21 sept. 2009

Alas de ángel


Un callejón sin luz, entre tantos caminos a elegir, y mis negras alas rotas, cual condenado a sufrir. Pasaban los días, y la esperanza se desvanecía, todo sucumbía, pero entonces un día…
Jamás había visto tal ángel, sus blanquecinas alas hicieron con su luz arder toda la oscuridad, y consumirse, hasta hacer reinar la felicidad. Mi sonrisa ahora es un dibujo permanente en mí, antes ensombrecido, rostro. Sólo puedo entregaros mi vida, estar siempre a vuestro lado, deseando y consiguiendo en cada momento que seáis feliz.

Mi ángel, necesito sentir vuestras alas cubriéndome en un abrazo. Habéis hecho lo imposible, devolver a mi corazón todo cuanto perdió.



14 sept. 2009

A solas la soledad

Venid, ¿tenéis miedo? No lo tengáis, no cerréis los ojos, miradme. Soy vuestro perfecto reflejo, ¿no os reconocéis?, estáis temblando, no sois capaces de mirarme a los ojos, tenéis miedo, casi pánico, vamos, venid, tened calma. Dadme la mano, está fría pero no la tengáis fobia, sólo dadme la mano, no miréis si no sois lo suficientemente valiente, pero venid.
Mi miedo no es vuestro asunto, en realidad, no puede ser vuestro porque no existís, es más, estoy hablando sola, desapareced.
Vamos, caminad, ya os he dicho, no temáis, únicamente estoy muerto, pero no necesito haceros daño, sólo os necesito a vos, venid. No escuchéis al viento, sus susurros sólo quieren distraeros, venid conmigo, prestadme vuestra mano, y me seguiréis. Podéis llamarme como os plazca, ya os he dicho, soy vuestro reflejo, y la voz que escucháis es de vuestro propio corazón.
¿Qué sois? ¿Porque me queréis llevar? ¿Mi corazón? yo jamás tuve tal cosa.
¡No! jamás lo habéis escuchado, jamás lo habéis hecho latir, pero ahora os da miedo, y lo sabéis.
¡Callad de una vez! Maldita sea, ¿De donde habéis salido? Seguro que no sois más que una imaginación.
¡Maldita cría! ¿Aún no os habéis dado cuenta? tenéis miedo, y no os lo doy yo, sois vuestro propio miedo, si os queréis llamad imaginación, adelante, pero eso no os valdrá de nada.
Estúpido, seáis lo que seáis, no me importa, dejadme.
¿Y ahora? ¿Sentís mis manos en vuestro cuello? ¿os ahogáis? Parece que si, no habláis ya. La falta de aire es bastante real para ser imaginada ¿no? ¿Os dais cuenta? estando en vuestra oscuridad todo es real, no hay nada más que vos, vuestras imaginaciones aquí son vuestra realidad, no hay algo más real. Ahora formo parte de ti, esta es la realidad que siempre habíais querido y soñado. Yo soy aquello que habéis ocultado, vuestro miedo, miedo a estar a solas, acompañado por vuestra soledad.

5 sept. 2009

Ángel vampírico

Ennegrecidas mis alas por las llamas, concedídome el trono por mi alma inmortal, por mi odio y mi pasión. Por el amor que en el fondo de mi corazón duerme llorando y enmudecido. Soy un satánico ser para mortales, pues satán está en mi. Él me concedió todo lo que tengo, mi alma, mis alas, mi trono de sangre, mi serenidad hecha silencio de violines, mi rabia clamor de demonios. Ríos de sangre acunan mis pesares, como una marea roja arrullando los mares. En mi muerte el tiempo se desvanece, yace, acaba, desaparece. Rituales infernales de amor vampírico para la Ángel del infierno, para la vampiresa de mis sueños. Amor, sangre pasión, fuego, aún no ha llegado el momento... Mis negras alas se cierran, me ocultan en mí, escondo mi mirada de cada ser que se cruza en ella. Un ángel vampírico de alas negras, poseedor del trono infernal, pagando por tal precio una eterna soledad. Esposado a la amargura, en la oscuridad deambula, mi alma, guardando mi verdadera celebridad.

2 sept. 2009

El destino de la flor maldita

En donde la suerte está ya echada, donde la amargura es fruto de la felicidad. Afloran campos de ternura, que mas adelante arderán, y sólo la flor maldita conservará su destino, morir marchitada en su camino. Entonces los jinetes del apocalipsis ensombrecerán al tierra, y la criba derramará sangre, por doquier, reinará el desastre. Marchitada la flor, su maldición afloró. Toda profecía quedo valdía, ens u cuerpo inanimado quedó el mal destrozado. pero el destino maldito resurgió de su abismo. Y nada volvió a ser lo mismo. Caos, desolación, miedo y terror. A cada paso de la devastación, rios de sangre hacían clamor. Mas caos, mas sangre, miedo y terror. Ya nada detendría el destino de la flor, y su eterna maldición.