en aquel lugar, pero poco a poco, se iba acostumbrando al camino de vuelta hacia casa. Cada noche el estrecho espacio por el que vagaba parecía más oscuro. Y no es para menos, el cadáver bajo la cama de aquella habitación de hotel alquilada por semanas empezaba a balbucear culpabilidad. Y cuando éste alzaba la voz lo suficiente para hacerse audible, nuestro huésped abandonaba la habitación, huyendo, pero guardando las formas.

Hay maneras y maneras de huir de un homicidio, pero con tranquilidad, educación y una pizca de compasión por la víctima, es incluso relativamente fácil encontrar la paz aún sin búsqueda alguna de absolución.

Era su última noche, y a mitad de camino a casa, antes de emendar mal alguno suicidando su conciencia, dio media vuelta. El camino seguía acrecentando su penumbra a cada paso, a pesar del sentido contrario en su caminar, pensaba. Llegó a la habitación, y a pesar de los pesares, allí, bajo la cama, en la misma habitación donde había encomendado su alma al eterno castigo y la pesadez del sin perdón, no había cadáver alguno. Amor se había llevado a Odio, en algún momento, de alguna forma.

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Después de bastante tiempo, he vuelto a dejar algo por aquí. En realidad he seguido escribiendo, y seguiré, pero a raiz de dosificar el tiempo, he acabado dosificando incluso mi vida. Ya he decidido que, cueste cuanto esfuerzo cueste, seré, o moriré intentándolo ser, compositor.
Y a partir de ahora, mi mayor parte del tiempo dedicada a escribir se invertirá en producir cosas para los muchos concursos literarios que se dan en el país. Estoy devorando libros y más libros sobre música, dejando cualquier vicio posible que me haga perder el norte en mis intenciones, y para bien o para mal, haciéndome mayor.

Disfruten la vida, pero cada uno a su manera y elección, copiarse está mal.

30 oct. 2011

Diario de Ixión, octava parte.

Podría decir que te he seguido a todas partes, ahora simplemente he dejado de caminar; que he escuchado todas tus canciones, como un imbécil; que he callado para escuchar una y otra vez, y ahora no sé qué decir; que si no te he perdido para siempre, es porque jamás te he tenido. Va siendo hora de que acepte la vida tal y como se presenta.

Soy frío, y lo siento. Pero sólo porque hay un inmenso invierno entre nosotros.

No hay una maldita palabra.

Frío.


22 oct. 2011

Cambios y más cambios.

1. Me estoy replanteando dejar un mes de descanso a este blog. Siento que estoy sin inspiración alguna.

2. También sobre su nombre, quizás fuera más apropiado "Diario de Ixión". No me gusta cerrarme por culpa de etiquetas y el actual nombre quizás lo haga. Lo mantengo de momento por lo que significa para mí.

3. He de retomar, mínimo una vez a la semana, el blog de cine que abrí hace tiempo.

4. El cambio más importante de momento, apertura de un nuevo blog:

http://woodywindow.blogspot.com/

El próximo Martes, día 25 de Octubre, por la noche, comenzaré a escribir en él, seria y comprometidamente.

Un pequeño cambio radical con respecto a éste, si. Esa es una de sus intenciones.

El corazón sonámbulo.


Rareza nº2, escrita a fecha aproximada del 1 de septiembre.

Cicatrices, sé que te encantan, como dijo la herida a la sangre que quería ser libre. Esta noche vamos a destilar toda la ironía que nos quede en esta maldita vida. Y mañana, cuando despertemos, nos daremos un beso en la mejilla, como si nada. Como siempre. Como nunca. Como ayer. Como nunca. Cruzaremos el puente y nos ahogaremos.

Y todo esto porque a la palabra corazón la han extorsionado demasiado en esta vida. Consolándose, piensa que, al fin y al cabo, a las lágrimas las han violado incontables veces contra el paredón.

Hemos encontrado mil formas de morir de amor y de falta del mismo, pero ninguna de querernos.


21 oct. 2011

Mosaico de heridas cerradas.


Rareza nº1, escrita a fecha aproximada del 28 de septiembre.


1.1 Tatuajes sobre escamas.

Escribir por todo su cuerpo lo que el tiempo dice, como si no tuviéramos conciencia de que la tinta desaparece poco a poco cada noche, sin dejar rastro.

1.2 Despedidas entre desconocidos. 

Duerme, duerme princesa de las emociones, que el cloroformo del olvido no malgaste su empeño. Si despertarás o morirás en el intento es algo que está por descubrir. 

1.3 Entre ayer y mañana, tú.

Miras el reloj ansiando la hora. Transcurre y deja paso. Miras el reloj con desapego. Alguien sigue mirándolo con pavor a que el tiempo no vuelva tras sus pasos. Te echan de menos, cuanto más horas pasan.

1.4 Destiñe corazones

Te quiero pero no sé el porqué. Me quieres pero no sé cuando. Alquilamos una oportunidad y la vendimos a la suerte. El resto, son prácticamente mentiras que nos alivian.



-Mañana puedo enamorarme de cualquier sombra que pase por delante de mi enamoradiza estupidez, quién sabe. Sin embargo, desenamorarme jamás, demasiado nocivo para mi gusto. Será que malgasto mi vida en cuestiones más espontáneas, no lo sé. -





16 oct. 2011

Madrugadas.

Un día perfecto.

Se despierta, tira las mantas de la forma más rápida posible al suelo. Calor. Se sienta sobre la cama.
Piensa. Es tarde, no hay nadie en casa. Se han ido, todos. Le duelen los ojos, va al baño. 
Aún está mareado, resaca. Golpea el espejo.

Qué haces, qué coño haces.

Vuelve a golpearlo. Se rompe, pisa los cristales, se dirige a la cocina.

Prepara algo para desayunar

Sentado sobre la cama de nuevo, taza en mano, comienza a despertarse de verdad.

Acaba de desayunar, hora de vestirse. Hoy es un día especial, no coge cualquier ropa.

Está listo.

Coge las llaves, se dirige al balcón. 

Salta.



15 oct. 2011

Armonías I.




Por pura serenidad, por puro amor.
Cortó el hilo para poder caer.

Concesión del tiempo a la brusquedad de la pasión; cuando ama, cuando odia, cuando llora y cuando rompe a gritar de felicidad.

Quiéreme, promesa, si es que alguna vez has pensado en la más mera posibilidad de ser lluvia, sobre el fuego de la piel, después de tantas quemaduras.

Y párteme el corazón.
Quiero perder trozo por trozo el diario de esta locura.

14 oct. 2011

Armonías II.


Cegad, cegadme.
-Escuchaba atónita-.

No quiero ver más este mundo, mientras en él no pueda la vida ser algo más preciado; despreciando este gris colorido.

Que tenemos qué respirar, pero a falta de voluntad, un violín dice más que las maltrechas palabras de este mundo sin vida. Que si caen lágrimas, caen sobre mares, caen y se pierden para siempre.

Ya no es cuestión de felicidad.
Sencillamente dejaremos al corazón abrirse hasta que deje de sangrar.

2 oct. 2011

Por lo nunca dicho.

El árbol echa de menos sus raíces porque le separaron de ellas cuando aún no estaba seguro de qué quería exactamente hacer con su vida.

El águila para a contemplar un cadáver, es la dignidad del viento, que se confundió de sentido en una noche de éstas en que todos perdemos rumbos por preciados que éstos sean.

Algunos días nada consuela a una sensación, como la de perderse en la lejanía.

Miente el hasta pronto al no decir adiós. Benditas sean algunas mentiras.

Soñamos porque tenemos derecho, y hemos de seguirlo haciendo, qué demonios se nos pasará por la cabeza a los olvidadizos cuando recordamos la dureza de la vida y la realidad.

Si nunca lloraste en mi hombro, es quizás porque yo tampoco lo hice en el tuyo. Pero no hay nada comparable a reconocer un error. O si, quizás sea comparable a arrepentirse cuando no queda más remedio que asimilar.

Tengamos un futuro que honre al pasado, aunque sea porque no podemos cambiarlo.


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Porque a Ixión no le apetece escribir mentiras en estos días de ingenua esperanza. Digamos que echar de menos ciertas cosas al mismo tiempo que se quiere conocer nuevas y se disfruta de momentos presentes, no es fácil de sobrellevar.







30 sept. 2011

Confesiones (VIII).

Partimos de la base escueta de que ninguno de nosotros tenemos suficiente corazón como para guardar toda una vida bajo llave. Se acumulan los años, y cuanto menos duermes, más son.

No es difícil añorar el cómo se sentía uno al coger la guitarra por primera vez sobre un escenario, o por primera vez frente a un grupo de desconocidos ansiosos de música casual, llevadera, y alcohol. Más fácil aún es añorar la esperanza de volverlo a hacer. Todo aquello, e infinitamente más.

Es tan absurdamente fácil echar de menos algunas cosas.

No acabo de entender porqué me fui de allí. Sé que mi vida ha seguido el curso más correcto después de aquella caída al vacío, pero... ¿qué será de aquella vida?, la de aquella chica tras la barra, la de esas noches bebiendo compañías accidentales, de sentirse lejos pero irremediablemente cerca del mundo, tras una barra de una bar cualquiera. Cualquiera pero perfecto.

Y aquí, sin importar el lugar, me encuentro echando de menos a esa chica. Porque no deja de ser un bonito recuerdo. O porque soy de esos imbéciles que no viven en el pasado, presente, ni futuro, que buscamos la vida a cada momento, con su propia delicia, sus desalientos, y su trocito de nostalgia.

Que aún no ha llegado el invierno, y el fuego se resiente por el frío.

Tendamos a olvidar, dicen los buenos tiempos.

Tendamos a gritar lo que nos venga en gana, dice mi interior.

Con la guitarra resbalando entre los dedos.



Creo que empiezo a recordar porqué me fui de allí. No es querer alejarse, es querer gritar más alto.




Imagen del grupo 'Dead Confederate'.

23 sept. 2011

Ninfas de ensueño en tiempos de insomnio.

Algunos se dan cuenta de que su vida les queda grande, el resto, sencillamente, se equivocaron de vida.

Creo que por más que mude de ataúd, desde mi ventana seguirá sin verse la luna. Y la noche es tan larga que me sobran sueños para tenerte.

Mientras escribo el testamento de mi cordura, mientras imagino tener algo de fe en el amor, por un día más, olvidando la noche, tus noches. Sus noches. Mis sueños. 

Sigue teniendo miedo la luna a mostrarse, por si decido fugarme con ella. Todo sigue siendo incierto, en cuanto a donde despertar, para qué, y si merece la pena trazar una espiral con los trozos de vértebras que dejó aquel primer amor. 

No sé si tengo miedo o es que, vacilante, el valor toma éste por mal momento. Pero quédate conmigo, pequeña ninfa de las sombras, quédate hasta que escriba un final con los ojos cerrados. 

Pierdan mis latidos el compás de su caminar, marchítense todos y cada uno de los poros que habitan en su cuerpo, que yo, lameré para siempre los barrotes de esa esperanza que nos encierra junto con la realidad. 

Algunas vidas han ido a parar al lugar equivocado, otras, sencillamente, nunca existieron.

Ella es como uno de esos ángeles que aún esperan a tener alas.

Yo, seguramente, me equivoqué. 

Como dijo la balanza al sueño que la inclinaba hacia abajo: no te mientas a ti mismo, no cuando sólo es cuestión de abrir los ojos.

18 sept. 2011

Diario de Ixión, séptima parte.

-O cómo el mundo gira y gira sobre su propio cadáver-


Voy a tener que inventarme un nuevo Dios, porque si al menos tuviera a qué rezar, todo sería más llevadero. Pero bueno, no sería más, fácil a la larga, así es que lo dejaré estar.

Y es que quedan días, horas, contadas demasiado fácilmente, como si ya no hubiera nada entre este hoy, y ese nuevo mañana. Queda tan poco que ni tan siquiera sé si quiero dormir. Miento, sé que no quiero. 


-Venga, dime. Dime  a qué tienes miedo.

-Al mundo, creo.

Quizá es que tengo miedo a las cosas que no elijo. Y es que no odio el mundo, me gusta, pero no vivir en él, no estoy hecho para tener que dejar de temer al mundo, la vida se empeña en obligarme a dejar de temer, pero quiero temer, qué más le dará. ¿No puedo sentarme y observar? Es lo único que pido, pero supongo que el cine también cuesta dinero. En definitiva, me gusta la vida, pero creo que yo no le gusto a ella. Ni ella está hecha a mi medida, ni yo a la suya. 

Y ahora, toca retomar nuevos rumbos, como quien salta a una piscina desde lo más alto, ojos tapados y corazón en un puño. 

Miedos, benditos miedos que salvan niños de los abominables monstruos de las sombras. Los niños valientes suelen acabar saltando sin paracaídas en alguna parte.
Y otros, los que queríamos hacernos amigos de esos incomprendidos monstruos, aprendimos a tener miedo de otras cosas. Miedos que más tardes quisimos olvidar, a pesar de ser imposible. Puede que tengamos miedo a vivir sin alma, porque aquellos monstruos nos enseñaron que, aunque la vida deje de sonreír, tu alma podrá volar suficientemente alto como para dibujar esa sonrisa perdida desde el cielo.
Que en esta, llamada por llamar de alguna manera, vida, ser feliz no consiste tan sólo vivir. Que desde las sombras, y aunque no se puedan apreciar los colores, los monstruos que asustan a los niños tenemos nuestro corazón y nuestra pequeña alma. Aunque estemos locos, aunque no podamos vivir como lo hacen los bendecidos por la fe humana en sí mismos. 

Y por todo esto, a veces, tenemos que coger una maleta y una guitarra, o un violín cuando podamos pagarlo y tocarlo, y exiliarnos en alguna remota esperanza. 

Para cuando queremos salir de nuestras sombras, el mundo ya nos ha aterrorizado con su frialdad.

Dicen las nubes que el tiempo cambia cada estación, veremos si es verdad.

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Y sentirse así, de vez en cuando. Obviando motivos, bebiendo sinrazones, gimiendo gritos. Justo así.









14 sept. 2011

Abfluß mich VII (Desángrame VII): Sueños.

Recuerda.

Que no puedes conseguir todo lo que quieres, y pierdes momentos de vida a cada beso equivocado, pero no quieres aprender nada sobre la vida, porque aborrecerías su simple aliento.

No estamos aquí para ver que hay momentos en que replantearse un porqué, simplemente muerdes el cariño más sincero posible para ver cuan brillante es su sangre.

Y pasan días, acompañados de meses, y esa hemorragia que arrastra nuestro amor secreto mejor guardado, se pudre. Amores a gritos, hemorragias secretas. Si no me desangraste a tiempo, quizás es que hiciste cerrar las cortinas antes de ver cómo podía acabar tan incierta función. Te inventas un guión a destiempo, actúo sin mirar a los ojos el tiempo restante, cae la noche y seguimos buscando el sueño perfecto, un sueño que no cuente mentiras como nosotros.

Basta con creer que podemos ser algo más, para plantearnos que también podemos disfrutar tan sólo de la idea, y alejarnos del sabor agridulce de la vida, caminar sobre ríos muertos y empequeñecer grandes nostalgias de hoy, algún mañana esperanzador. Mientras creemos, amamos mentiras.


Por un beso de terciopelo cristalizado, se desangran corazones de piedra.


Deja de soñar que podemos soñar juntos, quiero tener pesadillas, con o sin ti.

Recuerda esto, y házmelo recordar.





















3 sept. 2011

Tiritas a contraluz, parte dos.

No quiero seguir bebiéndote poco a poco.

Que no quiero seguir parado frente a ti como si no quisiera devorarte, querría decirte.

Pero por querer, si decirte adiós fuera medicina para el desamor, quisiera enfermar por completo.

Desde que las cosas giran en un sólo sentido, hemos perdido demasiado la noción del desprecio hacia el contrario. Pero para qué arrepentirnos, si tenemos la oportunidad de atravesar el mundo y volver cuando y como queramos al punto de partida.

Ni hoy ni mañana es tarde, porque siempre será ahora.

Aquí y ahora, amargo pero dulce.

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26 ago. 2011

Ensayo sobre la brisa.


Érase una vez, en uno de tantos lugares, una hoja mecida por el viento, un ligero y tenue viento. Llegó la hoja a su destino tras decenas de días, suficientes para haberse alejado tantísimo como un pájaro en plena migración. Vacilante el balbuceo sonoro de la hoja contra el suelo de un parque cualquiera, se hizo el silencio. Así, para cuando éste se rompió, rompíase la hoja en mil pedazos, por el frío del siguiente invierno.

Llegan las tempestades, llega la nieve, caiga o no hasta el suelo íntegra; y los castillos de arena se desmoronan hasta convertirse en poco más que un estorbo para la vista. Sin más que torres de papel para creer ponernos a salvo, los días de lluvia incansable la brisa recoge los pedazos.

Somos como hojas, que se pierden en las fuerzas de la vida, hasta encontrar un lugar donde mentirse a sí mismos bajo propia voluntad, ya que no han podido buscar mejor destino. Cuantos más errores, más nos dejamos llevar por la brisa. Ayer era por miedo, hoy es por resignación, mañana será por miedo de nuevo. 

Y entre tanto, de vez en cuando, envidiamos un poquito a esas hojas que lucharon en tiempos de vientos fuertes. Pero conservar la posibilidad de planear mecidos por la suerte del tiempo y su, siempre puesta en entredicho, capacidad de curación, nos deja un pequeño rastro de esperanza para mañana, que si hay voluntad suficiente, quizás, sin tener en cuenta la suerte, decidamos engañar a la brisa.


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«Mientras las cosas son realmente esperanzadoras, la esperanza es un nuevo halago vulgar: sólo cuando todo es desesperado la esperanza empieza a ser completamente una fuerza.»

Gilbert Keith Chesterton.

25 ago. 2011

Horizontes.


En pie, sin huir.

Porque no quiero alejarme más. Aunque bien sabe ella que nuestros barcos hace tiempo que se perdieron en horizontes opuestos, desliza una esperanza sobre la pupila cuando se observa frente al espejo. Una esperanza que el espejo guardará para siempre, y que si cree como creo que cree, en un final tras el final de finales, puede que así, y sólamente así, la pupila se acerque lo suficiente al espejo, tanto, que pueda la esperanza tocar en verdad la pupila, y no sólo reflejarse en ella. Hasta que un horizonte muera donde nace el otro, y no importen los mares cruzados. La vida que siempre quiso ver morir, muere bajo el mismo mar sobre el cual la vida de sus sueños nace.

En pie, ahogándose poco a poco, sin huir.

Palpita el miedo en el búho, que permanece aguardando la señal del día, del sol y la luz que fueron guardados en un cajón bajo llave el día en que las historias de príncipes y princesas eran escritas con tinta invisible. A tientas descubre la razón que ha perdido tantas batallas como ha presentado últimamente, razón que, vacilando, rinde en silencio. A pesar de que no hace demasiado la vida era un mar de costumbres, sin mareas, sin miedos, sin horizontes que perdieran nada. Son tiempos de elegir, de nadar o ahogarse, de postrarse frente al horizonte o apartar la mirada.

O huir, siempre quedará huir, que al fin y al cabo no ha sido tan mala opción hasta hoy -decíase el prisionero de los espejos y los horizontes, antes de partir.



19 ago. 2011

Tiritas a contraluz, parte uno.

Siento que no sea invierno cuando sería fantástico que lo fuera. Lo siento, pero sólo porque ardo más de lo normal, tan lentamente como si imaginara cada momento antes de suceder. Pero para que lo sepas, y nada más, estoy cansado de luchar conmigo mismo, que son tiempos de paz, y a la paz le falta un buen trozo de felicidad.

Y si es necesario, fabrico la felicidad a base besos robados en miradas. Sea hoy, sea mañana.

Diría que partiéramos hacia lo imposible, mientras el viento no venga de frente, pero el miedo a quedarse sólo en un camino tan largo es insoportable.

Y, si siguiera siendo necesario, fabrico la felicidad a base de miradas robadas en besos por nacer. Sea la voluntad de lo imposible, o no.

Pero mejor, intentaré que el mundo gire tal y como debe girar, y cuando menos se lo espere, justo entonces, saltaré tan lejos como pueda, agarrándote de la mano.












-Fotografía por damndog

17 ago. 2011

Confesiones (VII).


A veces, siendo esas veces un número que aumenta en una proporción descomunal, me replanteo seriamente mi propuesta personal de pacifismo. Un personaje llamado "Papa" no tiene mejor entretenimiento que hacer con su anciana vida que pasearse por el mundo, gastándose cantidades desorbitadas en sus putas e irritantes visitas. Pero para qué andarnos con explicaciones sobre quién narices nos ocupa, por desgracia sabemos muy bien de quién estoy hablando. Pero no deja de ser curioso, me gustaría saber cuantos millones de personas van a ver a ese obrero que cobra una miseria, después de trabajar incontables horas para mantener a una familia. Ninguna, digámoslo ya. Cómo voy a tener esperanza en un mundo donde millones de personas, a las que insultaría ahora mismo si no fuera por un mínimo de respeto, mueven su acomodado trasero (crean lo que crean de sí mismo ellos) para ver a un imbécil (o hijo de puta, porque listo debe ser) promulgar solidaridad, la misma solidaridad con que se limpia las lágrimas de risa al pensar en el Dios que abandera. Venga, creamos que Jesucristo existió y después, justo después, creamos que un grupo de ricos entre los que rara vez se encuentra tan siquiera una buena persona, predican su ejemplo. Yo, creo que ahora mismo un suicidio sería la única forma de entrar en el cielo, cualquier Dios entendería el acto y lo encontraría adecuado.

Lo siento, lo siento de veras, pero a veces quiero creer en un Dios, y la Iglesia no me deja. Y ahí, entran mis dudas sobre cuánto soluciona un pacifismo, si no sería mejor renunciar a él y, qué coño, por el Unicornio rosa volador, inmolarse con una bomba atómica en el Vaticano.

Por suerte la vida puede dar una visión muy amplia de las cosas. Hay grandes razones para reprimirse en algunos momentos y, a cambio, reprimirse en muchos más. Por ejemplo, jamás compartiré valores con aquellos hombres que golpean o llegan a apalizar a mujeres, la mayoría por el simple hecho de que a falta de miedo (por superioridad física), creen tener valor. Por supuesto, también hay mujeres que propinan palizas a hombre, pero el significado es el mismo, más claro. Pero por otra parte, no consideraré "no pacifismo" el evitar ese tipo de cosas.

Y así es como me hecho la promesa de que sólo romperé si es necesario la promesa de pacifismo, para salvar vidas si así puedo algún día. O quien dice vidas, dice simplemente abusos físicos. Y si me cuesta mi vida, moriré bastante más feliz que la mayoría.

Que las promesas duren para toda la vida, es tan difícil, que me conformo con que ese pequeño hombre hilarante viaje un poco menos. O algún día me convertiré en un viejo gruñón que no cesará de escribir textos repletos de ira reprimida y oxidada.

De nuevo, lo siento, por quien cree en Dios, porque no se merece que exista algo como la Iglesia, por quienes reciben abusos a base de violencia, y por los que no son capaces de reprimirse ante este mundo tan lleno de injusticias, aunque de estos últimos más bien siento el hecho de que algún día se inmolarán (metafóricamente hablando) a cambio de un pellizco de justicia.

Paz, amor y justicia, no debe ser tan difícil. 

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Esto quizá sirva como prólogo, no dentro de mucho, de un nuevo intento de Blog, más llevado al plano social. Aún está por preparar, no quiero que pase como con el antiguo intento de Blog de cine.

15 ago. 2011

Diario de Ixión, sexta parte.

Hoy he leído algo sobre que los buenos escritores usan palabras pequeñas para contar grandes historias, mientras que los malos, usan grandes palabras para contar cosas insignificantes.
Soy un gran defensor del uso de palabras "grandes", así es que en cierto modo me di por aludido. Hasta que razoné, yo no soy escritor. No lo soy, igual que no soy músico. No soy nada aún, ni nunca he sabido qué desear ser.
Y el tiempo, como siempre, traicionando, aunque eso sea lo de menos.

Estuve apunto de escribirte una canción, pero soy todo un profesional en no saber dedicar cosas, o de hacerlo y que sean un pequeño gran indicio de catástrofe, todos y cada uno de los intentos de dedicar algo, si, sin excepción, lo han sido.
Así es que, esta vez simplemente dejaré que la rueda siga girando, hacia ese fantástico lugar, llamado "ningún lugar":

Al fin y al cabo, si apenas soy capaz de hablarte, de no huir de ti, ya no es tan grave lo que pueda hacer a partir de ahora. Como decir fríamente lo lejos que me iré pronto. Y lo siento, de verdad, pero nunca me he creído capaz de romper lienzos perfectos para colgar mi propia esperpéntica obra.
Marcharé y buscaré, buscaré tan lejos como pueda, y encontraré un hueco, seguramente en un pequeño rincón, donde colgar mi obra, maquillada, ligeramente adecentada.
Donde no moleste.

Excepto si me dices que calle, y me olvide de todo esto, que hagamos que todo sea como nunca ha sido. Quizás encontremos algo que desear ser. Quizás deberíamos tatuarnos la vida que nunca hemos tenido.

Si bebo, sé que me resultará más fácil no hablarte, porque funciono al contrario de cómo lo haría alguien usualmente. Y cuanto más lejos y mas bebido, más fácil todo. Como dejarte caer, a veces, cuando sabes que dolerá menos la caída así.

Hay muchas estrellas fugaces, demasiadas, para ser una noche tan oscura.

12 ago. 2011

Historias de Hipsípila.


Cariño, pídeme el veneno antes del postre.

Y es que tengo prisa, prisa por destrozar más corazones hoy. Porque si no somos capaces de construir nuestras vidas, seamos aprendices de —con restos de valor— destruir, destruir, y continuar destruyendo. Cielo, creo que hoy he dejado algún resto de ti que no pretendía dejar.

No lo intentes. Por más que despiertes, no hay luces nuevas en el camino, ya se encarga un servidor de apagarlas. No sea que tengas alguna esperanza nueva, que los leones ya andan servidos de comida.

Pero nunca está mal dejar sangrar hasta el límite, así se guarda mejor recuerdo de las heridas. Porque no somos ningún tipo de animal, lo nuestro es el dolor por placer, tener algo que sentir para siempre, ya que no es amor, que sea —al menos— profundo.

Y algunos se dignan a decirnos que drogarse tanto no debe ser bueno, pero, estando en el siglo que estamos, juro que llevamos las drogas en los genes, incrustadas, como herradas en la piel del corazón.

Nosotros nos drogamos a base de sufrir, que no se diga que no podemos soportar torturas en silencio. Ayer te besé y sangraste más de lo normal, debí morder demasiado, pero no lo siento, me encantó, porque te encanta, porque ni podemos ni queremos evitarlo, ¿verdad que no?.

Definitivamente es cierto que no todo el mundo puede entender a los demás, y que si estás mintiendo, las palabras llegan incluso más lejos que en cualquier otro caso.

Pero ánimo; juraría que este tipo de juegos son los que traen la perdición a quienes aún creen en la amansada cordura de esos seres hipócritas con cuerpos humanos. Juraría.


Que yo, marcharé a jurar sentimientos al lago de la desolación; aquel lago, con aquellos reflejos. Aquellos, que no estos.

Hasta que pueda ser yo quien viole a mi pasado, y queme palabras que no deberían haber sido escritas. De ser, que no existir.



Como ángeles que no pueden mirar de frente, como esas historias sin final feliz que acostumbran a terminar demasiado pronto.




Fotografía de Frances Bean Cobain, tomada por Hedi Slimane.

9 ago. 2011

Que si te quiero, dispara, dispara sin consuelo.

No me dejes quererte.

Pero no me dejes ir. Nunca.

Que si te quiero, si logro quererte de verdad, destruyo el mundo a cada latido.


8 ago. 2011

Hablar con tu ausencia.



Creo, sin riesgo a equivocarme, que me convertí en un poeta frustrado desde que comencé a tenerte en mis sueños. Violaste cada verso que podía darte, dejándome, tirándome, olvidándome, en algún poema desolador, esperándote. Y ahí sigo, años después, escuchando las historias del viento que dice haberte rozado, mientras pongo esa cara que tanto conoces, esa que se escondía de cada mirada. Esa misma que no recuerdas, aunque yo quiera creer que si.

Hace mucho que no te abrazo, hace demasiado que no te miento, hace tan poco tiempo de verte ir, y hará tanto hasta que vuelva a abrazarte, mentirte, y despedirte...

¿Sabes qué? Odio el sol, tanto como creo que amo la luna. Porque el sol te aleja, y porque no sabemos caminar, ninguno de los dos, durante el día.

Y caminar, caminar de verdad, realmente podría jurar y perjurar no recordar la última vez que lo hice. Tropiezo tan a menudo que intento aprender a volar por miedo a que salgas corriendo, y no poder alcanzarte.

Quiero creer, de verdad, que mañana ni tu ni yo somos quienes somos ahora mismo, nunca lo hemos sido. Que nos conocemos, nos enamoramos, nos perdemos en la pequeñez del mundo, pero juntos, y deja de existir un ayer o un mañana.

Necesito un poco más de fe en lo imposible para no soltarte.

Hoy no es el día, pero mañana juro que lo dejo. Dejo de intentarlo, y lo hago. No sé si han dado las doce aún.

Tengo miedo incluso de respirar, porque no quiero que continúe el tiempo más, y llegue un segundo en que no estés aquí.













6 ago. 2011

Confesiones (VI).

Todos tenemos problemas, y tanto contarlos como no hacerlo, es otro que se suma.

Tengo problemas psicológicos, una incierta fobia social, y una ansiedad leve pero constante y casi imposible de evitar. Y aún quedan por concretar muchas cosas más, no tengo valor de hablarle de misantropía a una persona, es demasiado irónico, supongo.

Tampoco he tenido nunca padre, y esto no estoy seguro de haberlo "confesado," o no, alguna vez antes. Ni padrastros, ni nada parecido. Es un chiste genial ver cómo a un psicólogo le dices que nunca te ha afectado, sonríe, y olvida para siempre el tema. Gracias por recordarme que mentir es fácil ante la mayoría de las personas.

Estoy apunto de ponerme a estudiar Historia y Ciencias de la Música, suena genial, desde luego. Pero para quien lo dudara, siempre está el toque personal que da la vida presente, muy presente. Desde muy pequeño los médicos diagnosticaron en este maldito loco un problema auditivo, dividido en varios problemas a su vez. Y es que no sólo debo tener un 10% o algo más de audición normal perdida (nadie se da cuenta, no puede ser mucho más), sino que para colmo, existe una probabilidad, según los médicos aleatoria, incierta totalmente, de que un día, porque sí, me quede prácticamente sordo. Seguramente el día en que mis oídos se cansen de escuchar el ruido de tanta respiración.

Y uno, después de tanto, se da cuenta de que para qué tener fe en un Dios, pudiendo tenerla en uno mismo.

Ansiedad y fobia frente al mundo no me ha impedido nunca tener amigos, que le jodan al sentirse sólo, todo el mundo se siente sólo de vez en cuando, y si no, es que está demasiado acompañado.
Nunca he tenido padre, pero no me ha importado hablar de "mis padres" como si tuviera, muchísimas veces, o que más de la mitad de mis amigos ni se hayan dado cuenta. No puedo culpar a nadie de eso,  en todo caso, agradecer a cierta persona en el mundo haber tenido el valor de cuidar a dos animales como mi hermano y yo.
Quiero, y seguramente acabe haciéndolo, dedicar mi vida a la música y el cine, aún sabiendo que un día, sin remedio, puedo dejar de escuchar casi por completo. Peor lo pasaría Beethoven, maldita sea.

Que le jodan a todo, esa es la frase, y la intención. Toca vivir, que para eso estaremos muertos algún día.

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"Me paso el día entero diciendo que estoy encantado de haber conocido a personas que me importan un comino. Pero supongo que si uno quiere seguir viviendo, tiene que decir tonterías de ésas." 


Holden Caulfield, The Catcher in the Rye

Desahogos.

Duerme, y si mañana te levantas con ganas de quemar el mundo, o gritar tan fuerte que destruyas algún planeta lejano, no te plantees demasiado hacerlo, o acabarás llevándolo a cabo.

Ya sea porque hay demasiada gente en el mundo que carece de empatía, o porque la lectura comprensiva es tremendamente complicada para la mayoría de los jóvenes de este planeta, y no quiero imaginar dentro de unas cuantas generaciones más; ya sea porque los valores humanos deberían evolucionar en lugar de involucionar, o porque la guerra sigue prevaleciendo por encima del amor, o que darse cuenta de los errores es demasiado acto de maduración para la inmensísima mayoría de las personas que conozco.

Sea por lo que jodidamente sea, a veces, algunos malos días, dan ganas de quemar el mundo. Y personalmente, poco me importa estar en él, sé bien que ardo más que el fuego, cuando quiero, o aunque no quiera.



¿Donde está el saco de boxeo cuando hace falta?.

3 ago. 2011

Loca justicia.

Nunca quiso ser un asesino, pero si la vida se lo exigía, él no era quién para negarse.

De acuerdo, en el fondo lo estaba deseando. A los seis años presenció su primera paliza, a los ocho recibió una de muchas que la seguirían en años posteriores, a los nueve, presenció brevemente su primera violación, a los doce vio cómo una persona moría a manos de otra, literalmente, en las manos que apretaban más y más el cuello de la víctima. Y a los dieciséis, fue encerrado por un robo que nunca cometió.

Nunca quiso tener nombre, para él la vida era el conjunto de todas las vidas existentes en la tierra, no se podía dividir de una forma tan fría. Sin embargo, era consciente de que esa vida que era un todo, tenía grietas, cicatrices, desde los talones hasta las cejas.

Pero al fin y al cabo, ¿qué son las grietas en una vida sino enseñanzas escritas a fuego?.

Pocos años después, sin cumplir aún la veintena, fue adoptado (dejemos a la imaginación qué ocurrió con los padres, pero nada agradable) por una familia rica, muy bien posicionada, que buscaba, ante todo, el darse a conocer como una familia solidaria. Era de suponer que era su manera de publicitar su lado bueno, alejando el resto de ellos mismos al público.

Y las tormentas, que gritan tan sólo cuando no les queda otro remedio, vinieron a él. Que buscar la salvación era cosa de niños, era algo que supo sin llegar a ser adulto, o que los días soleados mienten muchísimo más que cualquier cielo nublado.

Llegando así a un día, cierto día en el que el cielo estaba tan nublado que no pudo resistirse. Y cuando dio de arder a la mansión en plena cena familiar, se sintió obligado a hacer un par de fotos, para que vieran que él solito podría recordarse lo que había hecho, y es que, quizás, no tenía hueco para más grietas.




Pero después de todo nadie sabe de las fotos, y es que tal vez si se enteraran pensarían que estoy, digo está, loco.

Así es que...




Shhh.

29 jul. 2011

La sonrisa. (Je t'aime.)


Ella quería viajar, yo también. La única diferencia es que su sonrisa podía llevarla a cualquier parte, incluso a destrozar mi corazón. O darle vida, todo es cuestión de cómo sonreír.

Un día me propuse volar alrededor del mundo. O mejor, caminar, a su lado. Sin mirar, que ser ciego no es tan malo cuando sientes suficiente.

Su mirada podía ser más perfecta, pero entonces perdería todo el encanto que posee. Ser perfecta es demasiado fácil, mucho más que tener su encanto.

Un día me prometí que le mantendría la mirada, fijamente. Aún no estoy loco, no pude hacerlo. Pero juro que un día lo haré, temo por mi vida.

Recuerdo que, cuando estábamos vivos, llegamos a dormir una noche en un castillo, en la cima de una colina, junto al mar. O debí soñar todo aquello, excepto cuando me lancé a las olas desde lo alto.

La cuestión es que, un día, morí por vivir junto a ella, y desde entonces, no sé diferenciar vivir de morir, pero sé lo suficiente.

Je t'aime.









Imagen de la película París Je t'aime
concretamente del corto Faubourg Saint-Denis filmado por Tom Tykwer



26 jul. 2011

Confesiones (V) sobre la frialdad y los inviernos pasajeros.

Soy un romántico reprimido. ya está, dicho. De esos asquerosamente empalagosos, sí.

Estoy enamorado del arte, de París, del Sena y sus puentes, de Nueva Zelanda e Irlanda. Del cine, y algunos momentos que ya quisiera la vida real poder dar. Enamorado de la belleza de una forma que me da vergüenza incluso expresar. Enamorado del amor, de una forma que no sé si en otros tiempos ha sido común, pero desde luego en este no. Enamorado de la música, porque un violín puede callar al silencio como las palabras sólo sueñan con ser capaces, o porque un piano llora de forma más sincera que ningún ser humano que haya conocido nunca.

Enamorado de la lluvia, y de caminar bajo ella, sin un maldito paraguas. Y acostumbrado a alejarme lentamente, en los días de tormenta.

Sueño con algún día componer algo tan grandioso como lo es para mí la novena y la quinta sinfonía de Beethoven, o el Lago de los Cisnes, de Tchaikovsky. Pero de momento, me conformo con soñar escuchando tales obras.

Puestos a confesar, sé que soy heterosexual, pero no podría negar la bisexualidad. Pero sólo puestos a confesar, porque realmente me cuesta entender que a nadie le importe si alguien tiene una relación con un hombre o una mujer. Si el mundo fuera ciego por completo, otros ojos juzgarían.

Me encanta desentonar, supongo que me ha sido tan fácil a lo largo de mi vida, que le he cogido gusto. Ah, y le estoy cogiendo el gusto tanto a la danza como al boxeo, para complicar un poco más las cosas.

Creo que este año me marcho tan lejos, porque aunque me duela muchísimo, y haya estado apunto de derramar lágrimas de pensar en no ver a ciertas personas por mucho, muchísimo, tiempo... debo volver a retomar una vida que dejé tirada por el suelo en algún bar, alguna noche perdida. Como empezar de cero, solo que ya es demasiado tarde para tal cosa. Y lo siento, de veras.

Poco más queda, que esperar a otro invierno más. Sólo espero que el frío no congele demasiado algunos aspectos de la vida, incluso yo, que adoro el frío.

Pero también las chimeneas.

Y los abrazos.

Y el silencio.

Pero sólo a veces, sobre todo el silencio de los besos.

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25 jul. 2011

Jugar a perder vidas en París.

De acuerdo, tú me recuerdas que no sé a qué saben tus labios, yo guardo en silencio ese futuro que nunca será presente ni pasado. Recuérdame la próxima vez que, si cometo un error, éste sea definitivo, las cruces son más llevaderas cuando te has desangrado por completo.

Tan sólo mi almohada y mi ventana saben que llevo demasiado tiempo sin contar a nadie nada de cuanto siento, a veces creo que estoy loco, la locura me dice que no quiere saber nada de mi, que te lo cuente a ti. Tu me dices... nada, no me dices nada. Y mira que siempre me gustaron los silencios, y me gustan, de hecho, pero contigo los sufro, dime por qué, pero como si no lo supieras. Y vale, también admito que no lo sabes por seguro, soy imbécil, pero sólo en siglos como en este, juro que en otros he sido más valiente, o eso creo. En realidad nunca he podido creer firmemente en la reencarnación, creo que tu a veces sí, ojalá pudiera yo. Con creer tan sólo que en mi siguiente vida podría tenerte, moriría de amar esa vida.

Voces como notas lentas de piano golpeando una y otra vez las paredes de un alma que jamás ha sabido cómo gritar lo que siente, pero ya da igual, y antes, hace mucho. Por todos es sabido que hay quien se muestra como el hielo, y cuando muere, es visto exactamente igual que en vida, esa persona nunca supo abrir el corazón lo suficiente. Los diamantes bajo tierra no se aprecian, no poseen valor, casi ni existen.

Por todo cuanto significa esta vida, no me importaría dejarla pronto, ni tarde, en el fondo creo que mi falta de temor ordinario se debe a eso mismo. No tengo la culpa de no apreciar cuánto significa una vida como la mía, y es que pienso que, salvo sentimientos, el resto se lo podrían llevar los leones. Y los sentimientos acabarán como arena de desierto.

Nunca me gustaron los desiertos, prefiero París y el río Sena. Es uno de esos lugares a los que quisiera ir y enamorarme. Quisiera, pero pocas personas sabrán, tan siquiera, que he querido eso siempre.

Que las lágrimas que nunca nadie me ha visto derramar sirvan a la muerte como juramento de que he amado con todo mi maltrecho corazón.


21 jul. 2011

Calla cuando abrazas.

Hoy no reconozco su pelo, ni siquiera lo he rozado, pero sé que no está igual de suave. Está nerviosa, está triste. O sencillamente no está, no en ese lugar. -Las raíces, de alguna forma, se mecen con el viento. Hay cosas que no se pueden enterrar lo suficientemente profundo-

Es tan de madrugada que el frío es natural. Hace tanto frío, que hace dar abrazos, abrazos que queman.

-Quémame.


-Calla, y abrázame, imbécil.

Abrazar, algunos sólo saben abrazar. Y otros besan, sólo saben besar.
Yo sé hacer las dos cosas como nadie -soñé demasiado con ello-. Pero hablo, sólo hablo, y callo, callo cuando me abrazas.

Porque no sé cómo hablar, porque no existe un idioma para esos momentos.

Pero bien sé que queman, y que quiero convertirme en ceniza. Lenta, muy lentamente.


8 jul. 2011

Adamantio.



No pienso tomar una elección, esta vez no. Estoy harto de elegir por obligación.

Dijo amor antes de exiliarse.

Amar es como morir, algunos vivimos para ello.




30 jun. 2011

Billy J. está muerto.


Déjame estar lo suficientemente lejos para poder apreciar el hedor del cadáver mientras me grito que no ha pasado nada.

Medias vidas sepultan a la fuerza incluso las lápidas de sufrimientos que van más allá de lo humano. Cementerios de despedidas. Y agraciadas sean las desdichas de la vida que caen del cielo como meteoritos sobre un mar plagado de sirenas. Ayer di de arder ese maldito lugar, el cielo, y a Dios no le quedó más remedio que saltar. Los Dioses no caen siempre de pie, puedo dar, irónicamente, fe.

Pero Dios se dio cuenta en su enésimo ensayo sobre la vida, de que algo había fallado.Como esos directores que hacen con sus obras esperpentos sin darse cuenta. Cuando la escalera ha perdido demasiados escalones, no queda más remedio que dejarse caer, hasta el infierno, o quizás más allá.

Pero presta atención, mundo, Dios se ha marchado a cumplir condena, cadena perpetua por cortesía del ángel guardián de la dignidad. Y al igual que la esencia de este mensaje echado al mar sin botella, se autodestruirá en algunos miles de años.

Dios se fue sin despedir, tal y como a mi me gusta.

Diría que nada es para siempre, ni siquiera las despedidas...

Pero el silencio de Billy es eterno. Y a veces nada nos devuelve a la vida, sólo entonces vemos marcha atrás cómo nos hemos suicidado día a día de vida, día a día de maratón hacia la muerte.

Y despedirse o no es mero protocolo para decir hasta nunca.

Adiós se despidió hasta mañana.

Mañana nunca ha llegado a hoy.

Dios se fue, y el silencio de Billy ha llegado para no irse jamás.

23 jun. 2011

Diario de Ixión, quinta parte.

Oh venga, Billy, admítelo, hace tiempo que no escribes nada decente, eres un escritor acabado, sois muchos.


La pluma está apunto de tocar el suelo, no es una pluma de escribir, hace tiempo que no usa de eso, realmente nunca llegó a usarla como es debido. Fue una de sus mayores decepciones en la vida, descubrir que hoy día, es necesario usar un ordenador si quieres escribir medianamente enserio. De pequeño adoraba comprar cuadernos y que acabaran recopilados por casa. La otra gran decepción es darse cuenta de que no sirve para escribir historias largas. Sueña demasiado cuando escribe, y escribe demasiado poco tras soñar.

Otra de las grandes decepciones que ha tenido, es ver cómo la pluma cae y nadie se acuerda de ella.

Pero la mayor, será ver y presenciar cómo todo esto no pasa a formar parte de la historia, sino que morirá en ella, y no hay tumbas que visitar en cuanto a recuerdos se refiere. Los muertos no entienden de olvidos, desaparecen cuando no se les recuerda.
Hace poco se ha dado cuenta de que le cuesta escribir sin dejar párrafos cada muy poco, un uso abusivo del punto y aparte, debería decir. ¿Qué pretende ser, un creador de citas?. No, no es su meta. Así pues, consideró la idea de escribir guiones. Al fin y al cabo, cree que si puede hacer algo con su vida, ese algo tendrá que ver con el cine.

No deja de imaginarse la pluma apunto de rozar el suelo.

Pero siempre queda una esperanza para satisfacerse a uno mismo, mirar alrededor, lejos, muy lejos.

No soy capaz de transmitir ni una maldita sensación desde lo más profundo de mi corazón, no tengo idea de por qué, ya he asumido que seguiré con esa sensación hasta, probablemente, un par de semanas. A fecha x, siendo x un par de semanas antes de un verano cualquiera.

Soy, es (¿quién coño soy? ¿o quién no quiero ser?) un escritor sin inspiración, un estudiante a falta de estudiar, un cinéfilo quemando sus pupilas. ¿Pero y qué?. El mundo da asco salvo que sea visto con gafas de sol, y dándole la espalda.

Necesito volver a tener junto a mí un gato (no que sea mío, su vida es suya y punto). Añoro que los arañazos sean adorables.

Mis pequeños gatos siempre me entendieron, mi psicóloga aunque diga entenderme, sigue queriendo saber qué me ocurre. Comienzo a tenerla como mi paciente, y a hablar de ella constantemente porque realmente necesita ayuda conmigo. Comprende las teorías que se sabe de memoria, pero cuando le hablo hace disimulados oídos sordos.

La pluma hace tiempo que se llena de polvo.

Y los locos son aquellos que no quieren pasarse el día manteniendo conversaciones intrascendentes con el mundo expectante a su alrededor, aquellos que odian los valores humanos que hoy día sirven de bandera a la nación del pensamiento moderno. La globalización y su efecto globo ha debido consumir las neuronas, las cuales a su vez debían ser cuadradas. Si no, no entiendo que se hayan perdido tal proporción de ellas, al globalizarlas.

Pero en fin, supongo que el dinero cura las locuras, y la pobreza trastorna a Dios si es necesario, con tal de asegurar la integridad del fajo de billetes que hace de pisapapeles en el contrato donde el hombre vende su alma a alguien o algo que ni tan siquiera recuerda...

y ahora debe estar perdida para siempre.


Y si el dólar ha comprado la libertad, ojalá le salga defectuosa y la quiera devolver algún día. Hay quienes sabemos apreciar las imperfecciones en toda su perfección.













PD: Si Dios existiera sería igual de mono.

19 jun. 2011

12.22.14.2



Mil palabras unidas intentando alcanzar el fondo del pozo. Por segunda vez.

Nakunaru, una única forma de resumir el resultado de la carrera entre la victoria y la derrota del corazón. La segunda debe hacer trampa, gana demasiadas veces, ahora llega a parecer que ha vencido antes de comenzar la carrera.

Ya me dijo alguna vez un viejo amigo que no servía para las relaciones. Soy un tipo solitario, aceptémoslo, noche, aceptémoslo.

Seguro que de las pocas cosas que ella podría recordar haciendo memoria, es cómo me decía que era poco hablador. Sin embargo cuando habría la boca solía merecer la pena. Una parte de mi odia las conversaciones vanas, no es nada personal, de hecho es más bien general. Mi mente puede hablar por mi, por el estúpido que tenga al lado, por el listillo de delante que no me mira más que de reojo, y por aquella chica que querría filtrear con el estúpido, pero... es demasiado estúpido para darse cuenta. Por alguna razón mis labios no tienen interés ninguno en parar la mente para mantener ese tipo de conversaciones que sé, podría tener. Lo siento de verdad, me ha costado muchas relaciones personales y seguirá siendo así. 


Como dijo Vladimir Nabokov:

"Pienso como un genio, escribo como un autor distinguido, hablo como un niño" .


No pienso como un genio pero lo intento, no escribo como un autor distinguido pero aspiro a ello. Sí que hablo como un niño, porque en el fondo de mí, sé que me gustaría usar la voz tan sólo para cantar, y para decir(le) "te amo", "te quiero", "te odio", "te añoro", "lo siento". Lo demás no corre tanta prisa prácticamente nunca. Eso si, a quien quiere ser mudo, la vida le da sordera, por seguro que si la ironía decide reaccionar, es así.

Me acabo de dar cuenta que ni tan siquiera tengo valor para hablar de tú a tú. Será porque he admitido que nunca leerá esto, será porque si lo leyera me daría miedo que supiera que es para ella. Si le dijera que aún espero la carta de respuesta a mi estúpida e inocente carta de finales del año pasado, incitado por ella misma, probablemente sabría que hablo de ella. Lo sabría, y me extrañaría que las consecuencias no fueran aún peores que la indiferencia. Pero no es una confesión, por desgracia en el fondo ella sabe muy bien todo esto.

Te quiero.

Le debía encantar escribirlo y leerlo por algún tipo de incitación al masoquismo. Enserio, cualquier explicación es posible para que quisiera leerlo y escribirlo, salvo que fuera por sentirlo. Nunca supe realmente si lo que sentía, o lo que siente fue o es verdad.



Escribimos demasiadas cosas que no llegamos a decir. 

Como el soldado que reúne balas por si entran en combate... poder suicidarse de forma segura.

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18 jun. 2011

El confesionario de mediodía.

-Así en la tierra como en el cielo, los pecados conservarás.

Los pecados no dejan de ser vida.

Pensándolo bien, nunca se paró a hacer autocrítica. A pesar de que miente por costumbre, a pesar de que no lleva maldad en ello, y a pesar de los pesares, pudo darse cuenta en aquel momento, aquel día, aquella mediodía, de que su problema iba más allá del conflicto social. Las máscaras a veces uno no se las pone frente a los demás, ¿para qué?. El espejo es quien más incita a enmascararse. Unos lo llaman maquillaje, otros caparazón psicológico.

Las tormentas tampoco quieren ser vistas, pero piden ayuda a las nubes. Las nubes son muy extrovertidas, da igual la época del año, que siempre querrán salir a la mínima oportunidad. Se parecen muy poco a los rostros sinceros.

Las tortugas se esconden, pero no tienen miedo de ello. Me encantan las tortugas, aunque no tengo claro si pudiera ser su amigo. Silencio mío, silencio suyo. Mudos para siempre, hasta que la muerte os desmude.

Y he de confesar que he pecado hoy, igual que ayer. Jamás me confieso sinceramente, me encanta confesar lo que me da la vagabunda gana.

Algún día el príncipe será feliz sin castillo, algún día.

12 jun. 2011

Confesiones. (IV)

Va a coger la guitarra, largarse de este asqueroso mundo y sentirse mejor.

Sea como sea, mejor.

Faltan cinco días escasos para la puta consulta con la jodida psicóloga. Hasta unas putas pastillas escogidas al azar entre toda la droga legal del mercado, harían mejor su trabajo. (Viene a mi mente DiCaprio en The Departed).

Porque un trago de más nunca sienta mal, sientan mal los anteriores, sería hora de dar un trago al más barato insecticida.

Es demasiado tarde para coger la guitarra, los vecinos duermen, por suerte sólo los vecinos.

Sabe que acabará mal, no hoy, ni probablemente mañana, pero esto sólo puede tener un final, de esos que tanto odia para las películas. Un buen día, todo acaba.

Hace tiempo que aprendió de las apariencias, y de cómo engañan. La medusa ya no necesita de serpientes, los colores ya no brillan si no quieren, y el tiempo no marca horas sino errores.

Cinco días de nuevo para sonreír y asentir a Dios, apenas unas horas para olvidar todo este pensamiento y sentirme como si acabara de nacer... y ya hubiera recibido una brutal paliza.

El polvo nunca dejará de ser polvo. Y las estrellas en el cielo iluminan lo que no puede brillar por sí solo. Para bien o para mal, ni siquiera somos capaces de ver qué brilla y qué no. He conocido gente más brillante que el trillado resplandor del sol, claro que también he conocido gente desmerecedora de cualquier adjetivo o esfuerzo por describirlas en sí.

Pero huirá. Un día, algún maldito día, y ni ella ni nadie estará con él, apenas él mismo. Pero huirá. Lejos, muy lejos. Quizá a ninguna parte. La guitarra, se la llevará. Papeles donde escribir las canciones, no, para qué, un día se acabaría el papel en blanco y notaría su falta. Ya no quiere añorar nada, está harto, muy harto. Y sabe que ese día ni tan siquiera recordará este momento, pero no importa. No importa nada, nada salvo que puede seguir escuchando los gemidos de la libertad, de la vida. Repudia respirar ese aire de ciudad, aunque a veces se deje seducir. Su destino está lejos. De hecho huir no es la palabra adecuada, digamos que buscará absolución.

Absoluciones para fantasmas que vagan por el mundo, y odian no poder decir jamás a nadie la verdad. Las mentiras sostienen la sinceridad de un mundo sobre el que caminan trozos de carne insensibles en verdad, sensibles y empáticos en mentira.

Es la historia de Adán y Eva, que desde su comienzo no deja tan siquiera morder manzana alguna. No crean todo lo que dice la Biblia, si acaso la portada, si es bonita y cara.

Adán tendrá una vida corta, asquerosa, solitaria, repleta de inútiles divagaciones interiores.

Eva sencillamente ya disfruta de una vida perfecta.

Aunque a veces creo, pienso, sé, que siempre preferiré ser el mismo Adán, para siempre.

Porque bajo el agua también se aprende a respirar. Aunque te ahogues varias veces.

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Admiro al silencio, más que a nada en el mundo.

Como dijo Mia Wallace en Pulp Fiction:

"¿No los odias?, ¿esos silencios incómodos? ¿Por qué necesitamos decir algo para rellenarlos? Es por eso que sabes que has encontrado a alguien especial. Puedes estar callado durante un puto minuto y disfrutar del silencio."

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PD: Me la suda por completo que la RAE no contemple "ser empático", más que nada porque... ni siquiera contempla la palabra "empatía". ¿Qué puto cachondeo es este?. Odiar cada día más tu propio país nunca es un buen suero. Quiero irme a París, a Liverpool, a Dublín, o a Helsinki. Quiero desnacionalizarme, y no nacionalizarme jamás. Quiero tantas cosas que comienza a tener sentido no tener ninguna de ellas.



10 jun. 2011

Ébano.

Tiene ganas de salir corriendo, lejos, muy lejos. Y tirar éste corazón de ébano donde jamás vuelva a encontrarlo.

Es como un crío.

Mantiene ilusiones vivas, como si tuviera toda una vida por delante. Ya ha tirado la mitad, y probablemente se pase la otra mitad recogiéndola.

Pensó el muy imbécil que la música le ayudaría. Se le olvidó evitar volverse loco. Y no se le olvida que algún día será sordo, quizás mañana, quizás pasado mañana, pero lo será.

Y sigue taponándose los oídos, y si pudiera gritaría, lo haría con toda su alma. ¿Por qué el mundo no deja gritar? Tiembla y se desespera, se vuelve a tapar los oídos para creer que puede gritar, tan sólo que no puede escucharse.

Iluso.

Maldito y estúpido iluso.


Los cuentos de hadas mataron a las hadas, una por una, a golpe de decepciones.

El centelleo de de una estrella, a lo lejos, nunca es suficiente.

El pesar de un río sobre el mar, no mueve la corriente.

Y el cuento de una estrella que alguna vez convirtió el mugriento río en un lago de cisnes...

todo mentira.




Mira cielo, este soy yo cuando no te conocía. Sonrío, ¿lo ves?

Pero eso es el pasado.

Tanto la sonrisa como tú..



Toca vivir.

(Empecemos por no morir).

6 jun. 2011

El cenicero de las balas violadas.

Marca las doce de la noche el reloj de cuco, pero no suena. Quizá esté roto, quizá haya enmudecido.

Caídas las últimas cenizas del abandonado cigarro, permanece ella tendida en el suelo, sin poder ni querer despertar. Cruza la calle desierta, apagada, escuchando el sonido de sus propios tacones sobre el ruido de la soledad, tambaleándose por la acera, perdida. Es Nueva York de los cuarenta, como en tantos sueños, pero demasiado de noche, vacía, y repleta de luces que le recordaban incluso mientras duerme, a las baldosas sobre las que está tirada, esperando a que algún sueño la saque de allí sin tener que dar un sólo paso. No le gusta caminar sobre sangre, cristales, ni los restos de su dignidad.

Él mientras tanto sigue sentado, fumando, impasible, esperando a que ella dé señales de vida.

Ella espera en vano que sus pulmones se ahoguen antes de tener que levantarse, así al menos llegaría a tener las dos rodillas sobre el suelo por primera vez desde hace mucho tiempo en aquel salón, intoxicado de gritos y gemidos de dolor, que por alguna extraña razón, no traspasan las paredes de la habitación.

El reloj marca las doce y media de la noche, sigue sin sonar. Quizá haya enmudecido, quizá no quiera despertarla.

Y el cenicero está a rebosar, dejando caer cenizas sobre el pelo de ella, por el trozo que la noche anterior él rompió de un golpe contra su cara. Era un cenicero grande, podría contener la ceniza de suficientes cigarros como para matar a alguien. Cigarros deshaciéndose en los pulmones como balas que atraviesan lentamente el corazón, como esas balas que ella nunca disparó, pero si sintió en su interior.

Él mientras tanto sigue sentado, fumando, impasible, esperando a que ella dé señales de vida.

A pesar de haberla pegado, insultado, desnudado y disparado, esta noche no puede dormir aún, no ha violado. Apaga otro cigarro y la ceniza sigue cayendo sobre el pelo de ella.

El reloj marca la una de la madrugada, y tampoco suena. Quizá no quiera despertarla, quizá esté muerta ya.

Él mientras tanto sigue sentado, fumando, impasible, esperando a que ella dé señales de vida.

Y el cenicero, mientras tanto,va contando gramo a gramo de ceniza, la fuerza con que ella va apretando el gatillo.

Hasta entonces nunca se había percatado del paso del tiempo.

31 may. 2011

Criba de cortes.

La marea que llevó el fuego por tu cuerpo,
cuerpo delirante entre las sábanas.
Llamas incinerando la calma,
calma en oscuridad, que sólo era un juego.

Esos labios envueltos en amor y sinceridad,
sinceridad como un silencio que no puede mentir.
Una sombra para dos, que no puede respirar,
una luna para ambos no era suficiente para ti.

Aquellas gotas del rocío
tras dormir en la playa,
y despertar en el paraíso,
despertáramos o no.

Aquella lluvia fantasmagórica
que siempre me encantó,
sobre la que adoraba caminar,
caminar junto a tus pasos.

Aquel nombre inmortal,
que por la noche se convertía en algo más,
gritado, gemido, aquella piel,
aborrecida por los dioses debía ser.

Aquellos fríos balcones
abiertos dejados por ti,
antes de irte a dormir,
viniendo sucubos por mí.

Aquellas rimas,
que una vez supe hacer por ti,
en un entonces,
donde no había de sufrir.

Demasiadas cosas.

La vida no es corta,
pero deja cortes,
que sangran, escuecen,
que sangran, gritan.

Como un corazón herido,
pero aún sin abrir,
que sangra, escuece,
que llora, grita.

30 may. 2011

Subconscientes soñadores

Billy no acostumbra a ser un fantasma, pero de algún modo u otro, acaba siéndolo siempre. Así que podría decirse que si, acostumbra tal situación, pero no se acostumbra a ella.

Billy recuerda a Claudia, su Eva, pero olvida su nombre cada noche, seguramente por esa razón cada día le suena tan encantador como la primera vez.

Pero hoy, si no me falla la memoria, Billy creyó tener un futuro, aparte de pasado, aparte de un presente borroso, ha creído por un leve instante que tenía una puerta frente a sí. La intenta abrir, con todas sus fuerzas, pero desiste cuando ve que no cede lo más mínimo, pasadas las horas.

Billy creció sólo, rodeado de personas que escenificaban la soledad; y cuanto más solo está ahora, más rodeado de susurros se siente, pero no puede entenderlos, y no le dejan dormir, echa de menos el silencio absoluto.

Billy era un soñador al que le encantaba mirar las estrellas, a la mínima oportunidad, dejaba embobarse por ellas. Hoy día mataría por volver a mirar tan sólo una, con la misma mirada de aquel soñador que una vez fue.

Pero hoy, si me falla la memoria, ha logrado tener un futuro, aparte de pasado, aparte de un presente encantador, ha logrado abriese puertas hasta llegar a donde a querido su ambición. No es posible ver el final a su interminable felicidad.

Existen recuerdos sinceros y recuerdos que no lo son, las verdades, en ocasiones, tan sólo se ocupan de hacer prevalecer la mentira en la mente por encima de cualquier otro tipo de impresión o certeza. Y puede que, escribas tu propia vida, algunas palabras se cuelen entre otras, para al final traicionar a aquel que lee, o aquel que nunca lo hará.

Puede que, incluso intentemos ocultar las mentiras con verdades, o que mintamos para mantener una estabilidad inestable que apreciamos por encima de todo, los locos existimos, pero nos rehabilitamos noche a noche, frente al espejo que no refleja más que la noche, o ese sueño que juega a no cumplirse.

Esos sueños que Billy una vez tuvo, y ahora le tienen a él, llorando en eterna vigilia historias sobre él con nombres absurdos pero que le parecen más encantadores de lo que la realidad le ha mostrado nunca.

Mintiendo, o quizás no, la vida a veces deja elegir, sobre todo al soñar.

26 may. 2011

Princesa inocencia.

Ni Eva ni Adán sucumbieron a ningún placer. Qué sabrá Dios sobre pasiones humanas.

Qué sabe un mortal sobre pasiones mortales.

Qué sabe la pasión sobre los mortales.

Los ojos cambian de expresión porque ya no somos dos, somos uno. O éramos, o fuimos, alguna vez creo recordar.

¿Dónde está esa expresión? Nunca supe que la muerte de la inocencia se llevara nada o todo pero ahora que lo pienso... no sólo me faltas tu, sino que te llevaste parte de mi, supongo que...  Muérete y desaparece de mis recuerdos, ¿tan difícil es? ¿gracias?.

-Para siempre.

Mañana desaparecerás, pero no lo digo, tan sólo lo pienso, porque en caso contrario, desaparecerías ahora mismo. Lo sé, maldita sea, lo sé pero no quiero decirlo, no lo diré. Lo he conseguido. Mierda.

-Para siempre.

Contar todo de ti no es suficiente para recuperar todo de mi, creo que debí decir lo que pensaba. No, mejor peor así. Aunque a veces pienso que no tengo doble personalidad, simplemente una es la que te quiere o querría, muerta y la otra ni siquiera te echa de menos no hace falta, no puedo olvidar ni un detalle.


¿Recuerdas sé que no cuando decíamos que sería para siempre?

Si, contesto yo por ti supongo que aún no habíamos madurado, pero ¿sabes qué?. Ayer me suicidé en un acto de inmadurez y la madurez no ha venido tan siquiera a consolarme. Dime como si volvieras a hablarme para algo útil qué hago mal aparte de todo, maldita sea.

Puede que sea uno de esos muertos que deambulan por la tierra de los vivos en busca de acabar algo que en vida no pude acabar. No creo, ya he visto en suficientes películas eso y demasiadas sin ti, no es lo mismo.

Recuerdo que te gustaba tanto como a mi cómo suena el inglés, su fonética y la del francés, la manera que tenías de cantar era algo más que preciosa Dios, existe y sácamela de la cabeza, joder ahora soy yo quien ha aprendido, pero creo que jamás cantaré para ti tu prepotencia era superior a mí, incluso, quizá porque hace mucho que no nos vemos, o probablemente porque, sin atreverme a decirte el porqué, no podré.

No he podido volver a escuchar Nymphetamine, incluso la palabra en sí me recuerda a ti, ojalá leyeras esto y tuvieras ganas de que NUNCA hubiera significado nada y algo me dice que, irónicamente, significa todo fue justo antes de aquella noche, si, justo antes cuando mi voz prácticamente fue tu preliminar.

Creo que la sensación de pensar que en tu mente nada de esto está presente es lo más parecido a morir pero no en ti, desde luego.

Lo que es seguro, es que recuerdas el silencio entre gemido y gemido.


PD: No escribía nueve entradas en un mismo mes desde enero de 2010, miedo me da esto.


25 may. 2011

Diario de Ixión, cuarta parte.

Mentí, ayer no fue un buen día.

Mentí, no soluciono las cosas afrontándolas.

Mentí, nada está bien.

Mentí, echo de menos demasiadas cosas.

Mentí, me siento mejor solo.

Mentí, superarlo no es una opción, es una imposición.

Mentí, Dios no existe, pero ojalá si, para poder maldecirlo.

Mentí, mañana me quedaré en la cama hasta que hayan pasado horas tras amanecer.

Mentí, nadie se dará cuenta de nada, nadie sabrá nada.

Mentí, sea por voz o por escrito, no puedo contarte todo nunca.

Mentí, no me está sirviendo de nada ninguna visita.

Mentí, yo venía aquí a buscar drogas que no fueran alcohol.

Mentí, dentro de unas horas será peor, nada irá en otra dirección.

Mentí, si duermo no me doy cuenta.

Mentí, por supuesto que tuve problemas, y por supuesto que nadie escuchó.

Mentí, las sonrisas pueden ser el significado de la felicidad o de la farsa más dolorosa, ambas.

Mentí.


"...and all the cigarettes that I have never smoked 

and all the letters that I have never sent..."
Russian Red- Cigarettes 

24 may. 2011

El Romeo que una vez creyó serlo.

Se quite la vida la fiel amante de infieles costumbres, se vuelva tras sus pasos la parca para devolverme su cuerpo si no tiene color en su iris ya.

Que yo, vacío cuerpo caminante, no imploraré instante más alguno a ningún sordo Dios ni suplicaré humanidad en tierras pobladas por su ausencia.

Que si perdido en el tiempo estoy, Cronos me coloque en mi lugar, que si debiera dormir la vida para despertar el sueño, Morfeo a mí embriague sin falta ya.

Por necesidad y por deseo, la belleza se abraza al dolor en cuanto posee oportunidad. Simples vidas a merced del destino las que rendidas caemos sobre las espinas de la rosa, que si fallecemos fuimos desdichadas, pero si no, aún más.

Y postula la muerte su derecho a juzgar, más allá de suertes y dados por echar, que no poseemos vidas suficientes para recuperar lo perdido, a cada beso sin frialdad un invierno le espera por llegar.

Como lluvia sobre las calles sin paso alguno, lágrimas pueden caer sobre tumbas con nombres sin grabar. Si preferís gritar nadie escuchará, pero haciendo prevalecer el silencio, las voces vuestros lamentos acallarán.

El corazón no puede luchar por vos en este descorazonado mundo, dais la vida por alguien y a vista de la criba celestial tan sólo habéis perdido la cordura. Si declaráis no haberla tenido bajo ningún concepto, por perdida tu causa está, por si aún quedaba posibilidad en lo opuesto, éstas se desvanecen con facilidad.

A pasos entre la cordura y la locura, que los diablos me lleven si no soy quién de juzgarme a mi mismo, si alguna vez no lo he sido, o si llego a perder tal facultad.

A veces sin embargo Julieta pudo no tan sólo hacerme perder toda cordura, sino también constancia y recuerdo alguno de ello. Que los Romeos no duran para toda una vida, una ciencia cierta es, que mueren a manos de su elegido destino, por seguro que también.

Pero no es tan fría la palabra que mece lo sabido, en su compasión intentaremos buscar algo más, siempre.
Con angelicales sonrisas los rostros son aborrecidos por los espejos, éstos se rompen sin pedir consuelo, y reflejo tras reflejo pierden encanto y brisa, como maldad el viento en las noches de color amatista.

Que no mueren suficientes días para sentir pena por vuestra pérdida, Romeo llorará cuanto sea necesario, que las lágrimas de vuelta no os traerán, llorará hasta volver él a vos.

Y por más años que pase encerrado en paredes que no puede ver, no logrará recuperar la vista. Si no pudo recuperarla a ella ni por un mísero día, el pasado demostró ya que no entiende de benevolencia.

Derrámense los te quiero por los aposentos de Julieta, apílanse los te olvido por la desordenada habitación de Romeo.

17 may. 2011

En otra vida, en otra muerte.


Claudia murió aquel día.

Él no se manchó de sangre que no fuera la propia, Billy estaba a salvo de cualquier culpabilidad. Escuchaba Beethoven en aquel momento, por alguna extraña razón, casi eufórico, se puso a bailar con la brisa que pueda tener una habitación hermética y mentalmente cerrada.

A la mañana siguiente bajó por una hiedra que comenzaba a adentrarse por su ventana.

Los infiernos son escalones hasta el purgatorio, los escalofríos antes de la operación a corazón abierto.

Sin anestesia, sin gritos, amordazado.

Pero Billy está cansado, duerme, despierta, duerme, vuelve a despertar, concilia sueños estúpidos, duerme sin soñar, pasan los días, respira, deja de hacerlo, suspira, recuerda, olvida, duerme, despierta, vuelve a dormir, adiós cariño, adiós cielo, hasta luego, hasta nunca.

Has roto un hilo, dijo a Claudia al despertarse con el sonido de un crujido extraño.

Las pesadillas son fotografías confusas del camino recorrido, aquellas que tiramos a los charcos más cercanos.

La vida es una serpiente, y en ella mueren cascabeles de gatos que alguna noche de tristeza te siguieron hasta la, siempre paciente, puerta de casa. Ellos caminan tras de ti, tu no observas, son tus delirios, son tus sueños moribundos, que maúllan como latidos enmudecidos.

Sabes que el sonido de un piano te puede llegar a sonrojar, siempre quiso él que Claudia le dijera eso, justo en el instante antes de que comenzara a tocar algo para él. Pero Billy nunca fue un nombre para ella. Y las gotas de lluvia siguen cayendo hoy, ayer, siempre, nunca, en sueños, en recuerdos, como pisadas sobre llamadas de auxilio.

Silencio.

Ella jamás supo que le encantaba esa palabra.

En definitiva, le abandonó antes de tiempo. Los abandonos duelen, las torturas no tanto. Billy fue abandonado en plena tortura y recuerda perfectamente la diferencia. Perfecta, irónicamente.

Hasta ningún día, ese día en que no quiso dejar de escribir lo que las musas no le querían decir.

Y es que ella, según cree él, nunca quiso decirle nada. La luz no se hizo, el cuarto oscurecido permaneció hasta el ¿final?. No hubo minutos de piedad, borró todas las magníficas fotos que tenía de ella. ¡Era su maldita inspiración! ¡Oh Dios! ¿¡Tan poco cruel era el supuesto destino como para dejar las cosas en un lugar de tortura sin salvación!?

Y cuando el destino es poco cruel, lo demás es el paraíso. Una cuerda dispuesta a ahorcarte de forma holgada; si lo piensa bien, es casi como sus labios, casi como el alcohol.

Esos labios que nunca murieron, ese alcohol que nunca dejó de alcoholizarle. Aquella muerte, aquella vida. Aquel apartamento, aquellas ventanas, aquella frase que alguna vez escribió en la que dijo que aquellos labios nunca murieron; pero lo hicieron; apenas recuerda su sabor, su tacto era pura mentira.

Vamos, escucha, ten valor.

Esta vida no es para ti. Tu nunca tuviste una vida. La vida es sueño, y los sueños, pesadillas son.

Despierta.

En otra vida, en otra muerte.