29 may. 2014

Descendiendo en ascensión.

Siempre estás en ese lugar donde nadie está. Creciendo, esperando, aprendiendo del aire cuando se deshace en pedazos frente a la pared; tendiendo la mano a una supuesta clarividencia.

Pero no somos más que la carne en la que habitamos, con un alma impura que nos da oportunidades, pero no vías de escape.

Entonces unas grietas en los barrotes más nos vale apreciar, si no queremos quedarnos tras ellos el resto de nuestra vida.

Una vida que somos nosotros, y nada más. 

21 may. 2014

Entre cabales.

Palidece con tan sólo pensar en cómo destruyeron todo lo que había construido durante tanto tiempo. Quién sabe si ansiando venganza; quién sabe si por culpa de la desesperanza.

Entre personas normales, cabe destacar cómo arruinó su temperamento la simple codicia de aspirar a algo que no estaba hecho para él. Acaricias la piel de una pieza a cazar, y no es suficiente, has de probar el sabor de la gloria que tanto anhelas.

Con o sin colchón donde caer, no te queda otra que seguir hacia donde los pasos te han llevado desde entonces.

Aquel entonces, porque sigues recordándolo. Eras una pieza joven en todo el tablero, eras apenas aquella por desarrollar, en comparación con tu posición en batalla ahora mismo. Estás al borde de caer junto a todo lo que has arriesgado, y aún así persistes en no dejarte llevar por todo cuanto te ha querido.

Atiendes a aquello que no te ha abierto una herida, como si fuera mejor que el pasado. A pesar de las enseñanzas que éste da. 

18 may. 2014

Siempre y cuando tenga voluntad.

Quizás arden los ojos por no estar mirándola; como si dejara que la observasen en vano. La brisa, como el agua, arremete siempre y cuando tenga voluntad.

Poco tiempo puede ser un amplio letargo para corazones en el olvido, o para piezas de una guerra congeladas en el abismo de la indecisión.

Esto es un juego de miradas arrastrándose por las esquinas, y no hay lugar para rescatar a las conciencias cuando todo lo que quedaba para ensalzar de nosotros ha quedado repudiado a una simple vía de escape.


13 may. 2014

El ocaso no tiende la mano al pájaro herido.

Ya que escribes, vacíame de ti, ya que caminas, procura no esterilizar el jardín.

Adolece una plenitud intangible para honrar al vacío de tu esfuerzo.

El ocaso no tiende la mano al pájaro herido aun mostrando éste el ala sesgada por una nube.

7 may. 2014

Clavos y caminar.

El encuadre es el mismo de siempre. Disparar es innecesario. Nos vamos de la escena. No hay crimen.

No hay de qué arrepentirse.

Si hubiera luz, si hubiera otra vía de escape, quizás no fuera necesario buscar a tientas las heridas. De brazos abiertos, recibiendo la sangre que llega tras caer en los errores, tras caer en el oscilar de la depravación.
Piensas una vida, la dejas crecer, y cuando quieres recoger el fruto, el suelo no te deja alzar tu determinación.

Cuando te das cuenta de que una mirada está formada por cristal, carne y olvido, sostienes las venas de tu corazón más fuerte que nunca, casi abrazándolas. Al borde de una tempestad todos somos el mismo liviano viento.

En términos de elección a vida o muerte, nadie puede negar el derecho a vacilar.

4 may. 2014

La media sonrisa que a veces se entrevé.

Inquietas las manos, se impacientan bajo la mirada inquisitiva de su amo. Éste clava las uñas en la espalda y lame el cuello justo cayendo por el hueco que deja la escalera al terminar. Los escalones de su cuerpo, rozando el techo donde se derrite su ansiedad.

Trae la calma consigo y desaparece entre pestañeos. Apenas pueden percibirse si estás pensando en sus caderas. Es fácil perderse con el balanceo de la mirada, es tentador callar cuando en realidad quisieras abrir la garganta para exclamar cómo has podido llegar a esa situación. Por no decir cómo has podido perderla, esa y las posibles futuras. Así sea dicho el testamento de lo que nunca fue, que no por ello no será.

El postre en esas noches no corre a cargo de los leones.