28 abr. 2011

Parches psicológicos.


"Yo veo el mundo, Lucius Hunt, pero no como tú lo ves."

Creo que no hay manera de saber si estás ahí, y voy asumiéndolo, no es tan difícil como pensaba... o recordaba. Supongo que encaja con la forma de pensar que siempre he intentado tener presente, y es que, mal que pese, ser ciego te permite ver más allá de los ojos. ¿Cuantas veces me habré repetido ese pensamiento a mí mismo ya?.

Empieza a perder el sentido, y al mismo tiempo, yo empiezo a probar a no hablar, y así intentar decir algo más que palabras; tal vez por eso hago uso de citas.

"Cuando estemos casados, ¿bailarás conmigo?."

Y comenzamos, en alguna etapa de nuestra vida, a pensar en el futuro y dejarnos, poco a poco, esclavizar de forma placentera. Y así prometeré un baile en mi noche de bodas, aunque no tenga lugar jamás esa boda, porque hay cosas que no importan, y el significado más allá de lo que se puede expresar con palabras, no es una de esas cosas.


La gente dice que debería hablar más, y el silencio no les contesta, no saben o no quieren leer entre líneas.

"A veces no hacemos cosas que queremos hacer para que los demás no sepan que queremos hacerlas."


Creo que no voy a seguir escribiendo, no esta noche.


Todas las citas usadas en este texto pertenecen a Ivy Walker, personaje de "The Village".

27 abr. 2011

Cenizas de almohada.

No creen en lo que dicen, ni dicen lo que creen; pero creen lo que quieren, y lo promulgan diciendo lo que quieren.
El siglo XXI apuñala una y otra vez, y Dios se desangra. El mundo se despedaza ante el cielo, como un espejo de la decadencia humana. 

No escuches, habla; no mientas, mienten.
Algo falla, son las fechas.
Y es que nunca ha importado si el siglo siguiente va tras este, o viceversa, si mueres, no has vivido nunca. 
Morir no es dejar de respirar, es el momento en que el aire deja de respirarte a tí.

Viajas hasta aquel momento, para dar de arder al primer beso, con la inocente esperanza de que los siguientes se impregnen de las llamas. Pero al día siguiente despiertas, con la almohada sobre la que has dormido hecha cenizas y un techo formado por nubes negras. Entonces, en ese momento sólo quieres volver a dormir.

Si no te he dicho alguna vez porqué no quiero despertar es porque no quiero tener que abrir los ojos, decírtelo, e intentar conciliar el sueño de nuevo. Realmente... no quiero despertar.



"La destrucción es una forma de creación." Donnie Darko.



Fotografía tomada prestada.

20 abr. 2011

Foto-imposible-grafía


Camino. Caminas. Tropiezo. Tropiezas. Me arrastro. Te arrastras.
-Malditos espejos.-

No te dolerá. Miento. Dispara. No dispares. Bésame. Y muerde.
-Saca una foto para el recuerdo.-



Le encantaba sacar fotos a sus recuerdos. Casi como un fetichismo. 


Pero hoy y ahora, desearía una foto de ella. De ti.





Descenso.


Rozaba la treintena de años, llevaría sin afeitarse unos tres días, aunque por el rostro seguramente más por falta de ganas que de tiempo. Sudor en la frente, chaqueta con cuello alto, verano.

Cayó muerto entre el resto de pasajeros, nadie pudo hacer nada.

Unas horas antes, se sentó sobre la cama, con intención de escribir una poesía, garabateó unas líneas y, resbalándose entre los dedos, el bolígrafo fue a parar al suelo. No tenía fuerzas, le dolía el abdomen, acababa de despertarse y a pesar de que ya había pasado la hora común de comer, no tenía apetito. Decidió vestirse y salir, ya comería fuera.

Un día antes, bien entrada la tarde en un también bien entrado Agosto, vagaba casi arrastrando los pies hasta su casa, dejando un hilo de sangre intermitente tras de sí. No hacía un par de horas cuando varios jóvenes le habían apuñalado por defender a un vagabundo de una brutal paliza.
Ellos se fueron después de la puñalada, el hombre apalizado no despertó, y él simplemente se calló el dolor y tapó la herida como pudo. En ese instante sólo pensó una cosa, necesitaba dormir.

El día anterior de ese mismo día anterior, ella le llamó a él. Ella, su novia hasta ese preciso momento. En pocos minutos de conversación, y justo antes de colgar, ella le dijo que no quería volver a verle.

Y el día anterior a ese anterior día al día anterior del día que nos concierne, ella había tenido una larga y tendida charla con los padres de él y su antiguo psicólogo, una charla sobre él. Según dijo, aunque él nunca fue consciente del todo, durante toda su vida había sufrido alucinaciones, trastornos de la realidad que podían llevarle incluso a tener ataques de ira, o quizás fuera movidos por éstos, la triste verdad es que nunca colaboró suficiente como paciente, y todo quedó en conjeturas. En ocasiones llegó a crear historias en su mente, según las cuales podía llegar a agredir, bien a otros, bien a sí mismo, y exculparse por completo, dando si era necesario detalles sobre una ficticia situación en la que él tan solo era una víctima.

Ya en este día, después de salir con intención de comer fuera, se detuvo en una parada de autobús y observó la herida que aún sangraba levemente tras su llamativa chaqueta, llamativa no por otra cosa sino por el calor insufrible de aquellas fechas.

Llega un autobús cualquiera, sube, siente nauseas, se sienta. Mira por el cristal su rumbo, una mirada cegada por el sol, una última mirada.
 

13 abr. 2011

Nunca me atreví a atreverme.

No tengo ni idea, no lo reconozco, destrózalo, por favor. -Dijo al mirarse en el espejo.

Siento no haberte escrito nunca nada que fuera dedicado, o si, pero que alguien se diera cuenta, no, mejor no.
Siento  no haber dicho nunca todo cuanto tuve que decir, pero es mejor así, de algún modo lo es, esto no es ninguna historia en la que soy el protagonista, se trata de algo más, y en tal posición prefiero reducir mis diálogos a ocurrencias irrelevantes, una confesión dramática jamás sabida si oportuna o inoportuna, cambiada por un adiós frío y sin color.
Siento sentir todo esto, pero es más fácil. No prefiero lo fácil, aunque parezca mentira, pero las nubes me piden un final antes de que comience la lluvia.

Imagina que mañana, sin importar a si me refiero a hoy o ayer, logro serte sincero.

Imagina que lees esto.

Imagina que pudieras, tan siquiera, imaginarlo.

11 abr. 2011

Llegado el momento de brindar.

La carta no se perdió en ninguna ola de la mar, y la libertad aún constaba en su perfume. Recuerda que alguna vez te quise, y no olvides que jamás he dado muestra de lo contrario; que sin quitarte el derecho a repudiarme, supe mantener la cabeza por encima de la marea y respirar a duras penas.


O bien que ni tan siquiera he tratado de decir un adiós.


La princesa de todas las desgracias hizo que mi barco, junto con todas mis musas y esperanzas se hundiera en esa parte del mapa que robaste y aún guardas.


Ahora si, largo tiempo después, tengo la sensación de que las locuras que nunca atreví a realizar poseen más sentido que la mayoría de ideales terrenales, y que saltar por la borda en medio de la tempestad para buscar aquello que más deseas es, por mucho, mejor decisión que resignarte a escribir un diario de impertinentes desvaríos amorosos.


Me gustaría decir que ha llegado el momento de brindar, pero no queda whisky. Voy a saltar a ver si encontrara otra botella...


"Our lives are defined by opportunities, even the ones we miss" The C. C. of B. B.

8 abr. 2011

Una sinfonía.

Años y años, ¡por Dios!, si hay cosas en la vida que merezcan años de esfuerzo, no deberían existir sin ser consideradas torturas, como diría Oscar Wilde.

Pero no encuentra la nota correcta, adecuada, perfecta, soñada, engendrada con el mismo amor que una vida.

Oh, el viento, disimuladamente no deja de teñir la noche con sus silbidos, ¡silencio!, por lo más sagrado, ¿tanto cuesta un instante de silencio para el alma, que aún no he podido pagarlo jamás?.

Puedo recordar amores que destrozaran obras de arte como si la piedad por ese mismo mundo no tuviera lugar, cuando una melodía no tiene la culpa del dolor humano, pero lo sufre más agónicamente que ninguno. Mientras tanto, en algún otro lugar, alguien escuchará aquella vieja composición de Ludwig van Beethoven en la que deja volar los restos del romántico Schiller.

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Diez años de composición, más otros tantos de idealización, más de veinte instrumentos incluyendo voces alternándose a lo largo de cuatro movimientos, sumando más de una hora de música que bien podría ser un regalo celestial.

Aunque pensándolo bien, más les gustaría a los Dioses poder regalar cosas semejantes.

Primer movimiento:



Segundo movimiento:



Tercer movimiento:



Cuarto movimiento:



7 abr. 2011

12.22.14

Recuerdo,
recuerdo cómo al besarte, a veces, sentía ganas de abrazarte;
o cómo en aquellas escaleras, sentados, no podía soltarte.

Algo te echa de menos, 
cualquier conversación, 
cualquier instante,
una única sensación.

Qué más da.

Gritado,
ya lo he gritado en silencio, varias veces, esperando escucharte;
sabiendo que, salvo aquella vez, nunca más te sinceraste.

Era todo tan extraño,
no te conocía,
y sigo sin hacerlo,
pero fue decisión de un día.

Una palabra.

Quizás dos.

Sin mentiras, el niño vuelve a equivocarse,
al intentar crecer, 
algo le para los pies.

Era de día, 
y por la noche,
ya había llorado,
lágrimas imposibles, un nombre que lo había abandonado.

Un segundo.

Quizás dos.

Por segunda vez, cometió el mismo error,
no era justo ni fácil,
pero debió ser.

Era de día, 
y por la noche,
no dejó de llorar,
lágrimas imposibles, lejos de ella en algún desterrado lugar.

Tres letras.

Quizás no, tres.

Luz que rompió en la noche.
Un, dos, tres.
No hubo tres, no aún

-Te echaré de menos.

-Y yo a ti.

No te puedo decir que mientes, no te puedo decir nada, ya no. 

Aunque en realidad,si pudiera, tampoco lo haría, disfrutaría de la mentira.

Quiero pensar que los errores no existen, de verdad que lo intento. De verdad, sinceramente, Vida, lo intento.

Maldita sea.

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