29 may. 2010

Y un sollozo arrulla ahora la soledad.

Hay huellas que no mienten, no todo en la vida es capaz de engañarte, así que no está de más pararse a ver qué paisaje puede ser tu improvisado sepulcro.

Siempre podremos alcanzar de nuevo nuestros sueños, un poco tarde, pero mis ilusiones aún siguen igual de inocentes, tan solo hay que encender esa pequeña y modesta vela que iluminaba la cárcel donde habitan esperanzas caídas hace no tanto. Y es que en el fondo continuamos siendo unos imbéciles, pero no se nos puede culpar, somos así, creo que nacimos para estar aborrecidos de nacer como tales, inculpables de nuestros propios errores. Y en otra vida, quizás, nos daremos cuenta, al otro lado del espejo, más allá.

Héroes no existen, porque las batallas son para vivos, son aquellos que perecen con orgullo mientras ven estrellas caer contra el suelo y a las musas del Olimpo llorar. Así fue y será el declive.

Y un sollozo arrulla ahora la soledad.

Tan solo quería gritar mientras golpeaba la pared en un intento de apaciguar mi ira, debo de ser como un crío.
Pues aún quiero matar al dragón.

13 may. 2010

Abfluß mich III (Desángrame III): Die Nacht (La noche)


Agarró mi cuello sin dudarlo, el postre ya estaba servido, y en bandeja el placer destilaba más allá de la cena, pues la luna había llegado incluso a resplandecer en lo más inmenso del cielo aquella noche.

La sombra de su cuerpo era perfecta, su perfume un delirio para mis cabales, y segundo tras segundo, mi joven cordura sabía que no aguantaría mucho más sin ella, sin poseerla, sin tenerla para sí. Ambos cerramos los ojos y abrimos nuestras alas, lo más parecido en vida a volar, pero en la completa oscuridad, arropados por las sombras, sombras que nuestros cuerpos dibujan en poca luz que dejamos entrar. Una gota de aquello que podéis imaginar resbalando lenta y cuidadosamente, de su lengua a sus labios, de sus labios a los míos, y muriendo entre los dos, una gota que marca el rastro de un hilo a seguir para encontrarle sentido a la noche. La noche que jamás acabaría, la noche imperecedera, nuestra noche, nuestra vida, la preciosa y martirizante eternidad.

Y una estrella fugaz dando de arder a tantos sueños cristalinos y rompibles como pudimos tener alguna vez, nos despojó por completo de los ríos de pesares que aún alimentábamos a cada amanecer, el fin comenzaba... y no acabará.

Desmembrando trocito a trocito la vana felicidad que nos encontramos en nuestros dulces pero largos e insufribles caminos, ahora en una sola y mágica noche, todo teñido de un rojo carmesí, nos perdemos en la locura más profunda que vivos, pudimos soportar.

Y pusimos las cortinas para evitar los primeros rayos de luz, siempre nos gustó jugar con fuego, al poco desapareciste rozando con tus dedos hasta el último momento mis ansiosos labios. No pude evitar caer rendido a tus pies, no en aquel instante, cuando un adiós jamás supo tan ensangrentado.

11 may. 2010

Cicatrices.


Tu y yo, junto a la boca del infierno,
abrazados en nuestra locura.
Y aún guardando nuestra poca cordura,
juegas a torturar los labios sin dueño.

Ríos de sal, para adornar nuestro entierro,
dejando el jardín del edén ardiendo.
Y con las llamas iluminando nuestro invierno,
atrás dejamos el frío que nos cortó el aliento.

Mírame, destrozándome,
dame un segundo más, 
para olvidarte y desaparecer,
y no sentir ya nada por fin.

He de tomar una decisión, 
pero viendo tus ojos tan solo puedo arrastrarme, 
Quiero volver en mí, 
pero no puedo bajar los párpados, no mirándote.

Llorando sangre que no llegará a caer, recordando por una vez que nuestra alma fue una sola, pero no importa, ya nada... nada puede mover las montañas que aplastaron un mundo entero, lo que fue destruido así ha de permanecer, pues tan solo tenemos un instante para vivir, y será un instante que no volveré a dejar ir.

Busco un destino donde cicatrizar de una vez por todas todas las heridas que dejaron tus espinas.