26 abr. 2013

La melodía de las cenizas.

En la lucha y el ardor del olvido, tanto en las penurias como en la amargura, no se cierran las heridas sino que cicatriza la inocencia.

Entonando la canción que subyace locura por aquel rostro, caen pétalos como cenizas en el campo de batalla. Allí donde temprano dejan de existir los héroes, y tan solo queda vida y muerte, se aprende a respirar realmente.

Ten, envuelve mi alma con los pedazos de mi sensatez, y embadurna los escasos buenos recuerdos que la amalgama de tristes despedidas dejan entrever.

Duerme, preciosidad, ajena a la tormenta; entre rosas de sal, y espinas de azúcar.







*Imagen: obra "Danse Macabre" de Gaetano Pezzillo, extraída de la edición digital de la revista sobre arte digital "Templum nº6"

22 abr. 2013

Confesiones (X): filos.

Mi vida no ha sido el colmo de las penurias, pero tampoco está repleta de facilidades.

No sé si alguna vez he llegado a contarlo aquí, pero se podría decir que nunca he tenido padre, y maldita sea, juro que daré mi vida por compensar a esa mujer (madre, que se dice) por el inconmensurable esfuerzo que siempre ha realizado, para que hoy esté yo, aquí, pudiendo más que respirar.

Eso me enseñó hace tiempo varias cosas, entre ellas, que la vida consiste en sacrificios por aquello que quieres. Pero querer de verdad, ese amor más allá de estúpidos defectos y traspiés.

Tengo un punto débil, y es que ensalzo el honor, la dignidad y el amor por encima de cualquier cosa en este mundo. El problema es que el mundo denigra todas ellas por costumbre, y en ocasiones me arrastra.

He conocido cientos de personas entre todos los lugares que he vivido y visitado ya, y jamás cambiaré mi opinión respecto a que un verdadero amigo vale más que cualquier número incontable de personas a las que se les pueda llamar "amigo", pero no lleguen a ser ni su sombra.

—A este sujeto lo identificaríamos, para mantener un ligero anonimato, como "Arruaiser". No leerá esto ni falta que hace, así que lo expongo aquí para recordármelo a mí mismo, en el futuro. No por posibles olvidos, sino porque las huellas de uno mismo son las únicas verdaderas en este mundo.—

Soy asiduo a cometer errores al tratar con otras personas, es una particular afición no deseada, y asimilé que seguiré haciéndolo de por vida. Acostumbro a pensar las cosas mil y una vez, y no una única vez como es frecuente, a no hacer daño a la gente que aprecio aunque ello me haga daño a mi, a ser callado con todas las personas del mundo menos con las que considero especiales, y a guardarme mi filosofia sobre el sentido de la vida para un momento idóneo.

Considero que madurar no es sino danzar con tus propios fantasmas.

Más defectos apilados: soy vago para todo aquello que no me supone un gran interés, soy calculador pero es fácil romperme los esquemas, tengo mucho "pronto", y soy duro con la gente pero no llevo bien que sean duros conmigo.

Entre las virtudes, para no deprimirme, puedo enorgullecerme de ser capaz de llevarme un secreto a la tumba antes de desvelarlo —véase entre cualidades relativas al honor—. Considero el respeto tanto a mi persona como hacia los demás, algo primordial —dignidad, vaya—. Y creo que compartir tu vida con alguien que realmente lo merezca, hace de la vida algo más que un simple pasatiempo, ya que puede llegar a ser eso única e inevitablemente.

Esta tercera virtud, no estoy muy seguro de que sea tal cosa, pero estoy seguro de que me permite pensar que el amor está por encima de muchísimas cosas en esta vida —si es que hay otra— y eso es algo que no demasiadas personas llegan a creer, ni a vivir con ello, porque simplemente prefieren convertir la vida en un, como ya he dicho, pasatiempo.

¿Qué es la primavera, sin Perséfone?




18 abr. 2013

Diario de Ixión: estaciones.

Es momento de la maravillosa primavera, con sus ganas de vivir y su alegría por todas partes. Y yo, sumido en mi tristeza primaveral, porque no dejo de imaginar cómo sería compartir estos momentos con ella.

No puedo olvidar la sensación de mi mano tras su nuca, con mis dedos perdiéndose en su pelo, acariciándola con todo mi cariño, y estremecerme cuando cierra esos preciosos ojos y arrima su cara contra mi pecho. Y entonces alza la mirada, y veo esos labios, y ese rostro, y muere mi corazón al pensar que estuvieron junto a mi, beso tras beso, rozando su mejilla contra la mía, y con cada "te quiero" al oído resonando como el latido más fuerte en vida.

Aquel calor incomparable de su piel y su cuerpo, cuando la noche se hacía por completo, y entre sábanas se perdían suspiros.

Aquel álbum de fotos que contenía tantísima felicidad, todos aquellos momentos, que pueden perderse en el tiempo, o ser el comienzo simplemente de algo mucho más grande...

En plena primavera, sin su sonrisa ni sus besos.

"Till we come face to face"

—Acometo una espera que no puedo vencer—.

De frías a oscuras, las noches perecen una a una, en vilo, cortando el viento que desapareció y dejó de mecer la cuna de la pasión.

Ríos de sin sabor, con la bandera del olvido hondeándose donde afluyen en la máscara del perdón. Que si las gotas que caen por mis mejillas merecen el cielo, ardan sin mesura los engaños y mentiras.

Incluso hubo dioses a los que tan sólo amar les era especialmente bien dado, más quien es amado debe saber serlo.

El destino no envió a Hades en vano a cuidar de los muertos, y es que: ¿quién sabe más acerca de la vida sino quien más cerca ha estado de perderla?.

—Acometo una derrota que no puedo esperar—






"Don´t make me wait, just give me sugar", que diría Garbage.
*Título extraído de a canción "Stars", del musical 'Les Misérables'.

14 abr. 2013

De cada segundo contigo, a cada segundo sin ti.

"Lloro tu ausencia, nota a nota del piano. De las teclas que desahogan una vida por llenar, renace el calor que se alejó."

Hay algunas cosas, en este mundo, en esta vida, que sobrepasan las explicaciones y razones, y que se aferran a lo más profundo del corazón.

"Te quiero y te querré, no sólo por enseñarme a amar, sino por enseñarme a vivir amando, sentirme amado como nadie, y amarte para vivir."

Hay razones, en esta y cualquier otra vida, para creer en la felicidad que sólo da el amor, por encima de todo.

"Toda tú, y solo tú; más de lo que nunca pude creer que existiera, menos aún mereciera. 

De cada segundo contigo, a cada segundo sin ti, no hay instante sin amar más, ni mundo suficiente para no estar cerca de ti. "

Hay sentimientos que no cambian, pese a todo, tras cualquier terremoto y desgracia, que unen lágrimas y sonrisas, pero siguen ahí. Toda tú, a cada segundo. Te amo.

7 abr. 2013

El letargo.


Conciliar el sueño así, con tal frío, no es dormir, es velar. Despertar así, en el vacío, es una tortura que daría la vida por evitar.

He sobrevivido a cada infierno que se ha presentado ante mi. En ocasiones la ternura ha vencido a la fuerza de las avalanchas, en otras, las rocas se han erosionado con rabia. Pero jamás había sentido una nostalgia tan arrolladora.

Quién sabe, si el destino ha tropezado con la insolencia del ser humano. Con la vista echada atrás, aflora la sensación de que a los dados no les importa caer fuera del tablero.

Mientras el iluso continúa esperando despertar en un día que ya transcurrió, y no errar del mismo modo, los turnos siguen pasando, y no hay nuevo amanecer sin antes cerrar los ojos, y ver cómo las piezas han cambiado de lugar.

Continúa esperando aquel milagro, fabricándose sombras con que arroparse, tejiéndolas con la miel de los recuerdos, queriendo vivir en los sueños que no es capaz de tener.



*Quisiera cerrar el blog tras escribir dos o tres entradas que están a medias aún, pero resulta imposible en estos momentos, o podría hacerlo, pero no tendría donde ni cómo desollar mis sentimientos precisamente en un momento en que lo necesito por encima de muchas cosas. Si lo cerrara, acabaría abriendo otro tarde o temprano, así es que continuará después de todo.

5 abr. 2013

Diario de Ixión: en blanco y negro (Kashiraka).

Hubo cierta noche en que la mecha se encendió. Apenas faltaba para la época del frío, y entre los pétalos de una magnolia, aparecieron sus alas y levantaron el suelo a sus pies, alzándola.

No hubo tiempo para cegarse con su luz, pues el brillo en su rostro aún lejano era suficiente para encumbrar el mayor de los amores.

Pero no era su rostro, o su belleza, ni el viento susurrando mil recuerdos ensordecedores, sino su esencia lo que me hizo perder cualquier parte de mi ser, entregándoselos a ella.

Más cuando el frío se fue —aquel que traspasó la espina dorsal de todo el platónico enamoramiento—, el calor abrasó con sus fauces los cimientos sin contemplación.

La esencia permanece en algún lugar, quiero creer, y a su vez lo hace mi corazón. No movió cielo y tierra la tempestad pasajera y en futuro venidera, fue lo inexplicable de ser maravillados por un sentimiento sobrehumano. Al cual los zarpazos del lado humano han hecho una mella que no deja de sangrar.

Desde su cintura hasta lo más profundo de su corazón, y en lo más recóndito de sus pupilas, he dejado morir todo matiz de mi felicidad.

No hay vuelta atrás, y hacia delante tan sólo espera ventisca, sin el calor de su aterciopelada piel.

3 abr. 2013

Espina dorsal.

 Quererte y no tenerte, es sufrimiento tanto en tu ausencia como lo es en tu presencia. De tal modo, solo el aprender a no quererte, me puedes enseñar, pues no tenerte, no te tengo más.

2 abr. 2013

Caderas del delirio.

De puro fuego es, la perfección de la curva de sus caderas. Ardientes mis labios que ansiosos rodean su cuello, y que recorren su cuerpo buscando más y más calor. Como pecado más allá de lo impensable, manos, labios, cuerpos y locura.

Se hace el silencio cuando la mano recorre su desnuda espalda, quemándose poco a poco en su descenso.

Se hace el desenfreno cuando sus labios dominan el torso y mis manos buscan tras su cuello controlar el momento, pero el control ha quedado tras los besos y la respiración. Solo hay fuego, de sus caderas que paran el tiempo y hacen que sólo quede deseo, llevándonos hasta perdernos en nosotros mismos, juntos, de mis manos a sus caderas, y de su cuello a mis labios, de éste a otro mundo, entre sábanas y cuerpos.

Sintiendo el olor y el tacto de cada centímetro de su piel.

Perdiendo el ritmo de la respiración cuando todo lo que hay es fuego ya.