31 may. 2011

Criba de cortes.

La marea que llevó el fuego por tu cuerpo,
cuerpo delirante entre las sábanas.
Llamas incinerando la calma,
calma en oscuridad, que sólo era un juego.

Esos labios envueltos en amor y sinceridad,
sinceridad como un silencio que no puede mentir.
Una sombra para dos, que no puede respirar,
una luna para ambos no era suficiente para ti.

Aquellas gotas del rocío
tras dormir en la playa,
y despertar en el paraíso,
despertáramos o no.

Aquella lluvia fantasmagórica
que siempre me encantó,
sobre la que adoraba caminar,
caminar junto a tus pasos.

Aquel nombre inmortal,
que por la noche se convertía en algo más,
gritado, gemido, aquella piel,
aborrecida por los dioses debía ser.

Aquellos fríos balcones
abiertos dejados por ti,
antes de irte a dormir,
viniendo sucubos por mí.

Aquellas rimas,
que una vez supe hacer por ti,
en un entonces,
donde no había de sufrir.

Demasiadas cosas.

La vida no es corta,
pero deja cortes,
que sangran, escuecen,
que sangran, gritan.

Como un corazón herido,
pero aún sin abrir,
que sangra, escuece,
que llora, grita.

30 may. 2011

Subconscientes soñadores

Billy no acostumbra a ser un fantasma, pero de algún modo u otro, acaba siéndolo siempre. Así que podría decirse que si, acostumbra tal situación, pero no se acostumbra a ella.

Billy recuerda a Claudia, su Eva, pero olvida su nombre cada noche, seguramente por esa razón cada día le suena tan encantador como la primera vez.

Pero hoy, si no me falla la memoria, Billy creyó tener un futuro, aparte de pasado, aparte de un presente borroso, ha creído por un leve instante que tenía una puerta frente a sí. La intenta abrir, con todas sus fuerzas, pero desiste cuando ve que no cede lo más mínimo, pasadas las horas.

Billy creció sólo, rodeado de personas que escenificaban la soledad; y cuanto más solo está ahora, más rodeado de susurros se siente, pero no puede entenderlos, y no le dejan dormir, echa de menos el silencio absoluto.

Billy era un soñador al que le encantaba mirar las estrellas, a la mínima oportunidad, dejaba embobarse por ellas. Hoy día mataría por volver a mirar tan sólo una, con la misma mirada de aquel soñador que una vez fue.

Pero hoy, si me falla la memoria, ha logrado tener un futuro, aparte de pasado, aparte de un presente encantador, ha logrado abriese puertas hasta llegar a donde a querido su ambición. No es posible ver el final a su interminable felicidad.

Existen recuerdos sinceros y recuerdos que no lo son, las verdades, en ocasiones, tan sólo se ocupan de hacer prevalecer la mentira en la mente por encima de cualquier otro tipo de impresión o certeza. Y puede que, escribas tu propia vida, algunas palabras se cuelen entre otras, para al final traicionar a aquel que lee, o aquel que nunca lo hará.

Puede que, incluso intentemos ocultar las mentiras con verdades, o que mintamos para mantener una estabilidad inestable que apreciamos por encima de todo, los locos existimos, pero nos rehabilitamos noche a noche, frente al espejo que no refleja más que la noche, o ese sueño que juega a no cumplirse.

Esos sueños que Billy una vez tuvo, y ahora le tienen a él, llorando en eterna vigilia historias sobre él con nombres absurdos pero que le parecen más encantadores de lo que la realidad le ha mostrado nunca.

Mintiendo, o quizás no, la vida a veces deja elegir, sobre todo al soñar.

26 may. 2011

Princesa inocencia.

Ni Eva ni Adán sucumbieron a ningún placer. Qué sabrá Dios sobre pasiones humanas.

Qué sabe un mortal sobre pasiones mortales.

Qué sabe la pasión sobre los mortales.

Los ojos cambian de expresión porque ya no somos dos, somos uno. O éramos, o fuimos, alguna vez creo recordar.

¿Dónde está esa expresión? Nunca supe que la muerte de la inocencia se llevara nada o todo pero ahora que lo pienso... no sólo me faltas tu, sino que te llevaste parte de mi, supongo que...  Muérete y desaparece de mis recuerdos, ¿tan difícil es? ¿gracias?.

-Para siempre.

Mañana desaparecerás, pero no lo digo, tan sólo lo pienso, porque en caso contrario, desaparecerías ahora mismo. Lo sé, maldita sea, lo sé pero no quiero decirlo, no lo diré. Lo he conseguido. Mierda.

-Para siempre.

Contar todo de ti no es suficiente para recuperar todo de mi, creo que debí decir lo que pensaba. No, mejor peor así. Aunque a veces pienso que no tengo doble personalidad, simplemente una es la que te quiere o querría, muerta y la otra ni siquiera te echa de menos no hace falta, no puedo olvidar ni un detalle.


¿Recuerdas sé que no cuando decíamos que sería para siempre?

Si, contesto yo por ti supongo que aún no habíamos madurado, pero ¿sabes qué?. Ayer me suicidé en un acto de inmadurez y la madurez no ha venido tan siquiera a consolarme. Dime como si volvieras a hablarme para algo útil qué hago mal aparte de todo, maldita sea.

Puede que sea uno de esos muertos que deambulan por la tierra de los vivos en busca de acabar algo que en vida no pude acabar. No creo, ya he visto en suficientes películas eso y demasiadas sin ti, no es lo mismo.

Recuerdo que te gustaba tanto como a mi cómo suena el inglés, su fonética y la del francés, la manera que tenías de cantar era algo más que preciosa Dios, existe y sácamela de la cabeza, joder ahora soy yo quien ha aprendido, pero creo que jamás cantaré para ti tu prepotencia era superior a mí, incluso, quizá porque hace mucho que no nos vemos, o probablemente porque, sin atreverme a decirte el porqué, no podré.

No he podido volver a escuchar Nymphetamine, incluso la palabra en sí me recuerda a ti, ojalá leyeras esto y tuvieras ganas de que NUNCA hubiera significado nada y algo me dice que, irónicamente, significa todo fue justo antes de aquella noche, si, justo antes cuando mi voz prácticamente fue tu preliminar.

Creo que la sensación de pensar que en tu mente nada de esto está presente es lo más parecido a morir pero no en ti, desde luego.

Lo que es seguro, es que recuerdas el silencio entre gemido y gemido.


PD: No escribía nueve entradas en un mismo mes desde enero de 2010, miedo me da esto.


25 may. 2011

Diario de Ixión, cuarta parte.

Mentí, ayer no fue un buen día.

Mentí, no soluciono las cosas afrontándolas.

Mentí, nada está bien.

Mentí, echo de menos demasiadas cosas.

Mentí, me siento mejor solo.

Mentí, superarlo no es una opción, es una imposición.

Mentí, Dios no existe, pero ojalá si, para poder maldecirlo.

Mentí, mañana me quedaré en la cama hasta que hayan pasado horas tras amanecer.

Mentí, nadie se dará cuenta de nada, nadie sabrá nada.

Mentí, sea por voz o por escrito, no puedo contarte todo nunca.

Mentí, no me está sirviendo de nada ninguna visita.

Mentí, yo venía aquí a buscar drogas que no fueran alcohol.

Mentí, dentro de unas horas será peor, nada irá en otra dirección.

Mentí, si duermo no me doy cuenta.

Mentí, por supuesto que tuve problemas, y por supuesto que nadie escuchó.

Mentí, las sonrisas pueden ser el significado de la felicidad o de la farsa más dolorosa, ambas.

Mentí.


"...and all the cigarettes that I have never smoked 

and all the letters that I have never sent..."
Russian Red- Cigarettes 

24 may. 2011

El Romeo que una vez creyó serlo.

Se quite la vida la fiel amante de infieles costumbres, se vuelva tras sus pasos la parca para devolverme su cuerpo si no tiene color en su iris ya.

Que yo, vacío cuerpo caminante, no imploraré instante más alguno a ningún sordo Dios ni suplicaré humanidad en tierras pobladas por su ausencia.

Que si perdido en el tiempo estoy, Cronos me coloque en mi lugar, que si debiera dormir la vida para despertar el sueño, Morfeo a mí embriague sin falta ya.

Por necesidad y por deseo, la belleza se abraza al dolor en cuanto posee oportunidad. Simples vidas a merced del destino las que rendidas caemos sobre las espinas de la rosa, que si fallecemos fuimos desdichadas, pero si no, aún más.

Y postula la muerte su derecho a juzgar, más allá de suertes y dados por echar, que no poseemos vidas suficientes para recuperar lo perdido, a cada beso sin frialdad un invierno le espera por llegar.

Como lluvia sobre las calles sin paso alguno, lágrimas pueden caer sobre tumbas con nombres sin grabar. Si preferís gritar nadie escuchará, pero haciendo prevalecer el silencio, las voces vuestros lamentos acallarán.

El corazón no puede luchar por vos en este descorazonado mundo, dais la vida por alguien y a vista de la criba celestial tan sólo habéis perdido la cordura. Si declaráis no haberla tenido bajo ningún concepto, por perdida tu causa está, por si aún quedaba posibilidad en lo opuesto, éstas se desvanecen con facilidad.

A pasos entre la cordura y la locura, que los diablos me lleven si no soy quién de juzgarme a mi mismo, si alguna vez no lo he sido, o si llego a perder tal facultad.

A veces sin embargo Julieta pudo no tan sólo hacerme perder toda cordura, sino también constancia y recuerdo alguno de ello. Que los Romeos no duran para toda una vida, una ciencia cierta es, que mueren a manos de su elegido destino, por seguro que también.

Pero no es tan fría la palabra que mece lo sabido, en su compasión intentaremos buscar algo más, siempre.
Con angelicales sonrisas los rostros son aborrecidos por los espejos, éstos se rompen sin pedir consuelo, y reflejo tras reflejo pierden encanto y brisa, como maldad el viento en las noches de color amatista.

Que no mueren suficientes días para sentir pena por vuestra pérdida, Romeo llorará cuanto sea necesario, que las lágrimas de vuelta no os traerán, llorará hasta volver él a vos.

Y por más años que pase encerrado en paredes que no puede ver, no logrará recuperar la vista. Si no pudo recuperarla a ella ni por un mísero día, el pasado demostró ya que no entiende de benevolencia.

Derrámense los te quiero por los aposentos de Julieta, apílanse los te olvido por la desordenada habitación de Romeo.

17 may. 2011

En otra vida, en otra muerte.


Claudia murió aquel día.

Él no se manchó de sangre que no fuera la propia, Billy estaba a salvo de cualquier culpabilidad. Escuchaba Beethoven en aquel momento, por alguna extraña razón, casi eufórico, se puso a bailar con la brisa que pueda tener una habitación hermética y mentalmente cerrada.

A la mañana siguiente bajó por una hiedra que comenzaba a adentrarse por su ventana.

Los infiernos son escalones hasta el purgatorio, los escalofríos antes de la operación a corazón abierto.

Sin anestesia, sin gritos, amordazado.

Pero Billy está cansado, duerme, despierta, duerme, vuelve a despertar, concilia sueños estúpidos, duerme sin soñar, pasan los días, respira, deja de hacerlo, suspira, recuerda, olvida, duerme, despierta, vuelve a dormir, adiós cariño, adiós cielo, hasta luego, hasta nunca.

Has roto un hilo, dijo a Claudia al despertarse con el sonido de un crujido extraño.

Las pesadillas son fotografías confusas del camino recorrido, aquellas que tiramos a los charcos más cercanos.

La vida es una serpiente, y en ella mueren cascabeles de gatos que alguna noche de tristeza te siguieron hasta la, siempre paciente, puerta de casa. Ellos caminan tras de ti, tu no observas, son tus delirios, son tus sueños moribundos, que maúllan como latidos enmudecidos.

Sabes que el sonido de un piano te puede llegar a sonrojar, siempre quiso él que Claudia le dijera eso, justo en el instante antes de que comenzara a tocar algo para él. Pero Billy nunca fue un nombre para ella. Y las gotas de lluvia siguen cayendo hoy, ayer, siempre, nunca, en sueños, en recuerdos, como pisadas sobre llamadas de auxilio.

Silencio.

Ella jamás supo que le encantaba esa palabra.

En definitiva, le abandonó antes de tiempo. Los abandonos duelen, las torturas no tanto. Billy fue abandonado en plena tortura y recuerda perfectamente la diferencia. Perfecta, irónicamente.

Hasta ningún día, ese día en que no quiso dejar de escribir lo que las musas no le querían decir.

Y es que ella, según cree él, nunca quiso decirle nada. La luz no se hizo, el cuarto oscurecido permaneció hasta el ¿final?. No hubo minutos de piedad, borró todas las magníficas fotos que tenía de ella. ¡Era su maldita inspiración! ¡Oh Dios! ¿¡Tan poco cruel era el supuesto destino como para dejar las cosas en un lugar de tortura sin salvación!?

Y cuando el destino es poco cruel, lo demás es el paraíso. Una cuerda dispuesta a ahorcarte de forma holgada; si lo piensa bien, es casi como sus labios, casi como el alcohol.

Esos labios que nunca murieron, ese alcohol que nunca dejó de alcoholizarle. Aquella muerte, aquella vida. Aquel apartamento, aquellas ventanas, aquella frase que alguna vez escribió en la que dijo que aquellos labios nunca murieron; pero lo hicieron; apenas recuerda su sabor, su tacto era pura mentira.

Vamos, escucha, ten valor.

Esta vida no es para ti. Tu nunca tuviste una vida. La vida es sueño, y los sueños, pesadillas son.

Despierta.

En otra vida, en otra muerte.

12 may. 2011

Con o sin drogas.


Escribes algo para sentirte bien, pero sólo te quitas el mono, reconócelo.

Hace tantísimo que no escribes nada que merezca la pena. Empezaste un libro, te encantaba lo dejaste, y cuando quisiste retomarlo, fue leerlo y no convencerte para nada, eres un absurdo en sí. Empezaste un guión, más tarde te diste cuenta de que en lo que se convertía no era más que una mezcla de historias ya usadas, con una pizca de lo que quiera que fuera pero desde luego no genialidad.

Quedan horas, días, minutos, segundos, semanas, pierdes preferencias, sigue siendo ese mañana. Una vida, media, ninguna.

Y si bebes, hazlo bien, joder. 

11 may. 2011

No hay título para esto.

"(...) es horrible tener miedo del sitio que una vez amaste. Ver una esquina que conoces perfectamente y tener miedo de su sombra. Unos escalones familiares y ser incapaz de subirlos. Nunca he sabido lo que es vivir con miedo. Las mujeres con miedo de volver a casa solas, la gente con miedo de hallar polvo blanco en el buzón, miedo de la oscuridad y de la noche. La gente con miedo a la gente. Siempre he creído que el miedo era cosa de otros, de personas más débiles; nunca lo había sentido. Hasta que ocurrió. Y cuando lo sientes, sabes que siempre ha estado ahí. Al acecho, bajo la superficie de todo cuanto amas. Y se te eriza el vello, se te encoge el corazón, y ves a la persona que una vez fuiste caminar por la calle y te preguntas si volverás a ser esa persona."


Erica Bain-Jodie Foster, en The Brave One (La extraña que hay en tí).


Porque hay gente caminando por el mundo
sin un rumbo, ni tampoco buscándolo,
simplemente caminando con miedo,
sin tan siquiera temblar.

8 may. 2011

Un verano cualquiera, tal vez. (Diario de Ixión).

Silencio hace tiempo que dejó de leer, siempre le gustó más hacerlo en voz alta, como un actor de teatro que vive cada línea y muere en cada punto, pero ya estaba harto de que los demás le tomaran por loco.

Él no estaba loco, pero casi tartamudeaba al hablar cuando se dirigía a alguien, y decidió dejar de hacerlo.

Y así comenzó a escribir.

Sobretodo cartas, le encantaba escribirlas; le costaba expresarse refiriéndose a alguien de todas formas, siempre le costó. Pero le encantaba leer la correspondencia, las palabras, seguramente eran ellas y el hecho de que estuvieran perfumadas ligeramente con el olor de aquella persona, lo que le resultaba mágico hasta un punto tan infantil como increíble.
Silencio escribió tantas cartas como pudo, mientras duró, mientras seguía recibiendo contestación alguna, o mientras había razón siquiera para coger papel y disposición.

Hubo un día en que una carta le cambió la vida, hace mucho, cuando era más inocente e incrédulo aún. Ese día no dio crédito a los giros posibles de la vida, había visto mucho cine, pero no por ello creyó jamás en historias de amor idílicas hasta el delirio. Pensó que, quizá, esa sería la historia de su vida, un guión de película romántica que se ahoga en su propia incredibilidad pero posee un final que encaja perfectamente.

Silencio estaba empeñado en que la vida no es más que un guión y nosotros actores de nacimiento, por desgracia, tarde se dio cuenta de que si la vida es un guión, se escribe a destiempo.

Había dejado su vida por completo, su casi veintena de años de vida. Y justo después, sin tiempo para asimilarlo tan siquiera, el sueño de la carta declarando amor eterno se rompió cara a cara, prometiendo que no dolería, una de esas mentiras piadosas tan poco llevaderas. Era Julio y habría dado la vida porque todo aquello fuera un desvarío provocado por el calor.
Llegó septiembre y las primeras lluvias, la esperanza de tal desvarío había muerto hace mucho, pero si quedaba alguna duda, acababa de morir.

Siempre se consideró como una roca, ese tipo de persona que no se resquebraja por motivos sentimentales, pero sea como fuere eso cambió, quizá sufrió una metamorfosis en un escaso minuto con la única y estúpida intención de salvar lo que hasta ese momento les mantuvo unidos. Por desgracia las intenciones a veces son como placebos, si no tuvieran como fin paliar una dolor que sabes, no lograrás paliar, ni siquiera tendrían lugar.

Y apenas tardó en perder toda esperanza, pasaron unos días más si acaso. Entonces b
arajó la posibilidad de quitarse la vida de alguna forma poco dolorosa, no quería la compasión de nadie (o quizás si pero prefería no ser consciente de ello) así es que tras días de no hablar ni tener contacto alguno con nadie, lo intentó. Noche de llanto y sangre fue lo único que logró.

¿De verdad merece la pena? -Se dijo a si mismo en mitad de la noche, la fatídica, en la que pretendía acabar con todo. Si bien no se respondió a sí mismo, el alcohol ingerido con idea y función de hacerle más llevadera la autodestrucción, indirectamente le mermó las fuerzas hasta el punto de dormirle sin remisión. Despertó a la mediodía siguiente, y sin palabra alguna consigo mismo, arrojó la cuchilla por la ventana, se duchó y observó su rostro frente al espejo.

Pudieron transcurrir decenas de minutos mientras presenciaba su rostro bañado en sudor, lágrimas y agua cristalina aquel día; pero tenía que tomar una decisión, y desde pequeño le dijeron que las decisiones importantes no se toma a la ligera.

Silencio desde entonces recuerda todos los días lo sucedido en aquel entonces, como una cicatriz que escuece y nunca desaparecerá, pero de alguna forma, decidió que esta historia no tuviera un final, quien lea esto puede sentirse decepcionado, pero a la vida no le importan las decepciones, desde luego que no. Conoció otro amor que se ha perdido en las mareas de la indiferencia y la distancia, ha roto corazones y han caminado sobre el suyo pisando sin compasión.



En definitiva, ha pasado tiempo y el tiempo es vida. Mientras para él la vida sigue siendo silencio, porque en ningún momento se la ha contado a nadie, porque de alguna forma, se siente más seguro así. Y porque esto no es ningún final, sintiéndolo mucho, nunca se le dio bien escribir finales.



6 may. 2011

Respuestas que transpiran gritos.

Levantóse de la cama (¿qué coño le condiciona para escribir así?) y, mirando hacia a algún lugar, dejó pasar el tiempo.

A oscuras, en silencio.

O en un silencio roto.


--¿Por qué no puedes dormir?

-Pregúntale a él por qué maldita razón no viene, no me preguntes algo que quisiera saber.

-¿Seguro que no lo sabes?

-Seguro, inseguro... dejémoslo en que me importa una maldita mierda saberlo o no.

- Tiempo ha que no nos vemos, podrías cambiar y comenzar a abrirte a mi, creo que no he visto en todo este tiempo, ni tan siquiera una sola vez, un resquicio de tu alma. ¿Tienes? Si, seguro que tienes, veo su tormento pero no a ella, ¿la escondes? Es posible, si, que la escondas de todo cuando temes. ¿Qué temes?

-Sabes de sobra que no soporto esto, maldita sea, maldito seas, por Dios... adoras esto mientras yo lo odio, pero es inevitable por alguna estúpida razón. Seguro que presencias perfectamente como huyo cada día de todo, no es temor, ojalá fuera tan sólo eso. No tienes idea de lo que significa ser como soy, quieras o no, sin remedio.

-¿Por qué huyes?

-¿De qué?

-¿De qué no huyes?

-Supongo que... del miedo, la fobia es inevitable y no puedes huir de ella.

-Bien, no puedes evitar esa fobia, ahora bien, ¿y el por qué de esa fobia?


-Irracionalidad. ¿Sabes lo que significa llevar una vida trastocada por lo irracional y tener que limitarte a retorcerte como una sombra en una habitación sin luz?. Te escondes, y al rato te das cuenta de lo estúpido que eres, pero de nuevo lo vuelves a hacer, vuelta a empezar, el tiempo para pensar es el tiempo para volver a errar.

-Naces muerto, un día cualquiera, y tratas de vivir hasta que te das cuenta un día de la suerte que tuviste hace mucho tiempo, los dados se juegan en una mesa distinta a la que uno usa para apostar los años de su vida a cambio de analgésicos. La culpa es de quien juega, no importa cómo; es el terreno de la suerte, este mundo no puede guiarse por una guía turística.  Mañana visitarás el infierno sin haber visto el cielo, o viceversa, no importa que exista o no un Dios.

Se hizo el silencio por un momento.

Pasado ese momento, trató de dormir de nuevo.

Pero parecía no poder.

-No te vas, ni te irás, dime que he acertado.

-¿Para qué si ya lo descubrirás? La verdadera pregunta sería ¿por qué no te alejas tu de mí?.


-No sé, creo que no lo sé.

-Claro que si, es como todo, no soy tan diferente, así es que sólo puede ser una cosa...


-Dímelo más alto, es por la maldita fobia, ¿cómo no?.

-Admítelo de una vez, tienes fobia a la vida, a ti, comienzas incluso a tener miedo a tu mente, y te dejas caer en las palabras cuando no tienes otro lugar para ello. Soy aquello a lo que comienzas a tener miedo, peor también aquello en lo que te respaldas para no recaer en la locura absoluta e irrevocable. ¿Recuerdas que siempre te encantó la palabra "inefable"? Ahora dime, por última vez, ¿por qué te encanta?.


-Por...

Dormido, transcurrió la noche y al despertar, no salió palabra de sus labios.