30 abr. 2010

Cristales empañados


A cada latido nos movemos acompasados, lentamente casi con torpeza, son los últimos instantes antes de morir, aquellos en los que de verdad eres tu mismo y nada estorba a tus pensamientos, ya no hay nada que ocultar, nada que perder, ni nada que nos pueda engañar, por fin vemos la realidad en su esperpéntico espectáculo.

Una dosis más, quizás calme el dolor hasta que todo acabe.

Pero no quiero que acabe, ahora me doy cuenta de que intentarlo una y otra vez también me resultaba placentero, si, equivocarme, caerme, y tener que levantarme con las heridas sangrando cada vez más, creo que empiezo a añorar esa sensación.

Pero como si estuviera en un coche ardiendo y el humo fuera morfina para mi corazón, cierro la puerta y trago saliva, esperando que todo salte en mil pedazos de una vez, y mientras, disfruto dibujando sonrisas tétricas en el vaho del cristal. Nunca me había sentido tan inentendible, pero inevitablemente, me siento tranquilo y disfruto del momento.

Comienzo a pensar que todo esto es un sueño, no hay dolor.

27 abr. 2010

Caos, ansiedad... y serenidad. (Mi rabia y mi serenidad II)

Creo que te debo dar las gracias, aunque no seas más que esa pequeña vocecita inmoladora y suicida que no me deja respirar. Ahora he entendido algo nuevo, en el fondo poco importa a qué se lo debo, lo única enseñanza es que debo caminar de nuevo, dejar de atarme una y otra vez a las cadenas del pasado por propia voluntad, hacer magia y olvidar, maltratar cada instante de locura que aún me hace sucumbir a veces, y renacer...

Un momento de ansiedad más, y...

Cordura... por fin algo de cordura después de tanto tiempo en un completo caos.

Parece que ahora puedo ver las cosas con un poco de serenidad, hay mucho dolor, y la nostalgia casi podría abrasarme las pupilas como si presenciara aquello que me hace llorar sangre, pero definitivamente podré soportarlo.

O sino...

Sino volveré a caer en el intento.

24 abr. 2010

Cruzada

Así de simple es todo, ¿Quiero o no quiero?

Jamás me asaltó una pregunta tan complicada, y ahora me veo entre la espada y el barranco, y apunto de saltar a ver, por curiosidad, si todo es mejor así...

Un paso más, un centímetro más, la arena ya cae poco a poco, casi puedes sentir el aire al caer, sólo un poco más, atrévete.

No debo hacer caso a mi conciencia, definitivamente, y por eso mismo decidí que la espada me atravesara por completo.

Todavía guardo algo de dolor, no se si para regalarlo a quien de verdad se lo merece, pero sé que me siento bien así, sufriendo por aquello que amo en lugar de renunciar al dolor y al amor, y no, no pienso ser imbécil, es otra cosa muy diferente. Cuando crucé el infierno de par en par para llegar hasta un lago de pureza sí fui imbécil, y así me ahogué, como merecía. Pero ahora no, sé que lo más probable es que esté equivocado, pero me da igual, ya no me importa nada, nada salvo lo que ha de importarme.

¿Un suicidio más? Nunca son suficientes.

No cuando se trata de vivir.

20 abr. 2010

Para ti

Perdón, perdón por cometer tantos errores. Hace tiempo que los dos soñábamos con lo mismo, y juro que daría lo que fuera porque volviera a ser así, porque yo sigo soñando igual que entonces, porque te sigo queriendo tanto o más. Volverte a ver es lo que más ilusión me hace en la vida a cada momento que pasa y no puedo remediarlo, si en algún momento odias que te ame me odiaré a mi mismo, y no te sientas culpable. Tan sólo quiero dar mi vida para hacerte feliz, y cuando no he podido ya he llorado de impotencia cuanto podía llorar, siempre sin que me vieras, o eso creo, porque no quiero por nada del mundo se borre una sonrisa de tu cara por culpa de mis lágrimas.
Ya sabes que te quiero, pero a veces tengo tantísimo miedo a perderte, a no poder volvértelo a decir porque tu corazón pertenezca a alguien... 
Y todo eso me hace sentir imbécil, y con razón, si esto está pasando es porque en algún momento metí la pata de una forma increíble, algo tuve que hacer muy mal, porque ser sigo siendo el mismo que hace tiempo, cuando nos conocimos. Que en realidad al 'yo' que viste en persona por primera vez solo fue un patético imbécil al que le superó la situación, y después cuando volvimos a estar separados... bueno, fue una mala etapa de mi vida, de lo que ocurría a diario a mi alrededor, normal que nos distanciáramos. Y esta segunda vez que nos encontramos... todo iba bien pero no lo suficiente, puedo asegurar que cuando te veía sonreír estando conmigo era la persona más feliz del mundo. Hacerte feliz, por poquito que sea, es por lo único que hago lo que haga falta, pero perdóname si a veces meto la pata intentándolo, recuerda que tengo muchísimo miedo a perderte del todo y que lo que me rodea en algunos momentos no está precisamente a mi favor.

Te quiero, no sé si sabes cuanto.
Daría mi vida por ti, no me cansaré de decirlo mientras viva.
Tan sólo quiero hacerte feliz, como en otro tiempo lo hice, hacerlo siempre.

PD: No puedo olvidar tus labios.

11 abr. 2010

Demasiado tarde

...y que un solo error nos haga caer hasta lo mas profundo...

Somos como los esclavos postrados ante los dados de algún Dios, no queriendo abrir los ojos cuando nos tiende la mano con la suerte echada. Da igual que no podamos volver atrás para remediar nada, insistimos en querer echar la vista hacia atrás.

Creo que nos conocimos sin querer, no estaría seguro, o no quisiera estarlo. Y sin remediar lo irremediable, estábamos con la piel apunto de arder. A pesar de no aprovechar la luz de la luna, todo fue sobre ruedas, las ruedas de un carruaje directo al infierno.

Darse cuenta de todo no es más que el principio del calvario, y en la cruz no hay final , sino principio de un cuento macabro a contar. Que esta historia no es una hecha para dormir, era algo que tuve que pensar antes de adentrarme en ella. Ya no puedo dormir, es demasiado tarde... ya no quiero dormir, porque sé que despertaré sin ella, porque sé que muero noche tras noche al no sentir su aliento...

7 abr. 2010

Der kuss (El beso)

Que sus labios y los míos mueran el uno en el otro, y que poro a poro todo quede en un encaje perfecto. Que la lluvia impregne nuestros rostros si quiere, poco importa. Y que nuestras miradas se crucen hasta el momento en que cerremos los ojos, pues no hará falta ver para creer.

Un segundo eterno, un instante para morir, un silencio inefable, un recuerdo de por vida, que desgarra mi vida en busca de tu compañía, en la compañía de tus labios. En el regazo de la diosa de mis sueños, del martirio de mi realidad.

Quisiera morir en el instante que roce tu boca una vez ,aunque sea última, más. Y que un abrazo para volar juntos para siempre sea poco; y es que sé echar de menos, pero no separarme de lo que mas amo.