28 feb. 2014

De la cuerda al labio.

Creo que te construiré un castillo justo donde pueda verlo todo el mundo. Al cuerno aquellos tiempos, ¿recuerdas? Tú parecías sacada de una comedia romántica y yo de un maldito cuento de hadas donde los tipos suelen estar apenas de adorno.

Si no tengo la menor idea de cómo pueden acabar las cosas así, visto desde la perspectiva que nos presta el futuro, imagínate en aquel entonces.

Quería darte un regalo, pero he llegado a la conclusión de que deterioran el valor de las cosas. Entiéndeme, he hecho demasiados y recibido escasos. He dado demasiadas vueltas a esta cabeza que pide un descanso, y no se lo pienso dar. 

Aquello de disfrutar del momento seguro que se lo inventó alguien que apenas podía sentir nostalgia por lo pasado. Maldita sea, creo que voy a recordar todas mis promesas, y sabes lo que eso significa. Pero dejemos a un lado las largas historias. Estamos aquí por nosotros, lo demás es pasajero. 

Siéntate, no me he comprado un violín para malgastar mis cuerdas vocales. Dicen que puede sustituir a la voz, así que veamos hasta donde puede llegar. Muy pronto.

21 feb. 2014

Diario de Ixión: firma y seña.

Llevaba muchísimo tiempo esperando la más mínima oportunidad para jugármelo todo a una carta, como cuando estás en un casino y apenas te queda para una última jugada. Tengo recuerdos vagos de "El jugador" de Dostoievski, pero algo me dice que revivo aquellos momentos de lectura con tales sensaciones. Como cuando viajaba en calidad de turista a la ciudad donde vivo ahora mismo, y me parecía motivo de fascinación. Son recuerdos que siempre estarán ahí, y se harán trizas hasta quedar meros resquicios. Otro ejemplo es de hace no mucho, cuando he viajado al norte; dentro de unos años quién sabe qué recordaré y qué no.

Creo firmemente que el principal motivo de leer historias que no tienen nada que ver con el transcurso de nuestras vidas, está relacionado íntimamente con las carencias de las mismas. Nos fascina aquello que nos atrae pero nunca hemos sentido. Y no quiero hacer referencias a las fanáticas de "Cincuenta sombras de Grey", pero sería un ejemplo oportuno donde los haya.

No pienso seguir escribiendo acerca de imposibles y rebanarme los sesos buscando metáforas recónditas como hacía antaño. Ya no estoy viviendo en el sur, ni estoy lejos de cualquier ser querido; no me encuentro como antes, lejano a cualquier lugar añorado. Ahora este lugar es parte de lo que considero hogar.

Y para quienes esperan algún enrevesado simbolismo: nos concierne una época de trasfondos que no ciegan sino a la esperanza.

A mí me resulta extraño que alguien no pueda entender cosas tan sencillas.