31 ago. 2009

Diario de una vida muerta

Perdida mi vida tras un telón de felicidad falsa, en un rincón de oscuridad permanecía, esperando su día el sufrimiento y mi infelicidad. El telón iba cayendo poco a poco, cada momento se iban ocultando más cosas tras él. Toda mi fuerza no era suficiente para ocultar una vida, mi propia vida se había convertido en mi historia de ficción, en mi novela más asquerosamente real. Jamás entendí nada sobre mí.
Mi otro lado nunca ha existido, simplemente nunca he existido yo. Unas palabras mías significan demasiado, tanto que llegan a no significar nada, y eso se convierte en mi suicidio, cada día vivo, para después morir, y al día siguiente me despierto de esa pesadilla que todavía no he conseguido salir.
Mi deformada habitación donde guardo el corazón está cerrada y no encuentro la llave, se la tragó mi oscuridad. Todavía luchan mi rabia y mi serenidad, usando mi alma como rehén y mis sueños de paredón.
La memoria aún recordaba como olvidar, nada más, la confusión era reina en su paraíso de olvidar. El cielo dejaba ver a las estrellas llorar sangre y a la luna yacer en su inmenso sepulcro. Se quebranta todo tras de mí.
Después de ver mis sentimientos ahorcados vuelvo a casa, tras el telón, y me enmascaro, con esa máscara que tanto odio como amo, que me destruye y me salva de la destrucción.
Ahora solo espero morir.

19 ago. 2009

El reino de la gótica felicidad... I

Son extraños los gestos de la noche, cuando duermes, todo desaparece. ¿Nunca te has sentido inmortal? Aquí no existe la muerte, ya todo está muerto. Siempre es de noche, los sueños vuelan en la libre oscuridad. Despierta, siente tu nueva vida. Apaga las luces, pues no te servirán, contempla, todo es belleza muerta, la caricatura homicida de la realidad. Somos tu tumba convertida en un mundo real, la mente más visceral hecha algo que contemplar. Tiempo, olvídalo, ya aquí no es preciso usarlo. Deja de llorar o reír, cierra los ojos. Ira, odio, maldad, bondad, cariño, furia, ansiedad, frustración, impotencia, desesperación… ojos, sólo cierra esos ojos, todo desaparece con ellos.

Imagina, sólo imaginar y soñar, en el reino de la gótica felicidad.

16 ago. 2009

Alma

I

Siento como la muerte abraza con dulzura mi inocente alma, siempre tan colmada de miedo, miedo que una soledad tan larga ha infundido en ella. Ya por fin encontré una pequeña luz por una minñuscula grieta en mi cárcel.
Llevo tantos años arrinconado en la oscuridad del rincón más sombrío que encontré, tantos años en los que el miedo ha ido corrompiendo todo cuanto mi alma y corazón han sentido... Renunciando a lo que había en mí, e intentando aceptar un destino que nunca ha sido para mí. Por fin no importa el miedo, porque ya no existe tal.
Ahora sólo los ángeles podrían acercarse a mi alma, y observar en su pura mirada el reflejo de todo dolor que en vida pudo consumir mi aliento.

II

El camino de cada lágrima hasta morir en el fin de mi rostro marcó senderos de fuego que cualquier otra inocencia habría palidecido hasta arder completamente. En mí queda tan sólo la pureza de mi alma, ni el tiempo mundano ni las abrasibas almas impuras que siempre me intoxicaron han podido arrebatarme la pureza de mi alma. Esto me hace esbozar una leve y sincera sonrisa, realmente me hace feliz estar seguro de que mi alma es digna de volver a nacer, que siempre ha sido, a pesar de todo, un alma tan pura como inmortal. Jamás he encontrado en mí mayor anhelo que el de un alma inmortal que me liberara de mis penas, y me condenara a aquello que deseo ser condenado...

III

Como un mar de nubes negras llorando sangre sobre un cementerio de ángeles, cayeron siglos sobre mi alma. El rostro de la añorada liberación que jamás se presentó ante mí, como un hilo de esperanza deshilándose, cuyo sonido aterrador estremece una vida en todos sus cimientos. Y así, de esta manera tan martirizadora, llevo una eternidad esperando que el destino que haya para mi ser no atormente más y más mi desolado corazón.

IV

En mi habitación hecha de rosas, donde las espinas son mi lecho, donde el dolor se hace belleza tan sublime y pura como el reflejo de la luna en la sangre derramada por pasión, por amor... La habitación de la que ya no quiero salir, mi paraiso oscuro, delirante y puro, vacío de color, de aire, de lágrimas de soledad, ajemo a cualquier recuerdo pasado de mi pasada condena, de mi antigua sonrisa de cartón.

V

Serenada mi alma, o al menos resarcida, ijmplora encontrar la paz, mi ser sabe que lleva siglos buscándola. Mi ser, angel de alas negras, corazón puro, demasiado puro para estar condenado a la mortalidad, ningún humano puede alcanzar tal grado de pureza en su alma,e s lo único que poseo, y como la estrella de mi destino, me aferro a ello. Mi alma, mi alma marcada desde hace largo tiempo atrás, mi alma inmortal


15 ago. 2009

El filo del dolor. Parte I: Final

-Cuando una historia no tiene gancho, no merece la pena - me dijo una vez casi textualmente mi princesa- lee el comienzo, y sabras si merece o no la pena el resto.

Esta es mi historia, no ya la historia de mi mortalidad, es mi vida, contada como un autor cuando desgrana su obra en una nota al principio o al final de la misma. Yo soy mi propia obra, mi paranoica, inentendible y desfigurada obra del más abstracto arte. El principio de mi historia se acuna donde nadie pueda llegar, en lo más profundo de mí. Naces, muy pocos son conscientes de eso, nacemos muertos, el alma muere nada más formar parte del cementerio. Abriendo mi mente un poco más, quiero decir que la humanidad está muerta, vacía, perdida, acabada, ahogada en su propio lago de la desolación. Un alma humana está tan vacía en vida como muerta.
narraba que, nada más nacer, el primer hecho que recuerdo no tengo ni la meor idea de cuál es, pero sí del primer pensamiento, pues había gran diferencia entre el mundo exterior y mi mente, tanta que sólo recuerdo con aprecio los pensamientos...
Nunca he tenido una mínima figura paterna, un gran hueco en la infancia de todo mortal, y sin embargo yo no noté su ausencia. Limitándome a recoger el amor que mi amdre pudo dar, y evadiéndome de familia, amigos, mundo... llegué hasta la edad en que no tuve más remedio que entrar al cementerio, tuve que relaccionarme con als almas vacías que plagan este mundo. Ahí fue cuando lelgué a mi rpimer final. Entendí el significado de esta palabra hasta el punto de querer llegar al final de mi vida, con tan corta edad.
Mi mente ya tenía la edad suficiente como para convertirse en una amalgama de instintos suicidas, asesinos, frustraciones enloquecedoras que a mi ser han marcado en sus traumas de por vida. Mi infancia más joven fue... la cuna y hogar de mi final. Un final que me hizo querer ser mago para cambiarlo todo, que me hizo creer en un ángel que guardara mis penas, que hizo de mi mente un caos. Fueron tiempos de transformación frustrada, y quizás deba a eso mi condena...
Llegué hasta el punto de adorar el apocalipsis, la muerte, el cuomen de mi odio, pues mi ser, desde entonces, ha sido odio, odio y amor, pero no el amor que pueda sentir un mortal, por más que yo esté condenado a vagar como tal. Amor a la belleza que no encontraba, amor no como palabra, sino como aprte de mi triste alma.

13 ago. 2009

Abfluß mich (Desángrame)

De cómo mis dos seres luchan entre sí, mis dos lados... de cómo mi vida desea morir... Esta es, contada a vos, amor mío, la historia de mi mortalidad.

Luz tras luz, oscuridad tras oscuridad, tiempo que oxida y marchita lo humano que yace en mí. Infinidad de miradas que se cruzaron con mis cansados ojos, y ni una sola llegó más adentro de ellos. Almas sin luz que vagan por oscuridades demasiado sensibles para sus espíritus.
Hace tiempo... demasiado ya... llegué a mi particular final, el mundo se convirtió en un lugar de fobia, y yo en el fantasma del dolor, mi rabia y mi serenidad eran mis únicas posesiones, mi rabia hacia la humanidad, mi serenidad en soledad. Los olvidos se convirtieron en mis más preciados recuerdos, nada tenía el suficiente valor como para ser parte de mi alma. Entonces enloquecí, busqué respuestas a preguntas insufribles, y me sentí un dios esclavizado, condenado... Una revolución, tribal para cualquier ser mortal, se hizo en mí, tanto que quise, y desde entonces quiero, morir... Mi disfraz de soledad y amor se hicieron los atuendos de mi alma, siempre en soledad busqué amor, y... lo encontré.
Como el que encuentra sentido a todo, a cada sentimiento que halla en su vida. Por último hice una apología al odio, cierto odio inhumano que me ha arrastrado hasta aquí.
Fue en aquel tiempo lejano cuando la lanza del destino atravesó mi alma por completo, sin derramar una gota de sangre, sin dolor, sin acabar con ella... sin desposeerla de su vida, pero sí de sus ganas de seguir viviendo. Y así vagó mi alma por eternidades... Junto a la agonía de la herida mortal, la esperanza de la cura eterna. Llegó a su destino, no como marcan los cuentos de fantasía, sino como retrata la fría y lúgubre realidad. Tras solitarios y largos senderos, apareció, pues el destino es para siemrpe, si creeis en él. Apareció la princesa de profunda mirada verde, y me dejó pasar a su palacio de terciopelo.
No sé cuantos han hecho dichos senderos en soledad, pero mi camino ha sido espeluznantemente largo y desesperanzador. El único resquicio de luz fue cuando la princesa de mi destino me dio unas dulces esperanzas. Se ofreció a curar mi herida, y yo no pude aceptar, no podía... debía esperar a llegar al final del camino, a estar lo suficientemente cerca como para poder ser curado por ella, por quien únicamente quisiera ser salvado.
Con mi lanza atravesándome, permanezco ante ella, sin derramar ni una sola gota de mi sangre, son la herida haciéndose demasiado duradera, y deseando, rogando, muriendome... por desangrarme en sus labios. Muriendome e implorando morir en sus brazos...

Resbalando cada parte de mí en hilos de sangre por vuestros embellecidos labios, desangrándome, para vos...
Curándome la herida que un día quisisteis curar, y yo era aún demasiado joven, sólo pedí tiempo... y ahora soy yo quien se entrega...

12 ago. 2009

Palacio de terciopelo

Como las finas venas del ser más delicado de mis fantasías, lleváis mi sangre por mi cuerpo, esperando ser vuestra...
Las lunas caen tras mis sueños, tras cada amanecer sin vos, sin vuestro cuerpo de ensueño a mi lado, como el cielo y el infierno se distancian, y nadie consigu separarlos. El tiempo muere para sí, no para nos, y así un despertar en soledad acerca a la eterna felicidad.
Roja, como la mirada de lucifer a través de las llamas del profundo averno, roja estampa en vuestros delicados labios. Los labios que me hacen morir cada día y noche, que dejaría que me desangrarán hasta la última de mis mortales gotas de sangre.
No soy más que un fantasma vagante por el palacio de terciopelo que es vuestro corazón... El mío siempre os ha pertenecido, nunca poseí nada de amor, sólo sentí el frío del dolor. Siempre fuí un fantasma con alma ciega y vacío el hueco del corazón. Vos le disteis alas a mi alma, que como un ángel caído, retomó el vuelo, siempre a vuestro lado, cual ángel protector.
Sé que el diario de mi vida nunca ha existido, también se que una vida sin amor está muerta, y que el amor es algo más que vivir. Que amar no es sólo un te amo, unas bonitas palabras embriagando el corazón, ni un paraiso pintado con amor falso...
Amar ... es vivir, morir... amar...

Vos, princesa de mis más celestiales sueños, sabéis que os amo, como ningún mortal, quizás tampoco inmortal, sería capaz de hacerlo. Sabéis que sólo como yo, vos podéis entenderme, y amarme...

6 ago. 2009

Mil rosas ensangrentadas



Cruz de oro y marfil, postales de tristeza que ardieron al entregarse, y campo atrás para no mirar...

Demasiado inimaginable cada suspiro que mi corazón ha de entregar al vuestro, como gotas de sangre color esmeralda... rojas... brillantes... puras y aterciopeladas gotas que desde lo más adentro de mi frágil corazón, os entrego en cada momento que os plazca, que deseeis...
Cual noche estrellada que cae sobre sus cimientos, ahora siento despertar. Cada instante es sólo nacer una vez más, emprender de nuevo el retorno hacia el reino de la gótica felicidad, y dormir placidamente en el seno del nirvana... esperando llegar a la eternidad.
En mi lecho de muerte cual mortal, enterraré mil rosas de mi sangre ensangrentadas, y llevaré a mi fantasma, mi inmortalidad, a vagar junto a vos, por la eternidad de eternidades, velando vuestros sueños de princesa, en cada lúgubre anochecer, en cada dulce despertar.

5 ago. 2009

Luna llena


A mi eterna musa, mi amor...

Anocheció, desde mi ventana se observa la luna llena. Añoro cada suave poro de vuestra estremecedora piel, y adormezco el dolor de vuestra ausencia arropandome entre sueños e imagenes felices.
Eternos momentos que se hacen efímeros, preciosas miradas que aún guardo ante mis ojos, como hipnotizado de cada rincón de vuestro delirante cuerpo.
Continúa la noche, me temo que se hará sufrida y larga, una vez más, cual falta de vuestros besos, no hay agonia comparable...
Postrado ante la blanquecina luz lunar, duerme cualquier atisbo de tristeza, y velan mi amor y mi pasión.
Amor, vos sabéis el profundo significado de amar, y sólo vuestra alma, pura y bella, sois capaz de guardar cada gota de sangre de mi, vuestro, corazón.
Amanecerá, la luna iluminada ahora por completo, huirá, me dejará una vez más a merced del sol, y volveré a vuestros brazos, donde yaceré... por los siglos... de nuestra eternidad...


4 ago. 2009

Sed...

Como enmudecidos por el tiempo, cuando el cielo muere al anochecer. Apagada cada vela del altar, en la oscuridad, mecimos el recuerdo una vez más. Como el cuadro manchado de sangre y de dolor, que sólo deja ver desolación...
Tanto amor hecho realidad, tanta pasión derramada al vacío, un cruel nudo en el corazón, que ahoga irremediablemente la respiración...
El hilo de mi destino, cada latido de mi maldtido corazón mortal, mi alma, mi pureza, mi inocencia... son para vos... guardados cual regalo de amor, y entregados con mis propias manos, mis propios labios, mis propias lágrimas...
Lágrimas de un ser perdido entre mortales, un triste ser que suspira por que su princesa le salve de su mortalidad. Suplica que recoga cada resto humano y lo haga cenizas... como se consume un corazon bajo las llamas del infierno...
Ansía de su princesa que ella le deje entregarse en cuerpo, alma, y sangre...