25 sept. 2014

Ensayos de vagón.

Que no quiero compañeros de viaje —debí repetirlo varias veces antes de poder cerrar la puerta tras de mí.

Por suerte o desgracia todos somos ignorantes a lo largo y ancho de nuestra vida, pero no podemos evitar tener delirios de grandeza, de esos que despertaban al pequeño Hércules y no le dejaban apenas echar una cabezada; de esos.

Una vez que estuve lejos pude respirar profundamente. La liviana compañía de un libro es suficiente; pero de un libro vivo, porque yo lo que busco en él es vida. Mira que repetían una y otra vez esas voces andantes aquello de "viajar y ver mundo solo es una locura", pero al torpe éste le ha salido bien la jugada.

Al principio era como hacer malabarismos con globos, no sé si puedes entenderlo. Esperas que todo sea plácido, cuando en absoluto lo es. La fragilidad no está en los sucesos irrefrenables de la vida que vienen de frente, puede que esté en el viento y sus embestidas. Un día estás en el sur y al siguiente de un tropiezo estás un poco más al oeste, para darte cuenta cuando has vuelto al norte.

Porque hemos convertido Rayuela en un juego de mesa, tirando los dados por turnos, en la cama mientras tú bebías y yo miraba, o quizás al revés, y es que todo estaba del revés. Ahora todo nos parece insuficiente para continuar. Si te entiendo, pero resulta que entenderte no resuelve ningún problema. Cuando nos volvamos a encontrar no recordarás que preferías las faldas y no sé cómo vas a explicar tal olvido.

Siempre nos quedará el ajedrez, piénsalo: el rey que se deja acorralar cuando todo parecía ganado.


21 sept. 2014

Lo insostenible del rombo.

Lo mejor de despedirse antes de viajar lejos es la sinceridad que pueda quedar en las miradas. En aquella oxidadas pupilas que chocan y muestran debilidades. Tras tantos años siendo partícipe de la misma situación, una y otra vez, hay miradas tan complejas como el laberinto de la vida.

Aún pierdo las fuerzas al pensar que algún día me despediré de ti, y no alcanzo a asimilar que esa despedida ya tuvo lugar hace tiempo. El amor y el desamor importan poco al borde de la cama, donde basta el espejo, basta tu reflejo.

Lo peor de las venas es llevar en ellas los recuerdos, a trozos, firmados por uno mismo; cuando no hay posibilidad de retractarse. Apenas puedo recordar las épocas en que unas palabras abrían las puertas de una distancia ensordecedora.

Vivo de distancias, de tantas que el miedo abarca más que el cielo, y sólo hay nubes donde las dudas se pierden en cruces.

Sin embargo las distancias y las reminiscencias no son un buen cóctel; el cristal de las botellas dispara a quemarropa cuando te dejas llevar.

20 sept. 2014

Viajar como parte de la historia.

Escribir para uno mismo es como aprender a mentir, hay que sacar todas las verdades que no tengan cabida. Pero las palabras siempre son mentiras, de la misma forma que los escalones no son más que suelo donde apoyarte para llegar hacia algún lugar.

La vida no enseña nada, ella está escrita y dudo que se moleste en doctrinar a nadie. Aquello de esperar acontecimientos con el bolígrafo en la mano sólo es presumible en poetas adolescentes. Donde verdaderamente he aprendido es en el vagón bar de un tren que estaba apunto de llevarme muy lejos. Hablamos de recuerdos y esperanzas, pero también de desconocidos que una vez lo fueron todo, y ahora son eso: vagones distantes.

Incluso estuve en un lugar al que entre ella y yo, hacíamos llamar Plutón, y allí el alcohol no era de cualquier tipo, no, hablamos de hacer cada momento más inalcanzable que el anterior.

Sin embargo, creo de verdad que todo está dicho ya. En algún lugar, si no este, otro. 

La gente me dice que leer libros de ajedrez es aburrido. Yo les digo que leer es aburrido, lo divertido es entenderlo.

11 sept. 2014

Quisieras o padecieras.


Era la balada de las horas perdidas
pensando en parches impuestos,
que sin brillo alguno, tiemblan,
tiemblan recordando estar de duelo.

Eran horas,
son las fuerzas
que destrozan
que no llegan.

Es la cerveza rubia entre su iris,
eran cartas sin mandar
una infinidad de noches en silencio,
en silencio y sin volar.

Eran días,
son relojes
que hastían
que no corren.

Será el tiempo que no perdona
las baldosas que se han roto
de tanto bailar sobre ellas
de tanto hacer destrozos.

Eran meses,
son los ríos
que separan
que desdibujan.


3 sept. 2014

Tus piernas y sus fronteras.

¿Sabes que estaba buscando las palabras para aligerar la despedida? En su lugar iré a Francia, tal y como planeamos, pero yo solo. Me gustan los lugares que digo odiar, porque las distancias me enervan. Teníamos tantos planes que no merece la pena escribir canciones a modo de consuelo; mejor escribimos historias de ficción con lo que pudo ser, igualmente nadie saldrá contento.

Se dice que cada uno recibe lo que se merece, sin embargo es difícil de creer mirando cómo funciona este mundo. La suerte crece allá donde no hay buena voluntad. No podemos tener con esta edad la sabiduría suficiente para abrir puertas que cambien nuestra visión de las cosas, tan sólo tenemos el discutir antes de dormir.

Deja que se canse la ausencia, con el tiempo mirando y esperando, deja que se canse de atarnos. Si de momento vas a buscar algún lugar frío, como ciudades de humo, yo estaré donde se pueda respirar; no esperando, porque eso no lo sé hacer ya.

Algunas palabras quedan tatuadas, otras dejan un destrozo en la piel.