27 jun. 2012

El sepulcro de Vestal.

A donde quiera que viajen sus recuerdos; atroz, sin fin, era ese su secreto; el de aquéllos muriendo en el destello de la buenaventura.

Batallas —porque no sólo las que aúnan luchas físicas lo son—,  a miles, sin compasión.

Desenvuelvan sus sueños, como regalo a traición, la tempestad del despertar.


3 jun. 2012

Su lejanía.

Un corazón tiene, a lo largo de su latir, pasos por cada una de las cuatro estaciones que conoce una persona.

De prender mi corazón en el estío, desmida la cordura cargante sobre los labios que empalagan, aun a pesar de la consciencia, los cartílagos de su existencia.

Su devenir prescribe voluntad allá donde mi razón escolia excusas para amar en secreto.